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Mié, Jul

Incremento de Sargazo Amenaza el Turismo en Punta Cana y el Caribe

Nacionales
La creciente llegada de sargazo a las costas de República Dominicana está generando una profunda preocupación entre el sector turístico y los visitantes de Punta Cana. Este fenómeno natural, que ha alcanzado niveles récord este año, impacta negativamente la experiencia de los turistas, la economía local y los ecosistemas marinos. Hoteleros y residentes enfrentan desafíos significativos para mitigar sus efectos.

La masiva llegada de algas marinas a las orillas de República Dominicana continúa preocupando a quienes laboran en la industria turística, a los dueños de empresas y a los visitantes de Punta Cana. Ellos aseguran que esta macroalga impacta negativamente la experiencia de los viajeros, la economía local y la vida marina.

Según datos de la Universidad del Sur de Florida, entre enero y el 30 de junio de este año, se acumularon nueve millones de toneladas métricas de sargazo en las aguas de República Dominicana y Puerto Rico. Esta cifra supera los 8.3 millones registrados en el mismo periodo de 2025 y es considerablemente mayor que los 1.2 millones reportados en el mismo lapso de 2024. En zonas de playa como Bávaro, el efecto ya es notorio.

Jeyson Orozco, un turista de Colombia que disfruta sus vacaciones en Punta Cana, comentó que la presencia de sargazo ha disminuido su capacidad de gozar del mar. “No he podido disfrutar como lo esperaba, porque a veces me gusta lanzarme, sumergirme más en el agua”, expresó, lamentando que esta situación no se informe con antelación a quienes visitan el destino.

Para disminuir el impacto, los hoteles y negocios privados retiran diariamente el sargazo acumulado en la orilla, utilizando tractores con trituradoras o mediante operativos de limpieza manual. Sin embargo, en varias secciones de playa de acceso público, la macroalga permanece amontonada durante días.

“Aquí el que no tiene recursos para limpiar su playa no la limpia”, afirmó Angelo Joseph, un promotor de excursiones que trabaja en playa Esmeralda, en Bávaro. Joseph recordó que el problema comenzó a ser recurrente justo antes de la pandemia de COVID-19 y que, desde entonces, la frecuencia de la llegada del sargazo ha aumentado significativamente.

“Antes, la temporada de arribo del sargazo duraba un mes y se detenía; luego aparecía cada tres meses y ahora llega de forma más continua”, explicó. Según indicó, la acumulación de la macroalga y el olor que desprende al descomponerse han reducido la cantidad de personas que permanecen en esa área de la playa. “El turista llega aquí con la ilusión de ver el Caribe y se encuentra con esto”, lamentó.

La situación también afecta a quienes ofrecen excursiones marítimas. Braulio Pelmito, quien trabaja en la zona de Jellyfish, explicó que diariamente retiran grandes cantidades de sargazo, aunque reconoce que el volumen supera su capacidad de limpieza. “Todos los días aquí estamos limpiando el sargazo, pero no podemos con él; mayormente lo enterramos porque no tenemos camión para moverlo”, sostuvo.

Los dueños de propiedades frente al mar también afrontan altos costos para mantener las playas limpias. Tim Kaylor, propietario de un apartamento en la zona, aseguró que la comunidad de propietarios donde reside invierte aproximadamente 1,400 dólares diarios en labores de limpieza.

Además del impacto en el turismo, actividad que representa cerca del 19 % del Producto Interno Bruto (PIB) de República Dominicana, el sargazo afecta los ecosistemas marinos, disminuye la actividad pesquera y genera malos olores al descomponerse. La acumulación de la macroalga también altera el aspecto característico de las playas caribeñas, tiñendo de marrón franjas del mar que normalmente exhiben aguas de color turquesa.

A pesar de sus efectos perjudiciales, los especialistas señalan que el sargazo también puede ser utilizado para la producción de fertilizantes, la generación de biomasa y la extracción de materiales con uso industrial.