El presidente Luis Abinader fue honrado con la Insignia de Oro, el máximo galardón de Americas Society, en reconocimiento a su notable gestión. Este premio destaca su liderazgo en la República Dominicana y el hemisferio, impulsando el desarrollo económico, la democracia y el fortalecimiento institucional. La distinción también subraya su rol en la recuperación económica del país y su compromiso con la cooperación regional.
En la ciudad de Nueva York, el miércoles, el presidente Luis Abinader fue galardonado con la Insignia de Oro, la máxima condecoración otorgada por Americas Society. Este reconocimiento se concede por su sobresaliente liderazgo en la República Dominicana y en toda la región, así como por su impulso al progreso económico, democrático e institucional. El mandatario también fue distinguido por su eficaz labor en la reactivación económica dominicana, su firme compromiso con la defensa y el fortalecimiento del sistema democrático, y su papel en la promoción de la colaboración regional, especialmente en áreas como la seguridad y la integración económica.
La entrega de este honor se realizó en una ceremonia especial en la sede de Americas Society en Nueva York. El presidente estuvo acompañado por la primera dama, Raquel Arbaje; sus hijas, Esther Patricia y Adriana Margarita Abinader Arbaje; y el canciller, Víctor -Ito- Bisonó.
Durante el evento, Susan Segal, presidenta y CEO de Americas Society/Council of the Americas, junto a Andrés Gluski, presidente de la junta directiva de la misma organización, presentaron la distinción al presidente Abinader.
Al aceptar el reconocimiento, el presidente Luis Abinader manifestó que ha ejercido su mandato como el cumplimiento del deber para el cual fue escogido por la ciudadanía dominicana. Recordó que el país ha tenido que afrontar momentos difíciles debido a la pandemia de COVID-19, la invasión de Rusia a Ucrania, el incremento de los precios de las materias primas, la confrontación con Irán, la situación de Haití y las nuevas tarifas internacionales.
“A pesar de todas estas circunstancias, y en este año particular, el crecimiento de la República Dominicana se afianza en un 4.5%. Si no es el mayor crecimiento de América Latina, si no ocupa el primer lugar, será el segundo en términos de desarrollo”, declaró.
El jefe de Estado indicó que el avance económico es crucial para alcanzar el desarrollo, pero enfatizó que este debe reflejarse también en mejoras de los indicadores sociales. En este sentido, resaltó que al inicio de su administración, la subalimentación afectaba al 8.7% de la población, mientras que actualmente se encuentra por debajo del 2.5%. Según sus palabras, esto convierte a la República Dominicana en el sexto país de América Latina con cero hambre.
Igualmente, subrayó la disminución de la pobreza monetaria, señalando que en 2019 era del 26% y que el promedio del primer semestre de este año es del 14.5%. Consideró que este resultado es esencial para el desarrollo, las inversiones y la estabilidad social.
“Necesitamos tener estabilidad social, y eso lo poseemos en la República Dominicana. Por esta razón, las inversiones también han alcanzado niveles sin precedentes y este año superarán los 5,200 millones de dólares en inversión extranjera”, afirmó.
En el ámbito turístico, el presidente Abinader proyectó que este año el país superará los 12 millones de visitantes, llegando a casi 12.4 millones de turistas, y destacó que, después de México, la República Dominicana es la nación latinoamericana que recibe más viajeros. También enfatizó el crecimiento de las zonas francas y las exportaciones, que rondan los 16,000 millones de dólares, así como la diversificación de la economía dominicana.
Como ejemplo, mencionó que las academias de los 30 equipos de Grandes Ligas aportan entre 500 y 600 millones de dólares a la economía nacional, mientras que las exportaciones de cigarros alcanzan aproximadamente 1,300 millones de dólares.
El jefe de Estado añadió que desde las zonas francas, el país exporta casi 3,000 millones de dólares en dispositivos médicos y alrededor de 800 millones de dólares en equipos electrónicos, lo que, según indicó, demuestra un progreso que se dirige hacia niveles tecnológicos intermedios.
“Contamos con una estrategia para la inteligencia artificial y otra para el ensamblaje de semiconductores, porque nuestra política es abrir cada vez más nuevos nichos y áreas de negocio”, aseveró.
