La mayoría de las misiones espaciales no tripuladas enfrentan el desafío de enviar datos a la Tierra para su procesamiento. Para superar esta limitación, HPE ha creado Spaceborne Computer-4, un sistema de computación de alto rendimiento diseñado para operar directamente en la Luna. Este hardware autónomo y robusto, libre de ventiladores, permitirá realizar análisis y procesar información crucial en el entorno lunar, reduciendo la dependencia del ancho de banda terrestre.
La mayoría de las misiones espaciales no tripuladas comparten un mismo inconveniente: las muestras o los datos deben ser enviados a la Tierra para su análisis. Esta situación se está resolviendo progresivamente. Ya existen rovers equipados con laboratorios internos que llevan a cabo una variedad de pruebas in situ. Sin embargo, en lo que respecta al procesamiento informático, la dinámica cambia. Los datos requieren ser procesados en nuestro planeta, lo que genera una alta dependencia del ancho de banda.
Para abordar este desafío, la compañía HPE ha desarrollado Spaceborne Computer-4, un sistema de computación de alto rendimiento diseñado para funcionar directamente en la Luna. El conjunto del hardware, que pesa 1,2 kg, consta de un módulo ligero y autónomo, provisto de CPU y GPU de bajo consumo, y carece de ventiladores. Este último aspecto es crucial para soportar las condiciones lunares, donde cuantas más piezas haya, mayor es la probabilidad de que alguna sea dañada por inclemencias como el polvo. Adicionalmente, Spaceborne Computer-4 integra unidades de estado sólido de Kioxia, que son unidades de almacenamiento sin partes móviles que guardan los datos en chips de memoria flash.
Una vez en la Luna, este sistema llevará a cabo diversas pruebas. Inicialmente, se encargará de realizar pruebas de rendimiento (benchmarks) en las condiciones lunares. Asimismo, ejecutará modelos de lenguaje con generación aumentada por recuperación (RAG), los cuales consultan documentos antes de emitir respuestas. También evaluará un sistema de procesamiento de datos LiDAR para cartografía y navegación, y desplegará y gestionará diversas aplicaciones para verificar su fiabilidad en el entorno lunar.
Todo el equipo se lanzará como parte del programa CLPS de la NASA. Formará parte del rover FLIP de Astrolab, que viajará a bordo del módulo de aterrizaje Griffin-1 de Voyager Technologies. Si todo transcurre según lo previsto, este conjunto se lanzará a finales de 2026, con el objetivo de aterrizar cerca del polo sur lunar.
Además del hardware y software de HPE, la misión incluirá experimentos de inteligencia artificial desarrollados por la NASA. El algoritmo en cuestión se denomina FLUID y consiste en un sistema de aprendizaje federado que coordina tres redes neuronales entrenadas con datos de la Tierra, la Luna y la Estación Espacial Internacional. También se probará un modelo de lenguaje ajustado para buscar e interpretar documentos a bordo. Y, por supuesto, así como es esencial proteger los sistemas informáticos en la Tierra, llegará un momento en que será indispensable hacerlo en la Luna. Por ello, Deloitte aportará un sistema de ciberseguridad llamado Silent Shield, encargado de detectar actividad anómala e intrusiones casi en tiempo real.
Todo este desarrollo, si funciona adecuadamente, será de gran utilidad para las misiones no tripuladas, así como para el futuro establecimiento de bases habitadas en la Luna. Los astronautas dispondrán de sus propios sistemas de procesamiento de información, lo que permitirá que los datos fluyan con mucha mayor rapidez que con una conexión permanente con la Tierra.