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Dom, Sep

La comunicación digital antes de la era de WhatsApp: SMS y MSN Messenger

Internacionales
Previo al dominio de WhatsApp, la comunicación digital se basaba en mensajes de texto (SMS) y plataformas como MSN Messenger. Los usuarios debían gestionar límites de caracteres, costos por mensaje y la necesidad de abreviar, mientras que MSN ofrecía interacciones instantáneas y "zumbidos", a menudo desde cibercafés. Estas herramientas definieron una era de interacción digital con sus propias particularidades y desafíos.

Antes de que WhatsApp se estableciera como una herramienta de comunicación fundamental, los mensajes de texto (SMS) eran una parte habitual del día a día, especialmente entre los jóvenes. Enviar un mensaje implicaba seleccionar cuidadosamente cada término. Los teléfonos móviles tenían un límite de símbolos y escribir podía ser una tarea compleja al tener que oprimir varias veces una tecla para obtener una letra. Adicionalmente, cada mensaje tenía un costo, lo que llevaba a muchas personas a meditar antes de enviar un "¿qué haces?" o un "¿dónde estás?". Las charlas extensas podían finalizar rápidamente al acabarse el crédito.

Los conocidos "mensajes de texto gratuitos", las ofertas de las empresas de telefonía y los planes específicos para enviar SMS a ciertos números se integraron en la cultura comunicacional de ese periodo. También existían los mensajes con acortamientos: "k", "q", "tqm", "xq", "dnd". Era una manera de economizar caracteres y, sobre todo, evitar gastar más dinero de lo necesario. Con la aparición de BlackBerry Messenger (BBM), Facebook Messenger y más tarde WhatsApp, la interacción empezó a modificarse. Los mensajes dejaron de depender del saldo, surgieron los chats en grupo, las fotografías, las notas de voz, los emojis y las videollamadas.

Y es imposible olvidar cómo MSN era nuestro WhatsApp. MSN Messenger era uno de los principales puntos de encuentro en internet. Los usuarios podían enviar mensajes al instante, emoticonos y los célebres "zumbidos", una función que hacía vibrar la ventana de la conversación para atraer la atención del otro interlocutor. Para muchos, conectarse a MSN también significaba acudir a un cibercafé o centro de internet y abonar por el tiempo de conexión, por lo que era crucial aprovechar cada instante. Era habitual entrar, verificar quién estaba en línea, charlar con amistades y cerrar la sesión cuando el tiempo se terminaba.

Hoy resulta difícil concebir una conversación diaria sin acceso a internet, pero para quienes vivieron la década de los 2000, aguardar un mensaje de texto, comprobar el crédito antes de contestar y recordar códigos de abreviaturas formaba parte de la cotidianidad.