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Dom, Jul

América Latina Lidera con Nueva Evidencia para Prevenir el Deterioro Cognitivo en Adultos Mayores

Nacionales
Un estudio innovador, realizado en once países de América Latina, incluyendo la República Dominicana, ha revelado avances significativos en la prevención del deterioro cognitivo en personas mayores. La investigación demostró que una intervención integral y culturalmente adaptada, que abarca ejercicio físico, nutrición, control cardiovascular, entrenamiento mental y socialización, mejora la cognición en un 55% más que las recomendaciones de salud generales. Este hallazgo promete revolucionar las estrategias de prevención en la región.

Una investigación a nivel regional, con la participación activa de la República Dominicana, abre nuevas vías para la prevención del deterioro de las funciones mentales en personas de edad avanzada. Este estudio, llevado a cabo durante dos años por LatAm-FINGERS en once naciones latinoamericanas, demostró que una intervención integral, organizada y adaptada culturalmente, basada en la actividad física, la alimentación saludable, el monitoreo cardiovascular, el entrenamiento cognitivo y la interacción social, produjo mejoras en las capacidades mentales un 55% superiores a las observadas con consejos de salud generales en adultos mayores con riesgo.

El estudio, financiado por la Asociación de Alzheimer, incluyó a 1,065 participantes, con edades entre los 60 y 77 años, en centros de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay. El 82.3% de los involucrados completó los dos años de seguimiento. La investigación se publicará el 13 de julio en la revista científica The Lancet y se presentará simultáneamente durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer 2026 (AAIC 2026), aportando datos regionales relevantes para el desarrollo de planes de prevención y reducción del riesgo de demencia en América Latina.

ESTUDIOS NACIONALES

El Plan de Respuesta a las Demencias y Deterioros Cognitivos en la República Dominicana 2020-2025, emitido por el Ministerio de Salud Pública, estima que el 8% de la población mayor de 60 años sufrirá alguna forma de demencia. El documento también calcula un gasto anual de US$2,300 por individuo, con una proyección de duplicarse o triplicarse, un costo que, generalmente, es asumido por las familias.

“El cuidado en un 94% se realiza en el hogar, donde el cuidador debe reducir sus horas de trabajo o dejar de trabajar para atender al familiar, empobreciendo aún más a las familias”, señala el estudio. Por su parte, el Reporte Mundial de Alzheimer 2015 indica que la República Dominicana registró 54,000 personas con demencia en 2010, una cifra que podría ascender a 125,000 en 2030 y 241,000 en 2050, lo que representa un aumento del 346% entre 2010 y 2050. El informe añade que el costo anual por persona en 2010 fue de US$4,061, un monto que también fue cubierto, en su mayoría, por los núcleos familiares.

De igual modo, la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) concluyó que, en la República Dominicana, los análisis sobre el declive cognitivo y la demencia muestran una prevalencia del 11.7% en adultos mayores de 65 años. Las investigaciones han impulsado al sistema de salud a priorizar el diagnóstico temprano, ya que el país presenta una de las tasas más elevadas de la zona del Caribe.

EVIDENCIA REGIONAL

El estudio LatAm-FINGERS determinó que su contribución principal radica en generar pruebas aleatorizadas, multicéntricas y de gran escala en América Latina, una región históricamente poco representada en la investigación global sobre demencia y deterioro cognitivo. Asimismo, demostró que una intervención sistemática, con procedimientos estandarizados y adaptada a las características culturales de cada país, puede implementarse en diversos contextos sociales, educativos, sanitarios y económicos.

Los investigadores aclaran que los resultados no significan que la demencia pueda prevenirse por completo ni garantizan una protección individual. Sin embargo, afirman que existe evidencia contundente de que actuar de forma combinada y constante sobre factores del estilo de vida modificables puede contribuir a estrategias de prevención y reducción del riesgo de deterioro cognitivo.