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Lun, Sep

Open Arms Retorna a Cuba: "¿Qué es Peor, Destruir un Hospital o Dejarlo Sin Energía?"

Internacionales
La ONG Open Arms ha regresado a La Habana con casi siete toneladas de ayuda humanitaria, incluyendo material médico y paneles solares, destinados a hospitales pediátricos y de nefrología. Esta es la segunda visita del velero Astral en poco más de un mes, motivada por la grave crisis en el sistema de salud cubano, donde la falta de recursos eléctricos y suministros esenciales ha puesto en riesgo la vida de muchos pacientes.

En la Terminal de Cruceros de La Habana, un asistente del evento de bienvenida al velero Astral de la organización Open Arms se acercó a su fundador, Óscar Camps, para informarle que una niña de dos años pudo ser operada de una fractura facial en el Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez gracias a los paneles solares que habían entregado el 19 de julio. Camps, con modestia, atribuyó el logro a toda la tripulación y a los donantes, tras finalizar el acto en el que estuvo acompañado por representantes políticos y de salud de Cuba.

Con una enorme bandera cubana a un lado, el Astral atracado al otro, y en el centro, decenas de profesionales de la salud con sus batas blancas, se congregaron para presenciar la llegada a La Habana, por segunda vez en poco más de un mes, de casi siete toneladas de asistencia humanitaria transportadas por Open Arms. El velero Astral arribó el domingo al atardecer, procedente de Cancún, México, cargado con donaciones de la sociedad civil mexicana: suministros médicos, leche en polvo y aproximadamente tres toneladas de equipos y materiales para hemodiálisis, además de útiles escolares y otros artículos de primera necesidad.

Su destino será, nuevamente, el Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez y, por primera vez, el Instituto de Nefrología Dr. Abelardo Buch López. Durante su primera visita en julio, Camps observó de primera mano la difícil situación del sistema de salud cubano: desde la ventilación artificial manual para niños hasta pacientes que deben ser llevados a pie por siete pisos de escaleras. “Parece que a nadie le importa. Así que, ¿cómo podríamos no regresar? Una vez que presencias lo que sucede, ya no puedes alegar ignorancia”, afirmó en una entrevista con EFE.