El Papa León XIV ha provisto soporte financiero a Nepal para asistir a las familias afectadas por las recientes inundaciones que han causado cientos de decesos y miles de personas ilocalizables. Esta ayuda se gestionará por medio de Cáritas Nepal, en coordinación con la Nunciatura Apostólica, con el propósito de cubrir las demandas urgentes en medio de las operaciones de rescate y asistencia humanitaria.
El sumo pontífice León XIV ha destinado asistencia económica a la nación de Nepal con el fin de cubrir las necesidades imperativas de las familias impactadas por las inundaciones devastadoras que azotaron el país esta semana, dejando un saldo de cientos de fallecidos y miles de personas no localizadas. Este apoyo se gestionará a través de Cáritas Nepal, en el contexto de las actividades de búsqueda, salvamento y ayuda humanitaria.
La contribución fue organizada por el Dicasterio para el Servicio de la Caridad, en estrecha colaboración con la Nunciatura Apostólica de Nepal, después de que el pontífice expresara su pesar por la tragedia acontecida el miércoles 26 de agosto. Hasta el momento, el Vaticano no ha divulgado públicamente el monto de la donación monetaria. Los fondos se destinarán a respaldar las iniciativas que Cáritas Nepal ha estado llevando a cabo desde las primeras horas posteriores al desastre, principalmente mediante la provisión de alimentos, bienes esenciales y alojamiento para aquellos que perdieron sus hogares y posesiones.
El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, Luis Marín de San Martín, explicó que esta representa una ayuda inicial orientada a responder a las necesidades inmediatas de la población. El arzobispo indicó que esta acción busca comunicar especialmente a los sectores más vulnerables la cercanía del papa León XIV y de la Iglesia frente a la emergencia.
La magnitud de la tragedia sigue en aumento. Las autoridades informaron este sábado 669 víctimas mortales en Nepal y 2,426 personas desaparecidas, mientras que en la región china del Tíbet se registran otros siete fallecidos y más de 550 individuos sin localizar. En total, el suceso deja al menos 676 muertos y aproximadamente 3,000 desaparecidos, incluyendo cientos de ciudadanos extranjeros.
Las crecidas repentinas, originadas tras el desprendimiento de una masa de hielo y roca en la zona limítrofe entre Nepal y China, destruyeron viviendas, vías, puentes y centrales eléctricas. Las autoridades nepalesas mantienen equipos de rescate desplegados y han solicitado asistencia técnica internacional para operaciones especializadas en las áreas más afectadas. Uno de los puntos que concentra los esfuerzos es el proyecto hidroeléctrico Upper Trishuli-1, donde más de 100 personas podrían haber quedado atrapadas dentro de un túnel. Mientras las operaciones continúan, Cáritas Nepal y otras organizaciones humanitarias prosiguen con la distribución de suministros entre las comunidades damnificadas por una de las peores catástrofes recientes en el país asiático.