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Sáb, Oct

Geólogos Aclaran: Terremotos en Venezuela y Colombia Tienen Orígenes Tectónicos Distintos

Internacionales
Recientes y potentes sismos en Venezuela y Colombia, ocurridos con pocas semanas de diferencia, generaron dudas sobre una posible conexión. Sin embargo, expertos en geología han determinado que estos eventos, a pesar de su proximidad temporal y geográfica, se deben a procesos tectónicos y fallas geológicas completamente diferentes, desvinculando una relación directa entre ellos.

Dos importantes movimientos telúricos impactaron el norte de América del Sur con un intervalo de apenas seis semanas, lo que suscitó interrogantes sobre una posible relación. Pese a esto, expertos explican que los temblores registrados en Venezuela y Colombia tuvieron génesis tectónicas distintas. El 24 de junio, Venezuela fue afectada por dos sismos consecutivos de magnitudes 7.2 y 7.5, que impactaron principalmente el sector norte del país y causaron más de 6,300 decesos. Posteriormente, el 10 de agosto, un sismo de magnitud 7.4 remeció Colombia, con su epicentro cercano a San José del Palmar, en el departamento del Chocó, dejando al menos 181 personas fallecidas, además de daños en diversas áreas.

Aunque ambos acontecimientos se produjeron con semanas de diferencia y en naciones relativamente próximas, los especialistas señalan que no fueron provocados por la misma fractura ni por el mismo proceso geológico. La explicación radica en la compleja interacción de las placas tectónicas que convergen en la zona septentrional de América del Sur.

El Servicio Geológico Colombiano (SGC) mantiene un seguimiento constante de la actividad sísmica y calcula que en Colombia se registran aproximadamente 2,500 sismos cada mes, aunque la mayor parte no son percibidos por la gente. El sismo del 10 de agosto ocurrió a las 7:34 de la mañana, cerca de San José del Palmar, Chocó, y tuvo una profundidad cercana a los 100 kilómetros. El movimiento fue perceptible en vastas áreas de Colombia e incluso en países vecinos como Ecuador y Panamá.

El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET, detalló que los sismos venezolanos se vincularon con la interacción entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, mientras que el suceso colombiano tuvo su origen en la placa de Nazca, situada bajo el océano Pacífico. Según Folguera, en Venezuela las rupturas estuvieron asociadas a fallas cercanas a la superficie, entre ellas los sistemas de Boconó y San Sebastián. En Colombia, por otro lado, la ruptura se generó a gran profundidad dentro de la placa de Nazca, que se introduce por debajo de la placa Sudamericana. Esta diferencia explica parte del comportamiento de ambos fenómenos. Los terremotos venezolanos tuvieron focos superficiales, a menos de diez kilómetros de profundidad, mientras que el de Colombia ocurrió a unos 100 kilómetros bajo tierra.

El experto explicó además que las placas implicadas se desplazan a velocidades diferentes. La placa del Caribe avanza aproximadamente dos centímetros por año, mientras que la placa de Nazca lo hace a unos cinco o seis centímetros anuales. En el caso colombiano, el proceso denominado subducción ocurre cuando la placa de Nazca se hunde por debajo de la placa Sudamericana. La fricción y acumulación de tensión resultantes de ese movimiento pueden provocar sismos cuando la energía se libera de forma abrupta.

Colombia se encuentra además dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. En esa zona interactúan las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe, una configuración que explica la frecuente ocurrencia de movimientos telúricos. El sismólogo colombiano Darío Rivera indicó que la placa de Nazca se extiende frente a gran parte de la costa occidental sudamericana, incluyendo áreas próximas a Chile, Perú y Colombia. En ese entorno tectónico se han producido algunos de los terremotos más potentes registrados en la región. Entre ellos se encuentran el sismo de Maule, Chile, de 2010, de magnitud 8.8, y el de Pisco, Perú, de 2007, de magnitud 7.9.

Los especialistas también subrayan que la magnitud de un terremoto no determina por sí sola el nivel de destrucción. La profundidad, la distancia al epicentro, las características del suelo y la vulnerabilidad de las construcciones influyen directamente en los daños. La magnitud mide la energía liberada durante el sismo, mientras que la intensidad describe cómo se percibe el movimiento y los efectos que produce en distintos lugares.

Sobre una posible conexión entre los sismos de Venezuela y Colombia, Folguera señaló que la probabilidad deberá ser analizada científicamente. No obstante, sostuvo que, de manera preliminar, considera probable que los eventos no estén relacionados debido a sus distintos mecanismos tectónicos. La ciencia tampoco puede determinar con exactitud cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. Los especialistas pueden identificar zonas de mayor riesgo y estudiar las fallas, pero no predecir el día, la hora, el lugar exacto ni la magnitud de un futuro evento. Ante este escenario, los organismos especializados recomiendan fortalecer la preparación, identificar zonas seguras, establecer rutas de evacuación y participar en simulacros, especialmente en países ubicados en regiones de alta actividad sísmica.