La invasión del pez diablo en los ríos de La Vega sigue siendo un problema apremiante, a pesar de los esfuerzos individuales de pescadores como Félix Frías. Este ha logrado controlar la especie en ciertas zonas mediante la captura y destrucción de nidos, pero la reproducción masiva continúa. La situación resalta la necesidad de una intervención institucional del Ministerio de Medio Ambiente, cuya prometida ayuda aún no se ha materializado en el terreno.
La expansión del pez diablo sigue avanzando por los cursos de agua de la provincia de La Vega, a pesar de las acciones tomadas por pescadores que, por iniciativa propia, se han dedicado a atrapar a esta especie foránea. Así lo confirmó Félix Frías, quien lleva a cabo sesiones de pesca en diversas partes del país y asegura que, aunque ha logrado mitigar su presencia en algunas zonas, su multiplicación sigue siendo un hecho.
En declaraciones, Frías explicó que la especie continúa generando grandes cantidades de crías, pero que en los lugares donde concentra sus esfuerzos, ha logrado disminuir su presencia capturando ejemplares y eliminando los refugios donde deposita sus huevos.
“Gracias a Dios, en el área donde yo estoy pescando lo tengo un poco controlado. Pero no es que uno lo vaya a exterminar, porque ese es un pez que ya donde llega, al río que llega, ya no se acaba; uno lo controla”, expresó.
El pescador detalló que una de las tácticas principales para reducir su reproducción es localizar las cavidades que estos peces excavan en las orillas y destruir las puestas de huevos que se encuentran dentro. A esto se añade la extracción de los peces, que luego se dejan fuera del agua o se entregan a personas que los utilizan para alimentarse.
La situación dirige nuevamente la atención al río Camú, en La Vega, donde se documentó previamente la presencia de esta especie y las actividades de quienes la capturan. Durante esa visita, el equipo acompañó al pescador Félix Frías, quien mostró cómo localiza los nidos cavados por el pez diablo entre las rocas y las riberas del afluente. En aquel momento, se pudo observar la existencia de ejemplares y conocer el método empleado para sacarlos de sus escondites.
El recorrido permitió verificar cómo esta especie, reconocida por su distintiva apariencia y su cuerpo cubierto de placas, había encontrado en las aguas del Camú un entorno propicio para reproducirse. También se documentó la presencia de huevos de color anaranjado en sus nidos.
En esa ocasión, los pescadores explicaron que podían obtener entre tres y cinco sacos de peces en una jornada, lo que demuestra la gran cantidad de ejemplares que podían hallar en ciertos puntos del río. Ahora, con el seguimiento que mantiene Frías, el panorama descrito sigue siendo alarmante: si bien la extracción permite reducir la población en sectores específicos, la especie continúa reproduciéndose y exige un esfuerzo constante para evitar que su número aumente.
Otro factor que preocupa al pescador es la falta de progreso en la iniciativa anunciada por el Ministerio de Medio Ambiente para encontrar una solución sostenible a la reproducción y proliferación del pez diablo. Frías explicó que, tras el anuncio de la medida por parte de la institución, ha tenido contactos relacionados con el proyecto y ha manifestado su disposición a colaborar; sin embargo, afirmó que hasta el momento las autoridades no han visitado la zona donde realiza sus jornadas de captura para empezar a implementar la iniciativa.
Esta situación le ha generado sentimientos de desilusión, debido a las expectativas creadas por la posibilidad de contar con un apoyo institucional que permitiera expandir el alcance de las acciones que realiza por cuenta propia. Pese a ello, aseguró que la ausencia de esa intervención no lo ha desviado de su propósito y que seguirá trabajando para mantener bajo control la población de esta especie en los lugares donde está presente.
Otro aspecto que Félix Frías quiso dejar claro es que las jornadas de captura no forman parte de un programa financiado por el Gobierno ni recibe un sueldo de alguna entidad pública por llevar a cabo esta actividad. Explicó que trabaja con sus propios medios y que, en ocasiones, ha recibido pequeñas contribuciones de seguidores que ayudan con los gastos de combustible, traslados y el pago de algunos ayudantes que lo acompañan.
“Yo lo hago con recursos propios. Algunos seguidores me han donado algo para que yo pueda pagarles a los muchachos que andan conmigo y para combustible y costear los viajes”, afirmó.
El pescador señaló que su labor no se limita a La Vega, ya que también se desplaza a otras partes del territorio nacional, incluyendo Nagua, el río Yaque y diversos canales de la región del Cibao, donde asegura haber encontrado también una considerable presencia de esta especie.
Frías también destacó que el pez diablo ha empezado a ser aceptado por los consumidores de La Vega y otras localidades del país, por lo que considera que su uso alimenticio puede contribuir a disminuir la cantidad de ejemplares que permanecen en los ríos. Según explicó, se trata de un pescado originario de la cuenca del río Amazonas, en Sudamérica, que posee un contenido proteico que considera elevado.
El consumo de esta especie también fue documentado durante un recorrido anterior, cuando se conoció cómo algunos residentes de La Vega aprovechan su carne y la comercializan después de limpiarla y prepararla. La problemática, sin embargo, va más allá de su aprovechamiento como alimento. El pez diablo es considerado una especie invasora debido a su capacidad de adaptación y reproducción, además de que sus hábitos de excavación pueden dañar las riberas y competir por espacio y comida con otras especies acuáticas.
Mientras tanto, Félix Frías continúa con sus jornadas de captura y asegura que, aunque no existe una posibilidad real de erradicarlo de los ríos donde ya se ha establecido, sí es posible mantener su población bajo control mediante esfuerzos constantes. La actualización de este seguimiento revela una realidad: el pez diablo sigue reproduciéndose en La Vega, mientras el pescador que ha dedicado tiempo y recursos a combatir su proliferación continúa esperando que la iniciativa anunciada por Medio Ambiente finalmente se ponga en marcha.