Abinader reiteró, además, la orientación de su administración hacia la inversión, la generación de empleos y el desarrollo empresarial. “La República Dominicana es un país y este es un Gobierno que apoya los negocios, las empresas y el empleo”.
Explicó que no hay otra forma de impulsar una economía que no sea respaldando a las empresas, creando puestos de trabajo y generando valor, para luego distribuir la riqueza producida mediante salarios más altos y una mayor competitividad.
Al referirse al legado de su gestión, el mandatario afirmó que uno de los aspectos que considera más significativos se relaciona con el fortalecimiento democrático. “Y sí, modificamos la Constitución, pero lo hicimos exactamente en la dirección opuesta a como otros presidentes de nuestro país o de América Latina lo han hecho: para protegerla y hacer mucho más difícil que alguien pudiera buscar un tercer período presidencial”, sostuvo.
El presidente manifestó que dos mandatos y no más contribuyen a fortalecer y consolidar tanto la democracia dominicana como la latinoamericana, y señaló que uno de los peligros para los sistemas democráticos ocurre cuando un presidente intenta permanecer indefinidamente en el poder.
“Considero que ese es uno de mis principales aportes a la democracia y por el cual seguiremos esforzándonos después de dejar el Gobierno”.
Abinader también recordó su reciente pronunciamiento sobre la situación de Nicaragua tras el anuncio de que ya no se permitirían los partidos políticos. “Este tipo de situaciones no deben ser toleradas en nuestra América Latina”, expresó. “Debemos seguir luchando por la democracia y por esos pueblos, porque es muy sencillo para un dictador hablar de autodeterminación de los pueblos. Claro, existe la autodeterminación del jefe de Gobierno y del dictador. Por eso siempre se necesita la asistencia internacional”, añadió.
Finalmente, el mandatario aseguró que continuará trabajando a favor de la democracia, los negocios y las políticas que, a su juicio, conducen al progreso, al tiempo que reconoció el papel del sector privado y de las inversiones en los resultados obtenidos por el país.
“Cuando observamos esos indicadores sociales, no solo se deben a la acción del Gobierno, sino también a las inversiones con las que ustedes han confiado en nuestras naciones y, especialmente, en la República Dominicana”, concluyó.
La Insignia de Oro se otorga a jefes de Estado elegidos democráticamente cuyo trabajo excepcional ha tenido un impacto profundo y duradero en su nación, en la vida de sus ciudadanos y en el desarrollo de la región.
Impacto transformador en RD y la región
“El liderazgo del presidente Abinader ha tenido un efecto transformador no solo en la República Dominicana, sino también en la región. Su trayectoria representa un referente para las próximas décadas, y es un enorme honor entregarle esta distinción esta noche”, declaró Segal.
Por su parte, Andrés Gluski destacó el liderazgo del presidente Abinader en la recuperación económica de República Dominicana tras la crisis de la pandemia, el fortalecimiento del sistema democrático del país con la reforma constitucional de 2024 y la cooperación con otras naciones de la región en materia de seguridad y de cadenas de suministro más resilientes.
“Presidente Abinader, esta noche reconocemos un período en el que la República Dominicana enfrentó una crisis extraordinaria, recuperó la confianza, fortaleció sus instituciones y amplió su rol en el hemisferio”, manifestó Gluski.
Asimismo, sostuvo: “Hoy reconocemos un tipo de liderazgo que surge de una profunda confianza en el país y, sobre todo, en su gente. El presidente Abinader encarna el liderazgo que nuestro hemisferio requiere para crecer, prosperar y ocupar con mayor fuerza el lugar que le corresponde en el mundo”.
Insignia otorgada a otros mandatarios
La Insignia de Oro ha sido previamente concedida a Raúl Alfonsín, en 1985; Ronald Reagan, en 1987; Fernando Henrique Cardoso, en 1998; Ricardo Lagos, en 2005; Luis Inácio Lula da Silva, en 2008; Michelle Bachelet, en 2009; Felipe Calderón, en 2011; Juan Manuel Santos, en 2012; Mauricio Macri, en 2017; Iván Duque, en 2021, y Luis Lacalle Pou, en 2023, entre otros.