El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido una fuerte advertencia al fabricante canadiense Bombardier, amenazando con restringir la venta de sus aeronaves en el mercado estadounidense. La condición para evitar esta medida es que la compañía traslade una parte significativa de su producción a suelo estadounidense. Esta postura se enmarca en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos.
El exmandatario estadounidense, Donald Trump, manifestó su intención de impedir la comercialización de aviones de la empresa canadiense Bombardier en suelo norteamericano, a menos que la compañía reubique una porción de su manufactura dentro del país. “¡NO MÁS VENTA DE BOMBARDIER EN ESTADOS UNIDOS! ¡Sus productos no son lo suficientemente buenos!”, publicó Trump el lunes en sus plataformas digitales. “Si desean acceder a nuestro mercado, deben construir aquí y dejar de vernos como una fuente inagotable de dinero”, añadió.
Esta advertencia surge en un momento de deterioro en las relaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos, tras el fracaso de las negociaciones bilaterales el pasado 21 de agosto. Desde aquel momento, la administración Trump ha intensificado las amenazas tarifarias y las críticas dirigidas al gobierno canadiense.
Bombardier respondió resaltando la relevancia de Estados Unidos en su cadena de producción. La empresa aseguró que numerosos componentes de sus aeronaves se manufacturan en territorio estadounidense y afirmó que la industria aeroespacial de ese país se beneficia directamente de sus operaciones. Según la compañía, su red de suministro abarca aproximadamente 2,800 empresas estadounidenses distribuidas en 47 estados y genera decenas de miles de puestos de trabajo de manera directa e indirecta. Entre otros elementos, las alas de sus jets ejecutivos se fabrican en Texas, mientras que partes de los sistemas de control de vuelo se producen cerca de Los Ángeles.
“Bombardier valora su sólida colaboración con las empresas estadounidenses y a sus colaboradores en Estados Unidos. Nuestro plan es continuar invirtiendo en nuestra gente, nuestros clientes y las comunidades donde operamos en todo el país”, indicó la empresa mediante un comunicado.
La reciente fricción se produce después de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, anunciara a principios de este año la adquisición de seis aviones radar de alerta temprana desarrollados por la sueca Saab y Bombardier, en lugar de elegir aeronaves fabricadas principalmente en Estados Unidos. Los aviones seleccionados utilizan la plataforma Global 6500 de Bombardier, lo que favorece la producción canadiense, aunque aproximadamente un 20% de sus componentes proviene de Estados Unidos. Entre las opciones evaluadas se encontraban el E-7A Wedgetail de Boeing y el Aeris X de L3Harris.
A esto se suma que el gobierno canadiense mantiene en revisión sus planes de compra de cazas estadounidenses F-35, mientras que Saab ha propuesto fabricar su avión de combate Gripen en Canadá.
Bombardier es una de las empresas industriales más representativas de Canadá. Fue fundada por Joseph-Armand Bombardier, un inventor y empresario de Quebec que inició su actividad fabricando vehículos para desplazarse sobre la nieve durante la década de 1930. Con el paso de los años, la empresa expandió sus operaciones hacia la producción de trenes y aeronaves regionales y comerciales, aunque posteriormente vendió esas divisiones para enfocarse en el mercado de jets privados y ejecutivos.