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Vie, Oct

Canadá Expresa Apoyo a Propuesta para Ser Miembro Asociado de la Unión Europea

Internacionales
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha respaldado la iniciativa de convertir a su país en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea, una nueva categoría diseñada para intensificar la colaboración. Esta propuesta busca expandir la cooperación más allá de los acuerdos comerciales actuales, abarcando áreas clave como defensa, tecnología y seguridad económica, lo que promete fortalecer los lazos entre ambas partes.

El titular del gobierno canadiense, Mark Carney, manifestó su respaldo este jueves ante el Parlamento Europeo a la iniciativa para que su nación se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea (UE), una figura sin precedentes que Bruselas pretende establecer para profundizar la colaboración entre ambas entidades. “Damos la bienvenida a esta aspiración”, declaró Carney durante su intervención en Estrasburgo, donde afirmó que “Europa y Canadá son más fuertes unidos”. El líder destacó la oportunidad de incrementar la cooperación en campos como la defensa, los minerales esenciales, la inteligencia artificial, la energía, la tecnología y la estabilidad económica.

La propuesta fue presentada el miércoles por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante su alocución sobre el Estado de la Unión. La iniciativa contempla evolucionar desde el actual pacto comercial entre Canadá y la UE, conocido como CETA, hacia una “Alianza para el Futuro”, con una colaboración más extensa en aspectos económicos, tecnológicos y de seguridad.

La condición eventual de miembro asociado representaría una nueva clasificación dentro del vínculo del bloque con países externos. Actualmente no se halla contemplada en los tratados de la Unión Europea, por lo que aún deben definirse sus características, derechos y responsabilidades. Carney dejó en claro que Canadá no aspira a ser un miembro pleno de la UE ni a ceder su soberanía. “No estoy sugiriendo un tercer grupo para transformarnos en un competidor de las grandes potencias”, sostuvo ante los eurodiputados. El primer ministro canadiense propuso, en cambio, una alianza cimentada en intereses compartidos y en la habilidad de ambos socios para resguardar sus mercados, robustecer sus economías y disminuir vulnerabilidades en sectores estratégicos. “No somos aliados de buen tiempo”, afirmó Carney, quien también abogó por una cooperación más estrecha en minerales críticos, defensa, inteligencia artificial, energía y otras áreas consideradas estratégicas.

La propuesta europea generó una reacción del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cuestionó la posibilidad de que Canadá estreche sus lazos con la UE y amenazó con imponer nuevos aranceles al bloque. Trump calificó de “absurda” la posibilidad de que Canadá se convierta en miembro asociado de la UE y describió a Ottawa como un “socio comercial deficiente”. “Si es una buena intención, está bien. Si es una mala intención, aplicaremos tarifas muy elevadas a Europa”, declaró el mandatario estadounidense, quien también consideró la posibilidad de reducir o interrumpir el intercambio comercial con Europa en ciertos sectores. Frente a estas declaraciones, la Comisión Europea afirmó que el acercamiento con Canadá “no es en contra de nadie”, sino que busca fortalecer la capacidad de colaboración de ambas partes.

El acercamiento entre Ottawa y Bruselas se produce en un contexto de mayores tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos y de esfuerzos del Gobierno canadiense por expandir sus relaciones económicas y estratégicas. Von der Leyen planteó que la nueva alianza abarque fabricación avanzada, tecnología, defensa, el Ártico, energía, minerales críticos, inteligencia artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica. Carney, por su parte, defendió ante los eurodiputados una relación más estrecha con Europa, pero recalcó que el objetivo no es conformar un nuevo bloque enfrentado a Estados Unidos u otras potencias. “No buscamos poder para dominar a otros”, afirmó el primer ministro canadiense. “Buscamos resiliencia para que nadie pueda controlar nuestros mercados abiertos, afectar nuestra soberanía, amenazar nuestra integridad territorial o socavar nuestras libertades y democracias.”