La isla de Mindanao, al sur de Filipinas, experimentó un temblor de magnitud 6.3 este miércoles, según reportes del Servicio Geológico de Estados Unidos. Aunque no generó alerta de tsunami ni daños inmediatos, las autoridades locales optaron por suspender las clases. Este evento ocurre meses después de un sismo devastador en la misma región.
Un movimiento telúrico de magnitud 6.3 afectó este miércoles la isla de Mindanao, ubicada en la región meridional de Filipinas. Este suceso se produce después de que la misma zona fuera impactada por un sismo de 7.8 grados el pasado mes de junio, según lo informado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Este sismo no activó alarmas de tsunami y, por el momento, no se han reportado perjuicios materiales ni víctimas en las áreas cercanas al epicentro. Sin embargo, las autoridades regionales comunicaron a través de plataformas digitales la cancelación de las actividades escolares para el jueves, implementando una medida preventiva.
Los equipos de Defensa Civil de Filipinas y el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC) confirmaron el temblor. Se registró a una profundidad de 10 kilómetros, aproximadamente a 32.2 kilómetros de la provincia de Sarangani, en la parte sur del archipiélago.
Defensa Civil, basándose en datos de la agencia sismológica local Phivolcs, señaló en su informe inicial que no se anticipan réplicas tras este movimiento, cuya intensidad fue estimada en 7. En contraste, el NDRRMC indicó que sí podrían ocurrir nuevos temblores en la zona y afirmó que la magnitud del sismo de este miércoles, ocurrido a las 12:13 hora local (4:13 GMT), fue de 7.1.
Algunos usuarios de internet compartieron en redes sociales, como X, imágenes que mostraban a individuos que, de acuerdo con estas publicaciones, fueron evacuados de edificaciones después del temblor. Hasta el momento, no hay información oficial sobre posibles daños o personas heridas.
El 8 de junio anterior, un terremoto de magnitud 7.8 golpeó Mindanao, resultando en cerca de un centenar de fallecidos, aproximadamente mil heridos y alrededor de 100,000 personas desplazadas. Además, más de 50,000 viviendas sufrieron daños de diversa consideración.
Aquel sismo, el más potente registrado en Filipinas en más de tres décadas, elevó el lecho marino hasta dos metros, exponiendo miles de corales, y provocó un retroceso de la línea costera de unos 200 metros, según detallaron las autoridades.
Filipinas se localiza en la región conocida como el Anillo de Fuego del Pacífico, una de las áreas con mayor actividad sísmica y volcánica a nivel global, donde los terremotos son un fenómeno recurrente.