07
Mar, Jul

Interrupciones Eléctricas: Hogares Dominicanos Enfrentan Casi Cuatro Horas Diarias Sin Servicio

Nacionales
El suministro eléctrico en los hogares dominicanos aún presenta un gran desafío en cuanto a su continuidad, con una duración promedio de casi cuatro horas diarias sin energía. A pesar de una alta cobertura, el servicio constante sigue siendo una preocupación significativa, especialmente en la región metropolitana, donde las interrupciones superan el promedio nacional. Este problema afecta la vida diaria y la economía familiar, impulsando la búsqueda de alternativas energéticas.

Contar con energía eléctrica ya no representa el mayor obstáculo para la mayoría de las familias en la República Dominicana; la problemática actual se centra en la constancia del suministro. Aunque la mayoría de los hogares dispone de conexión a la red, los dominicanos disfrutan de un promedio de 20.3 horas de electricidad al día, lo que implica casi cuatro horas diarias sin servicio, según el Informe Básico ENHOGAR-MICS 2025, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE).

La investigación también revela que el 96.9 % de la población emplea la electricidad como principal fuente de iluminación, un dato que subraya la expansión de la cobertura eléctrica en el país durante las últimas décadas. No obstante, las cifras indican que la disponibilidad del servicio no siempre asegura su permanencia.

Uno de los descubrimientos más notables es que la región Ozama o Metropolitana, que concentra la mayor parte de la población nacional, registra un promedio de 18.7 horas de electricidad al día, casi dos horas menos que el promedio del país. Esto significa que miles de hogares en el Gran Santo Domingo experimentan cortes de energía por más de cinco horas cada jornada. La encuesta no especifica las razones de estas interrupciones, pero el resultado confirma que los apagones siguen siendo parte de la rutina de miles de familias, incluso en la zona con la mayor concentración demográfica y actividad económica del país.

A pesar de que la cobertura eléctrica abarca al 96.9 % de la población, el estudio demuestra que un 3.1 % de los hogares aún recurre a otras fuentes de iluminación, una situación que persiste principalmente en comunidades con mayores niveles de vulnerabilidad. Las disparidades también se evidencian entre distintas regiones. Higuamo exhibe la mayor cobertura del país, con el 99.2 % de los hogares utilizando electricidad como fuente principal de luz, mientras que El Valle presenta el porcentaje más bajo, con un 91.7 %.

Más allá de la ausencia de luz, las interrupciones eléctricas impactan directamente la economía de los hogares. Los cortes de energía afectan la conservación de alimentos, detienen el uso de electrodomésticos, restringen el acceso a internet y obligan a muchas familias a invertir en inversores, baterías, plantas eléctricas, lámparas recargables y combustible para sobrellevar las horas sin servicio. En pequeños negocios, también ocasionan pérdidas económicas, especialmente en colmados, salones de belleza, cafeterías y otros comercios que dependen de la energía para operar durante todo el día.

La República Dominicana ha logrado extender significativamente la cobertura eléctrica en las últimas décadas. Hoy, casi todos los hogares tienen acceso a la red, una realidad muy diferente a la de hace varias décadas, cuando numerosas comunidades rurales carecían de este servicio. Sin embargo, el desafío ha evolucionado. El acceso ya no es el principal problema; ahora la meta es proporcionar un suministro constante y estable que permita a las familias realizar sus actividades sin interrupciones y disminuya la dependencia de sistemas energéticos alternativos. En los últimos años, el Gobierno ha anunciado inversiones para fortalecer las redes de transmisión y distribución, reducir las pérdidas eléctricas y aumentar la generación mediante fuentes renovables. Aun así, los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025 indican que la continuidad del servicio sigue siendo una de las principales tareas pendientes del sistema eléctrico nacional.