El Grupo Volkswagen está considerando la venta de sus prestigiosas marcas italianas, Ducati y Lamborghini, como parte de una ambiciosa reestructuración financiera. Esta medida surge en un contexto de presiones para reducir costos y la necesidad de capital, siguiendo recientes anuncios de posibles despidos masivos y la venta de otros activos. La decisión busca asegurar la supervivencia y estabilidad económica del conglomerado automotriz.
"Ducati, a la venta. Razón, aquí."
"Lamborghini, a la venta. Razón, aquí."
Estos podrían ser los anuncios en la sede del grupo Volkswagen en Wolfsburgo, Alemania. Según el Financial Times, los bancos de inversión están instando al conglomerado automovilístico a desprenderse de dos de sus activos más renombrados.
La compañía anunció recientemente que se plantea despedir a 100.000 trabajadores. Este aviso es la continuación de una amenaza previa, de diciembre de 2024, cuando la empresa ya afirmaba estar inmersa en un proceso de reestructuración masivo que consideraba "imprescindible para sobrevivir". El resultado inicial fue una amenaza de 35.000 despidos.
Esa propuesta de bajas incentivadas y despidos (que luego se elevó a 50.000 empleados) para evitar el cierre de fábricas ha quedado atrás. Manager Magazine adelantaba hace pocos días que las cuentas no cuadran y que será necesario aumentar el número de despidos a 100.000 empleados.
En las discusiones sobre esta situación, ha surgido otra idea: vender. Vender compañías que son emblemas de calidad y buen hacer dentro del Grupo Volkswagen. Financial Times y otros medios alemanes como Auto Motor und Sport explican que los bancos de inversión ya están presionando a la directiva de Volkswagen para que reduzca su cartera.
Y las marcas señaladas son claras: Ducati y Lamborghini.
Para comprender por qué Lamborghini y Ducati estarían en el punto de mira, el medio económico británico y el especializado en motor alemán mencionan un nombre: Everllence.
Everllence es una empresa dedicada a la producción de grandes motores para sectores muy específicos como el marítimo o la generación de energía. Hace unos días se confirmó la venta del 51% de la compañía en un acuerdo que se estimó en 7.400 millones de euros. Una maniobra que, al parecer, ha sido bien recibida por el resto de los inversores del Grupo Volkswagen.
La idea, por lo tanto, es continuar por esta senda. Aunque son dos de las grandes joyas del conglomerado automovilístico, Ducati y Lamborghini también resultan atractivas para un posible comprador. El principal incentivo para su adquisición es que son compañías que generan un enorme rendimiento económico con sus productos, lo que asegura parte del éxito futuro para quien las adquiera y, sobre todo, eleva el valor de venta que el grupo alemán puede obtener.
La posible venta de Ducati, de hecho, ya se planteó en 2017, pero por el momento sigue formando parte de la compañía. En este caso, explican los compañeros de Motorpasión Moto, se trataría de una venta completa de la empresa. En el caso de Lamborghini, se estaría considerando una salida a bolsa.
Este movimiento, evidentemente, tendría la intención de captar fondos para consolidar la reestructuración que la compañía ha anunciado. Hace unas semanas, el Grupo Volkswagen ya se desprendió de Bugatti, una compañía cuyos vehículos requieren una altísima inversión de dinero, ya que se producen de forma artesanal en gran parte de su proceso.
La compañía aún mantenía un 45% de participación en Bugatti a través de Porsche, después de haber vendido el 55% restante al Grupo Rimac, dueños de la compañía de coches eléctricos de superlujo, en 2021. En aquella venta no se hizo público el monto de la operación, pero nuestros compañeros de Motorpasión estimaron que la cifra alcanzada rondaba los 500 millones de euros.
Que los bancos de inversión apunten a Ducati y Lamborghini, como mencionamos, no es casual. Stellantis, por ejemplo, tiene un problema con Maserati, ya que le está resultando muy difícil relanzar la marca y, sobre todo, es una firma con muy poca proyección en caso de que alguien quisiera comprarla, como explicaban en el podcast de Power Art.
Para Volkswagen, deshacerse total o parcialmente de ambas compañías supondría una inyección inmediata de capital. La duda es si esta decisión es buena a largo plazo. En el caso de Lamborghini, algunos modelos comparten investigación y desarrollo con Audi, como el Urus y el Q8 o el más reciente Audi Nuvolari, un espectacular superdeportivo que existe únicamente porque ya existía el Lamborghini Temerario.
Es decir, Lamborghini está profundamente integrada en el resto del grupo Volkswagen; no es como Bugatti, que en muchos casos seguía un camino paralelo al del resto de la compañía. La firma italiana es para los alemanes algo más que márgenes de beneficios altísimos: es un banco de pruebas y un balón de oxígeno para compañías estancadas como Audi.