01
Mar, Sep

HRW Denuncia Restricciones Informativas en China Tras Inundación Masiva

Internacionales
Human Rights Watch (HRW) ha criticado duramente a las autoridades chinas por supuestamente imponer censura y control sobre la información tras la reciente inundación que afectó el Tíbet y Nepal. La organización exige que las víctimas tengan voz y que periodistas independientes puedan acceder a las zonas devastadas para informar sobre la situación sin restricciones. Esta denuncia subraya un patrón de control informativo en situaciones de crisis dentro de China.

La organización Human Rights Watch (HRW) afirmó el martes que las autoridades de China han implementado "censura y control" luego de la crecida que impactó el norte de Nepal y la zona tibetana de Gyirong, ubicada en el suroeste de China. La organización pidió que las personas afectadas "sean escuchadas" y que tanto periodistas como medios no gubernamentales puedan acceder a la región afectada.

"Las voces de las propias víctimas están prácticamente ausentes", sostuvo HRW en un comunicado emitido el martes, destacando que el contenido más difundido en las plataformas chinas se enfoca en los reportes oficiales, las operaciones de rescate y la respuesta gubernamental, mientras que los relatos de los afectados y sus familiares apenas se hacen visibles. "Como en catástrofes anteriores, el guion es bien conocido: limitar la información, manejar la narrativa y elogiar la tenacidad y los esfuerzos de salvamento de las autoridades", indicó HRW.

La organización declaró haber recibido reportes sobre periodistas a quienes se les impidió el acceso al área siniestrada o entrevistar a parientes de las víctimas, y afirmó que "extranjeros, incluyendo periodistas e investigadores independientes, no pueden ingresar sin autorización" a ciertas zonas. El Tíbet, bajo administración china desde los años 50, es una de las áreas de China con mayores limitaciones para la cobertura mediática, y los viajes de la prensa foránea a la región requieren aprobación previa.

Después de la riada, las autoridades chinas suspendieron temporalmente la emisión de permisos para las áreas fronterizas bajo supervisión especial del municipio de Shigatse, incluyendo Gyirong. Además, solicitaron a quienes ya contaban con permisos válidos que evitaran viajar a la zona, justificando esta medida por los riesgos para la población, las operaciones de rescate y la posibilidad de nuevos desastres secundarios.

Desde el suceso, las redes sociales chinas han difundido numerosos videos oficiales, recreaciones del desastre e imágenes de las operaciones de rescate. Uno de los principales puntos de crítica se ha centrado en un video de una cámara de seguridad del paso fronterizo de Gyirong, que muestra el momento en que la inundación arrastra el complejo. La grabación ha circulado ampliamente fuera de China, pero no aparece en búsquedas realizadas en Douyin, el equivalente chino de TikTok, Xiaohongshu, similar a Instagram, y WeChat, una aplicación de mensajería, aunque sí se pudieron encontrar fragmentos, reconstrucciones animadas e imágenes posteriores a la devastación.

La ausencia de la grabación completa no permite determinar si fue eliminada por las plataformas o si sus sistemas de moderación y recomendación dificultan su localización. Sin embargo, sí circulan imágenes de la destrucción en territorio nepalí, donde se observan viviendas y zonas habitadas arrasadas por la riada.

"La información de China se publica de manera abierta, transparente y oportuna", manifestó el lunes en rueda de prensa el portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Guo Jiakun, quien añadió que "difamar maliciosamente y especular" con el desastre "no encontrará apoyo". El vocero reaccionó de esta forma a una pregunta sobre la posible retirada de videos de la catástrofe y sobre acusaciones, atribuidas a grupos tibetanos en el extranjero, de que las autoridades estarían subestimando las cifras de fallecidos y desaparecidos.

El desastre ocurrió el miércoles pasado tras un desprendimiento glaciar que desató una masa de hielo, rocas y lodo que llegó a Gyirong, destruyendo el paso fronterizo con Nepal. Según los últimos balances separados de ambos países, la catástrofe deja al menos 955 muertos y más de 4.400 desaparecidos.