El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, utilizó su plataforma en la Asamblea General de la ONU para expresar su preocupación por los conflictos bélicos y la injerencia extranjera. Subrayó la importancia de la soberanía nacional y abogó por la diplomacia como la estrategia principal para resolver disputas internacionales. Su discurso abordó desde la guerra en Gaza y Ucrania hasta los desafíos políticos en América Latina, enfatizando la necesidad de cooperación y respeto mutuo.
El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, manifestó su inquietud por las guerras y enfrentamientos que afectan diversas partes del planeta. Resaltó la autonomía de las naciones y solicitó que se priorice la negociación como vía para solucionar las controversias internacionales. Lula hizo referencia al conflicto entre Israel y Hamás, la incursión rusa en Ucrania y la situación en el estrecho de Ormuz, además de discutir los retos políticos en América Latina y el Caribe, donde rechazó lo que describió como tentativas de intervención foránea.
“Los civiles israelíes sufrieron las consecuencias del extremismo y la intolerancia de las acciones terroristas de Hamás”, declaró Lula, quien también respaldó la labor de la Corte Penal Internacional (CPI) y de los organismos de Naciones Unidas relacionados con el enfrentamiento. Respecto a la situación en Oriente Medio, el jefe de estado brasileño censuró los ataques de Hamás contra ciudadanos israelíes y cuestionó las operaciones del Gobierno de Israel en Gaza. El presidente de Brasil criticó los intentos de hostigar a la CPI y a sus miembros, al considerar que esto podría contribuir a que los delitos queden impunes. También defendió a la relatora especial de la ONU sobre los territorios palestinos, Francesca Albanese, frente a las críticas que ha recibido.
Lula también cuestionó los asentamientos israelíes en Cisjordania, al estimar que hacen cada vez más difícil lograr una solución de dos Estados, la cual, según afirmó, es indispensable para que israelíes y palestinos puedan convivir en condiciones seguras.
Lula aboga por una solución diplomática a los conflictos
El gobernante brasileño también se refirió a la guerra entre Rusia y Ucrania, la cual, según indicó, sigue causando muertes y afectando a familias de diversas naciones. “Familias de todo el mundo están pagando el precio en el aumento del combustible, los fertilizantes y los alimentos”, aseveró Lula. El presidente de Brasil calificó el conflicto como un drama humanitario que continúa cobrando vidas después de cinco años de enfrentamientos. “La guerra entre Rusia y Ucrania se ha extendido ya durante cinco años en un drama humanitario que sigue cobrándose vidas. Todos sabemos que no habrá vencedores en el campo de batalla”, sostuvo.
Ante este panorama, Lula defendió la diplomacia como la única alternativa y destacó iniciativas como el Grupo de Amigos de la Paz, creado por Brasil y China, como espacios para fomentar el diálogo. También manifestó preocupación por la situación en el estrecho de Ormuz, una ruta vital para el comercio global que, según afirmó, se ha convertido en un escenario de confrontación y ha provocado consecuencias en el costo del combustible y otros productos.
“Brasil no es el patio trasero de nadie”
Al abordar la coyuntura de América Latina y el Caribe, Lula rechazó los intentos de dividir al mundo en esferas de influencia y cuestionó lo que calificó como prácticas “neocoloniales” orientadas a obtener recursos estratégicos. “¡Brasil no cabe en el patio trasero de nadie!”, afirmó el mandatario, al defender relaciones entre los países de la región basadas en la cooperación, el respeto a la soberanía y el desarrollo. Lula sostuvo que las divergencias ideológicas no deberían impedir una mayor integración entre las naciones latinoamericanas y recordó que la región ha atravesado periodos de regímenes autoritarios antes de recuperar sus sistemas democráticos.
También expresó preocupación por la intervención extranjera en procesos electorales y cuestionó las acciones que, según planteó, buscan influir en las decisiones internas de los países. En ese contexto, se refirió a Venezuela y Nicaragua. “¿El pueblo venezolano merece determinar su propio futuro? ¿Nicaragua no resolverá sus problemas impidiendo que la oposición se presente a las elecciones?”, preguntó. Sobre Haití, Lula afirmó que la crisis que atraviesa el país “sigue poniendo a prueba los límites de la indiferencia de la comunidad internacional”. El presidente brasileño también abordó la situación de Cuba, donde cuestionó el embargo económico y energético impuesto al país, al que calificó de “ilegal”, y sostuvo que sus efectos recaen sobre la población cubana. En resumen, Lula defendió durante su discurso una mayor cooperación internacional y regional como mecanismo para enfrentar los conflictos y evitar que las diferencias entre países deriven en nuevas confrontaciones.