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Sáb, Ago

La Transformación de los Nacimientos en República Dominicana: De Parteras a Clínicas

Nacionales
La forma en que los dominicanos llegan al mundo ha experimentado una profunda transformación, pasando de partos domiciliarios asistidos por comadronas a una atención mayoritariamente institucionalizada en centros de salud. Este cambio, impulsado por la regulación, la expansión sanitaria y la profesionalización obstétrica, ha modificado no solo el lugar del alumbramiento, sino también el cuidado integral de las madres antes, durante y después del parto, reflejando un avance significativo en la salud pública del país.

Es común escuchar relatos de personas que llegaron al mundo en sus propias casas, en lugar de un centro médico, con la ayuda de una partera tradicional o comadrona. Estas mujeres, a menudo sin formación académica, adquirían sus habilidades a través de la observación y la práctica en numerosos alumbramientos.

Durante varias décadas, esta situación fue habitual en República Dominicana, especialmente en áreas rurales y con acceso limitado a servicios sanitarios. La escasez de hospitales cercanos, las dificultades de movilidad y la limitada presencia de médicos eran las razones principales por las que muchos nacimientos ocurrían en el hogar. En otras situaciones, el parto se iniciaba antes de que la madre pudiera llegar a una instalación de salud.

El papel de las parteras fue crucial a principios del siglo XX, en particular en las comunidades del interior del país, donde el acceso a doctores y centros de salud era restringido. Según la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología (SDOG), históricamente los alumbramientos eran atendidos por parteras, usualmente mujeres que practicaban el oficio por tradición y cuya experiencia provenía, fundamentalmente, de haber participado en otros partos. Esta práctica se desarrolló en un contexto de escasez de personal sanitario. Desde los inicios de la República Dominicana, una de las principales deficiencias del sistema de salud fue precisamente la limitada cantidad de profesionales disponibles. De hecho, según datos citados por la SDOG, alrededor de 1917 había solo noventa y cinco médicos en todo el territorio nacional. Esta cifra también se encuentra documentada en estudios históricos sobre el sistema sanitario dominicano de esa época.

En el mismo siglo XX, diversas normativas sanitarias comenzaron a regular el ejercicio de las parteras. Un avance importante ocurrió con la Ley General de Estudios de 1902, que estableció en República Dominicana los estudios de obstetricia para obtener el título de partera en el Instituto Profesional. Con el desarrollo del sistema de salud, la expansión de los centros médicos y los progresos en obstetricia, los partos se fueron trasladando progresivamente de los hogares a las salas de maternidad.

Este cambio alteró significativamente no solo la manera en que nacían los dominicanos, sino también la atención que recibían las madres antes, durante y después del nacimiento. Cuando los partos se realizaban en casa, el cuidado posterior de la madre recaía principalmente en familiares y personas cercanas. Con la profesionalización de la atención obstétrica, se incorporaron especialistas capacitados para acompañar a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto. La SDOG indica que actualmente existen enfermeras obstétricas con formación universitaria especializada, preparadas para asistir partos sin complicaciones. Asimismo, menciona a las doulas, definiéndolas como mujeres capacitadas para proporcionar apoyo emocional, físico e informativo a la madre antes, durante y después del alumbramiento.

La transición hacia los centros sanitarios ya era notable durante la década de 1990. Datos de la Organización Panamericana de la Salud señalan que el 95% de los partos ocurridos entre 1990 y 1995 en República Dominicana se produjo en establecimientos médicos, aunque persistían diferencias entre regiones y según las condiciones socioeconómicas de las madres.

Más de tres décadas después, los datos demuestran que el parto institucional se ha consolidado como la forma predominante de atención en República Dominicana. El Informe Básico de Resultados de la ENHOGAR-MICS 2025, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con el respaldo de UNICEF, establece que el 98.2% de las mujeres de 15 a 49 años que tuvieron un hijo nacido vivo en los dos años previos a la encuesta tuvieron su parto más reciente en un establecimiento de salud. De igual manera, el 98.8% recibió asistencia de personal de salud calificado durante el parto. El informe también indica que el 97.6% recibió atención prenatal de personal de salud calificado, mientras que el 51.2% de los partos fue atendido en establecimientos del sector público. De esta forma, estos datos confirman que una práctica que durante décadas estuvo estrechamente ligada a las parteras tradicionales y a los hogares fue cediendo paso a un modelo en el que hospitales, clínicas y personal sanitario especializado desempeñan un papel central en la atención de los nacimientos.