El director de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Pedro Urrutia, expresó inquietud ante el aumento en la formación de organizaciones no gubernamentales (ONG) y la disolución frecuente de compañías. Considera que estas tendencias podrían indicar potenciales irregularidades fiscales. Urrutia enfatizó la necesidad de una supervisión rigurosa para asegurar la legitimidad de estas operaciones y el cumplimiento de sus objetivos fundacionales.
El director general de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), Pedro Urrutia, manifestó su inquietud por el incremento en la creación de organizaciones sin fines de lucro (ONG) y la constante disolución de empresas. A su juicio, ambos fenómenos podrían representar indicadores de riesgo para la administración fiscal y requieren un escrutinio minucioso.
Durante una reunión con representantes de la Confederación Dominicana de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (CODOPYME), el funcionario explicó que, aunque reconoce la existencia de compañías que experimentan pérdidas genuinas, también se presentan situaciones donde las actividades realizadas no concuerdan con esa condición. Por ejemplo, empresas que continúan importando bienes o desarrollando operaciones que justifican un análisis por parte de la DGII.
Urrutia señaló que, al revisar los registros, se observan periodos en los que se establecen dos o tres nuevas ONG mientras varias compañías son liquidadas. Esta dinámica, desde la perspectiva tributaria, considera que merece especial atención para determinar si obedece a propósitos legítimos o si existe un uso inadecuado de estas estructuras legales.
El titular de la DGII reiteró que cada organización sin fines de lucro debe operar conforme al objetivo para el cual fue fundada y afirmó que la entidad fiscal tiene la obligación de verificar que esto suceda. Como ilustración, cuestionó que una ONG dedicada a actividades de fe adquiera bienes que, en su opinión, no parecen guardar relación con dicho propósito.
“Si una ONG fue creada para orar, ¿para qué requiere un Mercedes-Benz?”, inquirió Urrutia, al destacar que este tipo de escenarios genera interrogantes que la administración tributaria está obligada a investigar en el marco de sus responsabilidades de fiscalización.