Estados Unidos ha llevado a cabo ataques contra varias posiciones iraníes en el estrecho de Ormuz, según fuentes oficiales, lo que intensifica la incertidumbre en un conflicto regional. Esta acción se produce en un momento de contactos diplomáticos entre Washington y Teherán para buscar una desescalada. Los medios iraníes reportaron explosiones en áreas estratégicas, mientras que la operación estadounidense no fue anunciada públicamente, marcando una diferencia con intervenciones previas.
Un funcionario estadounidense confirmó que Estados Unidos atacó varios objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz, en una operación que eleva la incertidumbre sobre el futuro del conflicto. Esta acción ocurre mientras Washington y Teherán mantienen conversaciones para buscar un acuerdo que reduzca las tensiones. Los medios estatales de Irán reportaron explosiones en las islas de Qeshm y Hengam, ubicadas en el estratégico estrecho de Ormuz, así como en la zona continental de Bandar Abbas. A diferencia de previas operaciones militares, estos ataques no fueron anunciados públicamente por el Gobierno estadounidense.
Un funcionario de Estados Unidos, quien habló bajo condición de anonimato por no tener autorización para hacer declaraciones públicas, explicó que los bombardeos estuvieron dirigidos contra posiciones iraníes desde las cuales se habían utilizado misiles tierra-aire contra fuerzas estadounidenses en el estrecho. La operación se produjo luego de que Irán anunciara un plan de dos días para reabrir esa vía marítima y reanudar las negociaciones nucleares con Estados Unidos, siempre que Washington cumpliera ciertas condiciones. El estrecho de Ormuz representa una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético global, ya que por sus aguas transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo en tiempos de paz.
Los ataques también constituyen un nuevo desafío para el presidente Donald Trump, quien había prometido no ordenar operaciones contra Irán antes de las elecciones legislativas de medio término. El conflicto y su impacto en los precios de los combustibles se han convertido en un factor de presión para los republicanos, quienes buscan mantener el control del Congreso.
Vance ve posibilidades de alcanzar un acuerdo con Irán
En medio de la escalada militar, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, expresó optimismo sobre las posibilidades de lograr una solución diplomática. Antes de que se confirmaran los ataques, Vance declaró el lunes que Trump y él se sentían “bastante bien respecto a las perspectivas de potencialmente llegar a un acuerdo negociado”. Las conversaciones indirectas continúan mientras Israel y varios aliados de Washington en Oriente Medio presionan al Gobierno estadounidense sobre el rumbo de una guerra que lleva más de ocho meses, ha impactado la economía mundial y ha generado graves consecuencias en Irán. La última operación militar estadounidense conocida contra territorio iraní se había producido a principios de septiembre. Sin embargo, miles de efectivos estadounidenses permanecen desplegados en aguas cercanas a Irán como parte de un bloqueo naval destinado a impedir que los petroleros que transportan crudo iraní lleguen al mercado internacional. Además, un tercer portaaviones y miles de soldados adicionales se dirigen hacia Oriente Medio, en medio de las preocupaciones sobre una posible reanudación de operaciones militares a gran escala.
Netanyahu habría presionado a Trump para reanudar los ataques
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, habría presionado al presidente Trump para que ordenara una nueva oleada de ataques contra Irán después de las elecciones estadounidenses, según informaron dos funcionarios regionales y otra persona familiarizada con el asunto. Una eventual reanudación de la guerra a gran escala también podría favorecer los intentos de Netanyahu de formar un gobierno de emergencia, después de que él y sus aliados de extrema derecha perdieran la mayoría parlamentaria en las elecciones de la semana pasada. Mientras tanto, Trump ha alternado entre amenazas de nuevas operaciones militares y declaraciones favorables a alcanzar un acuerdo con Teherán. De acuerdo con los funcionarios regionales, los esfuerzos diplomáticos han registrado avances y los mediadores trabajan en una propuesta para que Irán suspenda sus ataques en el estrecho de Ormuz a cambio de que Estados Unidos levante el bloqueo naval sobre los puertos iraníes. Las fuentes indicaron que se esperan nuevas conversaciones durante esta semana. Sus declaraciones fueron ofrecidas bajo condición de anonimato debido a que abordaban información confidencial y contactos diplomáticos.
Irán plantea reabrir el estrecho de Ormuz en dos días
Por su parte, Irán aseguró que dispone de un plan para reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo de dos días y retomar las negociaciones nucleares con Estados Unidos, siempre que Washington atienda sus exigencias. Entre las condiciones planteadas por Teherán figuran el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, la eliminación de las sanciones sobre sus exportaciones de petróleo y un alto el fuego que también incluiría a Líbano. Las autoridades iraníes señalaron además que los barcos que transiten por el estrecho deberán utilizar una ruta previamente acordada entre Irán y Omán. La televisión estatal iraní citó el martes al presidente del Parlamento y principal negociador del país, Mohammad Bagher Qalibaf, quien aseguró que Teherán había presentado una respuesta a Washington. “Irán ha entregado una respuesta firme y racional a la parte estadounidense. La pelota está ahora en la cancha de Estados Unidos para evitar la guerra”, afirmó Qalibaf, aunque no precisó a qué comunicación o propuesta hacía referencia. El dirigente también advirtió que las fuerzas armadas iraníes permanecen en su máximo nivel de preparación defensiva y amenazó con responder ante una nueva ofensiva estadounidense. “Si Washington comete otro error de cálculo estratégico, debe saber que esta vez se enfrentará a un nuevo campo de batalla y se encontrará aún más desesperado de lo que está hoy”, expresó. Las declaraciones se producen mientras los esfuerzos diplomáticos intentan evitar una nueva escalada militar en una de las principales rutas energéticas del mundo, cuyo cierre o interrupción podría tener consecuencias directas sobre el suministro y los precios internacionales del petróleo.