En épocas anteriores, la lateralidad izquierda en la República Dominicana era motivo de gran preocupación y represión. Muchos niños eran forzados a cambiar su mano dominante, enfrentando castigos o la creencia de que usar la izquierda era incorrecto. Este artículo explora las vivencias y los dichos que marcaron a varias generaciones de zurdos dominicanos.
En el pasado, ser una persona zurda en la República Dominicana representaba un verdadero desafío. Numerosos infantes veían cómo les cambiaban el instrumento de escritura de mano, eran reprendidos o se les inculcaba que emplear la mano izquierda era indebido. A continuación, se detallan algunas de las situaciones que escucharon o experimentaron generaciones de dominicanos zurdos.
1. “Esa es la mano del diablo”
Ciertas personas, al observar a un niño redactar con la mano izquierda, exclamaban de inmediato: “¡Con esa mano no, que eso pertenece al demonio!”. El pequeño solo estaba realizando sus deberes y ya se le quería buscar agua bendita.
2. Les ataban la extremidad izquierda
Si un menor persistía en redactar con la mano izquierda, algunos individuos le amarraban dicha extremidad para obligarlo a emplear la derecha. No se le estaba enseñando a escribir, se le estaba adiestrando para desatar el nudo.
3. Recibían golpes con reglas por escribir con la mano izquierda
Algunos educadores castigaban a los niños que utilizaban la izquierda y les ordenaban: “¡Con la derecha!”. Aquello se asemejaba más a un entrenamiento militar con un lápiz que a una sesión de caligrafía.
4. “Hay que corregir a ese muchacho”
Ciertas familias percibían el ser zurdo como algo que debía erradicarse en el niño. “Ponlo a escribir con la mano derecha para que se habitúe”. Como si el diagnóstico fuera: “Señora, el niño está bien… lo único es que nació zurdo”.
5. “Tú haces todo al revés”
Si comía, redactaba o lanzaba una pelota con la mano izquierda, decían que lo hacía “al revés”. Pero no realizaba nada de forma invertida. Simplemente era zurdo y estaba siendo objeto de un análisis exhaustivo por parte de toda la familia.
Actualmente, ser zurdo es algo completamente común, pero muchos dominicanos de épocas anteriores rememoran que emplear la mano izquierda podía acarrearles un sermón, un cambio de lápiz y, en el peor de los casos, incluso un golpe con una regla.