Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., ha exhortado a los padres a inmunizar a sus hijos contra el sarampión. Esta recomendación representa un cambio significativo en su postura, que anteriormente había sido escéptica respecto a las vacunas. Su llamado surge mientras el país experimenta el brote de sarampión más grave en los últimos 30 años, con un número de casos que ya supera el total del año anterior.
El domingo, el secretario de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), Robert F. Kennedy Jr., hizo un llamado a los padres del país para que inmunizaran a sus hijos contra el sarampión. Esta declaración marca una importante desviación de la posición que mantuvo por muchos años como una de las figuras más prominentes del movimiento que cuestiona las vacunas. El mensaje fue transmitido durante una entrevista en el programa State of the Union de CNN, en un momento en que la nación enfrenta la peor epidemia de sarampión desde principios de los años noventa y a pocas semanas del comienzo del nuevo ciclo escolar.
Según la información oficial citada por The Guardian, Estados Unidos ha registrado 2,371 contagios confirmados de sarampión en lo que va de 2026, una cifra que ya excede los 2,289 casos reportados durante todo el año 2025. En conjunto, los dos años recientes suman más infecciones que el resto del siglo XXI combinado.
Durante la entrevista, la presentadora Dana Bash solicitó a Kennedy que utilizara su cargo como máxima autoridad de salud pública para dirigirse directamente a las familias estadounidenses. La periodista le pidió que aconsejara a los padres que vacunaran a sus hijos “porque es seguro y ayudará a preservar sus vidas”. Kennedy respondió: “Los padres deben vacunar a sus hijos contra el sarampión. La vacuna contra el sarampión es efectiva; detiene la enfermedad en aproximadamente el 97% de los casos. La gente debería vacunarse”. Posteriormente, también recomendó la vacuna triple viral (MMR), que ofrece protección contra el sarampión, las paperas y la rubéola y es la herramienta principal para prevenir la enfermedad.
Estas declaraciones contrastan marcadamente con la trayectoria pública de Kennedy, quien por muchos años puso en duda la seguridad y eficacia de diversas vacunas y difundió afirmaciones que fueron desestimadas por la comunidad científica. Incluso después de asumir como secretario de Salud, continuó describiendo la inmunización contra el sarampión como una decisión personal y afirmó, sin respaldo científico, que su efectividad estaba disminuyendo.