A más de un año de la devastadora tragedia en la discoteca Jet Set, donde 236 personas perdieron la vida y un centenar resultaron heridas, las familias de las víctimas continúan su incansable búsqueda de justicia. Cada día 8 del mes se convierte en un símbolo de recuerdo y un llamado a la rendición de cuentas, manteniendo viva la memoria de sus seres queridos y exigiendo que los responsables enfrenten las consecuencias ante la ley.
Cada día ocho posee un significado particular para las familias afectadas por el desastre del Jet Set. Esta fecha dejó de ser un simple día en el calendario para transformarse en una rememoración del colapso ocurrido la madrugada del ocho de abril de 2025 y en una jornada donde los allegados de los fallecidos y los miembros del Movimiento Justicia Jet Set persisten en su demanda para que el caso no sea olvidado.
A quince meses del desplome del techo de la discoteca, los parientes siguen exigiendo que se haga justicia por un suceso que causó la muerte de 236 personas y dejó a más de cien heridas durante una actuación del merenguero Rubby Pérez. Lo que comenzó como una velada musical se transformó en uno de los acontecimientos que marcó la historia reciente de República Dominicana. En cuestión de minutos, un lugar vinculado por décadas al esparcimiento nacional se convirtió en el escenario de una emergencia que movilizó a equipos de rescate, familiares y voluntarios.
Desde aquel momento, los familiares de las víctimas han mantenido presente la memoria de sus seres queridos. A través del Movimiento Justicia, se han congregado los días ocho de cada mes para recordar a quienes perdieron la vida y reiterar su petición de que se establezcan responsabilidades por lo sucedido. En sus reclamos, los familiares han señalado que la tragedia no concluyó con el rescate de las víctimas, ya que muchas familias siguen afrontando las secuelas emocionales de aquella madrugada.
Por su parte, el padre Rogelio, quien ofició la misa, afirmó que a quince meses del suceso, la principal cuenta pendiente sigue siendo la justicia. Asimismo, explicó que los familiares de las víctimas adoptaron el lema “Siembra justicia y cosecharás misericordia”, al considerar que “la eterna ausente ha sido la justicia” durante el proceso judicial.
En ese contexto, el sistema judicial dominicano dispuso que los propietarios del centro nocturno, Maribel y Antonio Espaillat, enfrenten un juicio de fondo para determinar su responsabilidad penal en el derrumbe. El proceso judicial ha sido seguido con atención por la opinión pública, que demanda sanciones ejemplares y medidas de supervisión más rigurosas en los establecimientos de entretenimiento. Expertos coinciden en que la tragedia puso en evidencia fallas estructurales y una falta de controles que no deben repetirse.