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Vie, Oct

Rusia Afirma que Más del 40% de Combatientes Extranjeros en Ucrania Son de Latinoamérica

Internacionales
El embajador especial Rodión Miroshnik, del Ministerio de Exteriores de Rusia, declaró que más del 40% de los combatientes extranjeros en las filas ucranianas provienen de países latinoamericanos. Esta afirmación sugiere un cambio significativo en el origen de los mercenarios, quienes, según Rusia, buscan ingresos o experiencia militar. Las declaraciones carecen de respaldo independiente, y se producen mientras Colombia ha solicitado detener el reclutamiento de sus ciudadanos.

Más del cuarenta por ciento de los combatientes de otras naciones que forman parte del ejército ucraniano serían ciudadanos de países de América Latina, de acuerdo con lo expresado este jueves por Rodión Miroshnik, embajador especial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia. El funcionario sostuvo que la procedencia de los combatientes foráneos ha variado a lo largo del conflicto. Según sus declaraciones, al principio predominaban personas de Polonia, las naciones bálticas, el Reino Unido y Estados Unidos, mientras que en la actualidad los latinoamericanos representarían más del cuarenta por ciento de quienes se encuentran en el frente de batalla.

Miroshnik, citado por la agencia de noticias rusa TASS, manifestó además que más de dieciséis mil extranjeros participan actualmente en las fuerzas ucranianas bajo la denominación de “voluntarios”. El diplomático ruso los catalogó de “mercenarios” y aseguró que su principal motivación sería la obtención de dinero o la adquisición de experiencia militar. Conforme a sus declaraciones, entre treinta mil y cuarenta mil individuos habrían integrado las filas de combatientes extranjeros que apoyan a Ucrania desde el inicio de la confrontación. Las aseveraciones de Miroshnik no fueron complementadas en el informe con datos autónomos que posibiliten verificar el porcentaje atribuido a los latinoamericanos.

Colombia solicita detener el reclutamiento

Las declaraciones se producen semanas después de que Colombia pidiera a Rusia y Ucrania detener el reclutamiento de sus ciudadanos para participar en el conflicto y facilitar el retorno de quienes ya están vinculados a las fuerzas armadas de ambas naciones. La Cancillería colombiana comunicó el 5 de septiembre que no apoya, fomenta ni autoriza la participación de sus ciudadanos en conflictos armados internacionales. Adicionalmente, solicitó a Moscú y Kiev cesar la incorporación de colombianos a sus fuerzas militares. Según información de la Cancillería, hasta septiembre de 2026 se habían registrado 863 solicitudes de asistencia consular relacionadas con colombianos en Ucrania y otras 890 vinculadas con ciudadanos en Rusia. Estas peticiones incluyen casos de personas fallecidas, desaparecidas, detenidas y procesos de repatriación.

La historia del dominicano Juan Carlos Ávila Espaillat

La captación de ciudadanos latinoamericanos para participar en la guerra también ha provocado interés en República Dominicana, después de que se popularizara la historia de Juan Carlos Ávila Espaillat, un dominicano que afirma combatir en las filas rusas durante el enfrentamiento con Ucrania. Ávila Espaillat empezó a circular ampliamente en las redes sociales dominicanas tras publicar videos en los que narra algunas de sus vivencias en la guerra. En una de las grabaciones aparece vestido con uniforme militar y detalla los pormenores de una misión en la que, según su versión, participó en el rescate de tres soldados durante un combate.

Según relató, dos de los militares que debían ser evacuados fallecieron y solo uno pudo ser rescatado con vida. También afirmó que durante la operación fueron eliminados cinco combatientes del bando contrario. Ávila Espaillat describió el operativo como un “rescate exitoso”, debido a que su grupo logró sacar del lugar al único superviviente. La forma directa y coloquial con la que narró el episodio, junto con su marcado acento dominicano, captó la atención de los usuarios y convirtió el video en contenido viral. Su presencia en un conflicto que se desarrolla a miles de kilómetros de República Dominicana también ha generado curiosidad sobre las condiciones bajo las cuales ciudadanos extranjeros pueden unirse a las fuerzas armadas rusas.

¿Quién es Juan Carlos Ávila Espaillat?

Aunque no se conocen públicamente muchos datos sobre su vida en República Dominicana, Ávila Espaillat comparte en su cuenta de Instagram fotografías y videos de su estadía en Rusia, incluyendo publicaciones realizadas desde Moscú y otras localidades del país. Su actividad en redes sociales muestra parte de su vida en territorio ruso y contenidos relacionados con su experiencia militar durante la guerra en Ucrania. La publicación que impulsó su viralidad recoge el relato de una misión para evacuar a tres soldados que se encontraban en una zona de enfrentamientos. En la grabación, el dominicano habla sobre el operativo y emplea expresiones propias del habla criolla, un contraste que llamó especialmente la atención debido a que relata una acción en la que, según su versión, murieron varios combatientes. Sus contenidos han permitido al público dominicano conocer el conflicto desde la perspectiva de un compatriota que asegura participar directamente en la guerra.

¿Cuánto gana un soldado que combate para Rusia?

Rusia ha empleado incentivos económicos para atraer nuevos efectivos y mantener el número de soldados necesarios para continuar la guerra. La remuneración de un militar contratado depende de factores como su cargo, rango, unidad, región de reclutamiento, tiempo de servicio y participación en operaciones de combate. La remuneración mensual para quienes son enviados al frente comienza alrededor de los 210,000 rublos, equivalentes aproximadamente a US$2,400 o RD$141,000. El monto puede aumentar mediante compensaciones por operaciones, tiempo de permanencia, heridas, condecoraciones y otras condiciones del servicio. Además del salario, el Gobierno ruso ofrece un pago federal mínimo de 400,000 rublos, unos US$4,600 o RD$270,000, a quienes firman un contrato de al menos un año para participar en lo que Moscú denomina la “operación militar especial” en Ucrania.