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Dom, Nov

UCLA Desarrolla 'PhoneBot': Un Robot Bípedo que Utiliza un Smartphone como Cerebro

Tecnologia
Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) han creado PhoneBot, un robot bípedo que integra un smartphone como su componente central para el procesamiento y la detección. Este innovador proyecto, desarrollado por el laboratorio de robótica RoMeLa, busca dar una segunda vida a los teléfonos móviles, demostrando que sus capacidades internas pueden ser la base para construir robots de bajo costo. El sistema ya ha logrado que el robot camine y mantenga el equilibrio, abriendo nuevas vías para la investigación en robótica bípeda.

Muchos teléfonos móviles se almacenan en cajones, sin volver a ser utilizados como dispositivos de comunicación, a pesar de que conservan componentes valiosos como cámaras, procesadores, sensores de movimiento y conectividad inalámbrica. Aunque su utilidad suele medirse por su función para llamadas, fotografías o aplicaciones, estos componentes no pierden su potencial al dejar de usarse. Esta realidad abre una alternativa mucho más interesante que simplemente destinarlos como teléfonos de reserva.

En la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), se ha llevado a cabo un proyecto que, a primera vista, podría parecer una excentricidad: dotar de piernas a un teléfono móvil. El resultado es PhoneBot, un robot de 48,3 centímetros de altura y 1,8 kilogramos de peso, que incluye el smartphone instalado en su torso. Este desarrollo proviene de RoMeLa, un laboratorio de robótica que presentó el estudio en arXiv el 6 de octubre de 2026. Lo más notable no es su apariencia, sino que el teléfono participa directamente en el control de sus 13 articulaciones motorizadas, y los investigadores ya han logrado que camine.

Para comprender el funcionamiento de PhoneBot, se puede comparar con el proceso de mantener el equilibrio en un ser humano: se requiere información constante sobre la posición del cuerpo y una corrección continua de los movimientos. En este caso, gran parte de esta tarea recae en el smartphone, que utiliza sus sensores para determinar la inclinación del robot y su procesador para calcular las órdenes de movimiento. La cámara, a su vez, le permite interpretar visualmente su entorno. Las instrucciones se transmiten vía Wi-Fi a una pequeña placa electrónica que se comunica con los motores, y el sistema también puede recibir órdenes de desplazamiento del usuario. De este modo, mantener el equilibrio y decidir la dirección del movimiento son funciones distintas.

Tener dos piernas no implica saber caminar. A diferencia de un robot con ruedas, PhoneBot debe coordinar sus articulaciones mientras distribuye su peso y evita que un paso desestabilice el siguiente. Para lograrlo, los investigadores entrenaron un sistema de control mediante simulaciones utilizando aprendizaje por refuerzo, una técnica que mejora el comportamiento a través de recompensas y penalizaciones. Durante este proceso, detectaron que el robot tendía a favorecer una pierna, por lo que introdujeron un mecanismo para fomentar movimientos simétricos. Posteriormente, trasladaron este sistema al prototipo físico para verificar su capacidad de caminar.

Llegó el momento de comprobar la funcionalidad fuera de las simulaciones. Según las pruebas documentadas por los propios investigadores, PhoneBot ha logrado caminar y levantarse después de caer boca abajo, capacidades que fueron demostradas con el prototipo físico. También mostraron cómo puede usar la cámara del teléfono para detectar a una persona y orientar su torso hacia ella, aunque esto no confirma su capacidad para seguirla caminando de forma autónoma en cualquier entorno. El pequeño robot también incorpora funciones de conversación, pero con un matiz importante: el reconocimiento de voz y el modelo de lenguaje se ejecutan en un ordenador externo.

Un detalle adicional que hace el experimento aún más particular es que entre los teléfonos probados por el equipo se encontraba un Honor 9, un modelo lanzado en 2017. Aunque también se utilizaron tres Android económicos más recientes, la presencia del Honor 9 demuestra que el sistema no requiere necesariamente un móvil de última generación. Según el estudio, el Honor 9 pudo ejecutar las funciones principales evaluadas, con la excepción del mapeo del entorno mediante ARCore, que no estaba disponible debido a la ausencia de los servicios de Google necesarios en ese dispositivo en Estados Unidos. Cabe señalar que los autores no atribuyen todas las demostraciones físicas a ese teléfono específico.

La idea de dar una segunda vida a un smartphone también plantea la pregunta sobre el costo del resto del robot. Los investigadores estiman que los componentes necesarios para construir el cuerpo de PhoneBot ascienden a unos 400 dólares, sin incluir el móvil, y una parte significativa del presupuesto se destina a los 13 motores de sus articulaciones. El equipo ha compartido documentación y archivos de diseño para facilitar su reproducción, aunque bajo una licencia que restringe los usos comerciales. Por esta razón, a pesar de presentarlo como una plataforma abierta, estos materiales no cumplen con los criterios habituales del hardware de código abierto. Tampoco se ha podido verificar que todo el software necesario esté disponible públicamente.

La noción de usar un smartphone como el cerebro de un robot no es del todo nueva. En 2021, investigadores de Intel Labs presentaron en la conferencia ICRA OpenBot, un proyecto que permitía convertir un teléfono en el centro de control de un pequeño vehículo con ruedas, cuyo cuerpo podía construirse por unos 50 dólares. La diferencia radica en lo que han logrado ahora en UCLA: aplicar este concepto a una máquina que camina sobre dos piernas, donde mantener el equilibrio añade una complejidad considerable. Esto abre nuevas oportunidades para investigar y experimentar con robótica bípeda sin la necesidad de equipos mucho más costosos.

Por el momento, no es recomendable pedirle a PhoneBot que traiga un café, ya que no tiene brazos para sujetarlo ni está preparado para moverse por cualquier superficie. Su sistema de marcha ha sido entrenado para suelos planos y sus motores económicos también imponen limitaciones, aunque los investigadores planean añadir brazos ligeros y probar terrenos más complejos. No obstante, hay un aspecto bastante interesante en este experimento: mientras muchos olvidan un teléfono en un cajón por considerarlo obsoleto, en UCLA han demostrado que puede servir para dar vida y movimiento a un robot con piernas.