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Mar, Sep

Canadá Impone Aranceles de US$20.000 Millones a EE. UU., Escalando la Tensión Comercial con la Administración Trump

Internacionales
Canadá ha implementado aranceles recíprocos sobre productos estadounidenses por un valor aproximado de 20.000 millones de dólares, marcando una nueva fase en el conflicto comercial con Estados Unidos. Estas medidas entran en vigor mientras el presidente Donald Trump intensifica su presión sobre Ottawa, incluso amenazando con bloquear las ventas de aviones Bombardier en el mercado estadounidense, salvo que la compañía traslade parte de su producción a suelo norteamericano. La disputa se extiende a diversos sectores, incluyendo el acero, aluminio y lácteos, y ha provocado una serie de fricciones diplomáticas.

Este martes, Canadá inició la aplicación de gravámenes de represalia a bienes de origen estadounidense, valorados en aproximadamente 27.600 millones de dólares canadienses, lo que equivale a unos 20.000 millones de dólares americanos. Esta acción representa una intensificación de las discrepancias comerciales con Estados Unidos. Las nuevas tasas aduaneras se hicieron efectivas en un momento en que el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene su ofensiva comercial contra el gobierno de Ottawa y, adicionalmente, advierte con la posibilidad de impedir la comercialización de aeronaves del fabricante canadiense Bombardier en Estados Unidos, a menos que la empresa reubique parte de su manufactura dentro del territorio estadounidense.

Los recientes aranceles impuestos por Canadá, con porcentajes del 15%, 25% y 50%, afectan a diversas importaciones provenientes de Estados Unidos, impactando especialmente a productos de acero, aluminio y lácteos, incluyendo el queso. Previo a su implementación, el Gobierno canadiense retiró algunos productos del mar de la lista inicialmente propuesta. La respuesta de Ottawa se produce después de que la administración Trump estableciera aranceles del 50% a productos canadienses por una suma similar, bajo el argumento de que ciertas políticas de Canadá constituían un presunto “trato discriminatorio” contra las industrias estadounidenses de bebidas alcohólicas, automóviles y productos lácteos.

Las tarifas estadounidenses abarcan artículos como palos de hockey y cemento, y representan aproximadamente el 5.5% de las exportaciones canadienses dirigidas al mercado de Estados Unidos.

Trump Abre Otro Frente Contra Bombardier

La controversia comercial añadió un nuevo capítulo el lunes, cuando Trump amenazó con obstaculizar las ventas de aviones de Bombardier Aviation en Estados Unidos si el fabricante, cuya sede se encuentra en Quebec, no incrementaba su producción en territorio estadounidense. “¡No más ventas de Bombardier en Estados Unidos!”, publicó el mandatario en su plataforma Truth Social, sin detallar el mecanismo que emplearía para concretar una posible prohibición. Miles de aeronaves producidas por Bombardier forman parte de las operaciones de compañías estadounidenses.

Frente a esta amenaza, la empresa defendió su contribución a la economía de Estados Unidos y enfatizó la relevancia de su cadena de suministro en ese país. En un comunicado, Bombardier aseguró que genera “decenas de miles de empleos en todo Estados Unidos” y mantiene operaciones con personal directo en más de 20 estados, incluyendo Kansas, Texas, Arizona y California. La compañía también afirmó que destina más de 2.500 millones de dólares anuales a proveedores estadounidenses y colabora con aproximadamente 2.800 empresas distribuidas en 47 estados. “Bombardier valora su sólida asociación con las empresas estadounidenses y sus empleados en Estados Unidos”, manifestó el fabricante.

Los nuevos aranceles estadounidenses representan un riesgo para la economía canadiense, aunque los analistas advierten que las mayores repercusiones podrían concentrarse en el sector manufacturero del Centro de Canadá, debido a su alta dependencia del comercio bilateral.

Negociaciones Permanecen Suspendidas

Las conversaciones comerciales entre Ottawa y Washington se encuentran estancadas desde el 21 de agosto, fecha en que ambos gobiernos interrumpieron varios días de negociaciones llevadas a cabo en Washington. El primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió suspender el diálogo al considerar inaceptables algunas de las condiciones planteadas por la Administración Trump. Según Carney, los representantes estadounidenses incorporaron a último momento restricciones relacionadas con los acuerdos comerciales que Canadá mantiene con otras naciones. El mandatario canadiense también denunció “amenazas” vinculadas con las políticas de protección del idioma francés y de la cultura de Quebec, una provincia francófona ubicada al este del país.

Posteriormente, el principal funcionario comercial estadounidense, Jamieson Greer, aseguró que Washington reconoce la sensibilidad del asunto y negó que Estados Unidos estuviera utilizando esas políticas como condición dentro de las negociaciones. “Esto no es algo sobre lo que presionemos, condicionemos o establezcamos líneas rojas”, declaró Greer a la cadena pública canadiense CBC.

Aumentan los Cruces Entre Ambos Gobiernos

Desde la interrupción de las conversaciones, funcionarios de ambos países han protagonizado varios desencuentros públicos. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, rechazó la semana pasada la existencia de una guerra comercial en condiciones de igualdad entre ambas naciones. Durante una reunión de ministros de Finanzas del G20, Bessent sostuvo que resulta difícil hablar de una disputa de “toma y daca” con una economía que, según afirmó, es 13 veces mayor. “No estamos en guerra con Canadá. ¿Cómo vamos a estar en guerra con Canadá? ¿Van a sacar sus dos submarinos del centro comercial de Edmonton y lanzarlos contra nosotros?”, expresó. Su comentario hacía referencia a una antigua atracción ubicada en un centro comercial de la provincia canadiense de Alberta.

La tensión se incrementó después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, publicara en redes sociales un comentario interpretado como una burla hacia el aspecto físico de un soldado canadiense. Carney respondió calificando esas declaraciones como “indignas de sus cargos” y aseguró que “no son constructivas”. El primer ministro sostuvo además que las conversaciones podrían reanudarse “cuando los estadounidenses dejen de hacer memes” y comiencen a tratar las negociaciones con seriedad.

La Disputa También Llega al Terreno Simbólico

Las diferencias entre ambos países también han alcanzado cuestiones simbólicas. Trump firmó en agosto una orden para cambiar el nombre del lago Ontario, situado en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, por “Lake America”. La decisión provocó rechazo en Canadá y alimentó una creciente reacción nacionalista frente a las políticas y declaraciones del mandatario estadounidense. Desde el inicio de su segundo mandato, Trump también ordenó renombrar el golfo de México como “Gulf of America” y ha planteado en reiteradas ocasiones la posibilidad de que Canadá se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.

Más allá de las tensiones políticas, ambos países mantienen una relación económica profundamente interdependiente. Casi el 60% de las importaciones canadienses procede de Estados Unidos, mientras cerca del 70% de las exportaciones de Canadá tiene como destino el mercado estadounidense.