Empresas como SpaceX y Blue Origin, junto con la NASA, compiten por construir los cohetes más grandes de la historia. Sin embargo, un nuevo informe sugiere que existe un punto a partir del cual el tamaño excesivo de estos vehículos espaciales podría hacerlos económicamente inviables. Aunque inicialmente los cohetes más grandes ofrecen ventajas al maximizar la carga útil, los crecientes costos de fabricación y operación podrían superar cualquier beneficio.
SpaceX, Blue Origin y la NASA son algunas de las entidades, tanto públicas como privadas, con el objetivo de desarrollar el cohete más grande jamás construido. Actualmente, el Starship de SpaceX, junto con su propulsor Super Heavy, alcanza una altura de 121 metros, siendo el más grande, aunque aún se encuentra en fase de pruebas. El cohete operativo más alto es el SLS de la NASA, utilizado en las misiones Artemis, con 98 metros de altura. A pesar de la tendencia a construir cohetes cada vez más grandes, un reciente informe advierte que podría haber un umbral a partir del cual estos se vuelvan excesivamente costosos para ser rentables.
Un límite difuso. El informe, publicado el 29 de junio por The Aerospace Corp., indica que, si bien los cohetes más grandes y pesados pueden ofrecer inicialmente una mayor eficiencia al maximizar la carga útil por un precio determinado, a partir de un tamaño específico, los costos de fabricación y operativos anularían ese ahorro. Incluso el uso de cohetes reutilizables, como los de SpaceX, no elimina completamente los elevados gastos operativos.
El informe no especifica el tamaño exacto de este límite, pero explica que superarlo transformaría la tendencia de un precio de lanzamiento por kilogramo descendente a uno ascendente.
Un ejemplo para entenderlo mejor. El informe compara la situación con el Airbus A380, un avión superjumbo que, aunque fue un logro técnico, resultó ser un fracaso comercial debido a los altos costos operativos en comparación con aeronaves más pequeñas.
Cuando sí son necesarios. En el futuro, habrá cargas útiles de gran tamaño que requerirán obligatoriamente cohetes de gran capacidad para su lanzamiento. En estos casos, el incremento del costo estaría justificado. Ejemplos incluyen satélites para constelaciones de banda ancha o centros de datos orbitales. Sin embargo, no está claro si la demanda futura será suficiente para justificar la gran cantidad de compañías que buscan desarrollar sus propios cohetes gigantes.
Los que están y los que vendrán. El informe define como cohetes de gran tamaño aquellos capaces de transportar 50 toneladas métricas a la órbita terrestre baja. Actualmente, solo dos cohetes operativos cumplen este criterio: el Falcon Heavy de SpaceX y el SLS de la NASA. Otros, como el Starship de SpaceX, el New Glenn de Blue Origin y los Long March 9 y 10 de China, aún no están completamente operativos.
Es relevante señalar que el Falcon Heavy ha realizado solo 12 vuelos desde su lanzamiento en 2018, lo que podría sugerir una demanda limitada para cohetes de tal magnitud, aunque esto podría cambiar en el futuro. Por ahora, es evidente que las compañías deberían considerar todos los factores económicos, en lugar de centrarse únicamente en la carrera por construir el cohete más grande, ya que esto no siempre garantiza el éxito.