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Jue, Jul

El Resurgimiento del Walkman: Casetes con Conectividad Moderna y Baterías de Litio

Tecnologia
El formato físico resurge con fuerza, y las cintas de casete, junto a sus reproductores, están viviendo una segunda juventud. Lejos de ser un mero recuerdo nostálgico, los nuevos 'Walkmans' se adaptan a la tecnología actual con Bluetooth y baterías de litio, ofreciendo una alternativa para una escucha musical más activa y desconectada de los algoritmos.

El formato físico demuestra su persistencia, y se observa una tendencia creciente no solo en la recuperación de formatos que nunca desaparecieron del todo, sino también en el hardware retro diseñado para reproducirlos. Esto incluye desde las cámaras digitales compactas que permiten tomar fotografías sin la intervención de los algoritmos de un smartphone moderno, hasta los reproductores de vinilo. En el ámbito de los videojuegos, las consolas retro han sido durante años una excelente manera de disfrutar de títulos clásicos. Ahora, con la nostalgia por los VHS y el resurgimiento de las cintas o casetes, un formato que parecía olvidado, la situación es similar. No solo es posible encontrar cintas asequibles, sino que existe una amplia variedad de reproductores, a menudo denominados incorrectamente 'Walkmans', que han sido modernizados con baterías de litio y conexión Bluetooth.

Lo más relevante es que, a pesar de las limitaciones inherentes a la escucha de música en CD, cinta o vinilo, esta práctica cobra pleno sentido si se busca desconectarse de los algoritmos y adoptar una escucha activa de la música. Lo retro está regresando, quizás en el momento más oportuno.

El Walkman original es actualmente una pieza de colección. Se hace referencia al icónico TPS-L2 de Sony, lanzado al mercado en 1979. Desde su aparición, el reproductor de la marca japonesa se estableció como un estándar, sobre el cual tanto Sony como otras compañías desarrollaron múltiples iteraciones.

Las mejoras no tardaron en llegar con la miniaturización y el modelo WM-2, así como la producción de dispositivos similares por parte de otras marcas como Aiwa o Sanyo.

Sin embargo, la llegada de los CDs obligó a Sony a reinventarse con el Discman. De hecho, la compañía tuvo que transformar el concepto del propio Walkman y, en la era digital, lanzó una línea de dispositivos bajo la marca Walkman para reproducir MP3 y archivos sin compresión. Es innegablemente más práctico tener una biblioteca musical completa en el bolsillo y no depender de cambiar pilas. Pero aún más conveniente es tener acceso a toda la música del mundo a través de una conexión de datos. Con plataformas como Spotify, Tidal, Apple Music y otras, un reproductor de MP3 parece carecer de sentido, y mucho más un dispositivo tan limitado como un reproductor de cintas o casetes. No obstante, a partir de 2018, esta dinámica comenzó a cambiar.

Ese año se observó un repunte en las ventas de música en casetes, y varias compañías reanudaron la producción de cintas vírgenes, permitiendo a los usuarios realizar un proceso de digitalización inverso: transferir su música de MP3 a casete. La premisa es clara: frente a la omnipresencia del algoritmo y la música como mero acompañamiento o ruido blanco, se busca recuperar el control y la experiencia de una escucha activa.

Recientemente, comencé a coleccionar vinilos y, aunque aún debo decidirme por un reproductor, he empezado a escuchar la mayor parte de mi música en un MP3 que adquirí. Se trata de un SnowSky Echo Mini de la marca FiiO, una compañía especializada en dispositivos de audio que no solo permite leer archivos de alta calidad, sino que es muy compacto, tiene una batería de larga duración y no hay un algoritmo que controle mi escucha: solo mi música. Llevo un tiempo considerando dar un paso más y llevar esa experiencia portátil a un plano aún más físico: el de los casetes.

FiiO ofrece un reproductor, y no es el único actor en este mercado. Basta con buscar en Amazon para encontrar una multitud de 'walkmans' con características modernas. El costo varía según las preferencias, con modelos que van desde los 20 euros, que permiten reproducir y convertir a MP3, hasta opciones más básicas con diseño retro de Energy System, pasando por modelos considerablemente más caros como el We Are Rewind, fabricado en aluminio, o los mencionados de FiiO.

Como ocurre con cualquier dispositivo, el precio final depende de lo que se esté dispuesto a gastar. Si bien siempre es posible acudir al mercado de segunda mano en busca de un Walkman original, es probable que el desembolso sea similar y se carezca de características modernas como la batería integrada o el Bluetooth. Aunque personalmente, prefiero la experiencia sin Bluetooth, su inclusión no está de más. Al final, es innegable el interés en este formato, y de hecho, empresas como Medion están lanzando 'loros' con múltiples funciones. Si existe el mínimo interés en poseer la música y no depender de algoritmos o de que una compañía retire canciones arbitrariamente (algo que sucede), mi recomendación es explorar las tiendas de segunda mano, ya que las cintas todavía se pueden adquirir a un precio razonable.