Jordan Walker, de los Cardenales de San Luis, sorprendió al adjudicarse el Derby de Cuadrangulares a pesar de no ser el favorito y enfrentar la hostilidad del público. El joven, conocido por su impresionante físico y gran capacidad ofensiva, ya había sido identificado como un talento prometedor en informes de ligas menores, donde consistentemente destacaba su fuerza al bate como su mayor virtud.
Jordan Walker, integrante de los Cardenales de San Luis, seleccionado en la primera ronda del Draft de la MLB de 2020 con el puesto veintiuno y considerado el tercer mejor prospecto de su organización, causó asombro la noche del lunes al ganar el Derby de Cuadrangulares. Esto lo logró pese a no ser el principal contendiente y competir bajo los constantes silbidos del público. Este joven bateador superó a un grupo de competidores de élite, entre ellos Junior Caminero de los Rays de Tampa Bay, Kyle Schwarber y Bryce Harper de los Filis de Filadelfia, Munetaka Murakami de los Medias Blancas, Jac Caglianone de los Reales de Kansas City, Willson Contreras de los Medias Rojas y Ben Rice de los Yankees de Nueva York.
Aunque la mayoría de los asistentes apoyaba a Schwarber, Walker mantuvo la calma y finalmente se impuso doce a once en la final, asegurando el campeonato. Es el primer jugador de su equipo en conquistar un Derby. Su desempeño actual en la temporada también evidencia su desarrollo. Walker lidera las Grandes Ligas en carreras producidas, ha conectado veintidós cuadrangulares, lo que lo sitúa en la décima posición del circuito, y ostenta un promedio de bateo de .294, ubicándolo en el decimosexto puesto. A pesar de estos números, pocos lo consideraban el principal aspirante al título, incluso con su imponente constitución de un metro noventa y ocho centímetros de estatura y ciento trece kilogramos de peso.
En septiembre de 2021, un informe de la serie Scouting Report de MiLB.com ya vaticinaba un porvenir exitoso para Walker. La publicación analizaba a jóvenes promesas que comenzaban sus carreras profesionales y resaltaba el potencial del entonces tercer mejor prospecto de los Cardenales para alcanzar las Grandes Ligas. “No hace mucho tiempo, medir la velocidad de salida de la pelota era una práctica poco común, sobre todo a nivel aficionado. Sin embargo, los entusiastas de esta estadística tuvieron la fortuna de que se popularizara justo cuando Jordan Walker estaba listo para el Draft”.
El informe indicaba que Walker ya era una figura dominante durante su etapa en la escuela secundaria de Stone Mountain, Georgia. Con un metro noventa y seis centímetros de estatura y ciento nueve kilogramos de peso, registraba regularmente velocidades de salida de tres dígitos, característica que lo convirtió en uno de los prospectos más valorados del país. Su rendimiento también fue reconocido con el premio Jugador del Año del Estado de Georgia, otorgado por Gatorade en la temporada 2019-2020, reducida a dieciséis partidos debido a la pandemia.
Antes de ello, ya había logrado notoriedad a nivel nacional al ser elegido Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas de Escuelas Secundarias de la MLB en 2019 y participar en el Derby de Jonrones de Escuelas Secundarias durante la Semana del Juego de Estrellas celebrada en el Progressive Field de Cleveland. La fuerza al bate siempre fue la característica principal del antesalista. Después de que los Cardenales lo seleccionaran con la vigesimoprimera elección del Draft, Walker no dudó en identificar la mayor virtud de su juego.
“Mi principal fortaleza es la potencia”, declaró Walker a MLB.com después del Draft. “Soy un bateador de poder. Puedo convertirme en un bateador de poder en la MLB si progreso como me propongo”. Tras firmar un acuerdo por dos punto nueve millones de dólares y desvincularse de su compromiso con la Universidad de Duke, todo indicaba que su carrera se fundamentaría en la extraordinaria fuerza de su bate, una proyección que hoy empieza a consolidarse con uno de los triunfos más significativos de su joven trayectoria.