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Jue, Jul

Descubren 'Minanbé': Una Ciudad Maya Inaccesible en la Selva de Campeche Revela Claves del Clásico Tardío

Tecnologia
Arqueólogos han desenterrado una ciudad maya previamente desconocida en la densa selva de Campeche, México, nombrándola 'Minanbé' (que significa 'no hay camino' en maya yucateco). El hallazgo, resultado de más de una década de esfuerzo y el uso de tecnología LiDAR, revela un asentamiento que pudo haber tenido un rol crucial durante el Clásico Tardío (600-900 d.C.), permaneciendo intacto y oculto por más de mil años.

Un equipo de investigadores liderado por el esloveno Ivan Šprajc ha descubierto un yacimiento precolombino en la selva de Campeche, México, al que han bautizado como 'Minanbé', que en maya yucateco significa “no hay camino”. Tras una ardua travesía de kilómetros a través de la selva con machetes y quads bajo el intenso sol de Yucatán, los arqueólogos llegaron a esta ciudad maya olvidada que, según las primeras observaciones, pudo haber desempeñado un papel significativo durante el Clásico Tardío, un período que abarca del 600 al 900 d.C. Posteriormente, la selva cubrió el asentamiento durante más de mil años, un largo período de olvido que ha llegado a su fin.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México ha presentado este descubrimiento en Campeche, que destaca no solo por su alcance, sino también por la sorprendente ubicación e intrahistoria de su hallazgo. Para comprender la magnitud de Minanbé, basta con saber que se requirió más de una década de trabajo y recorrer varios kilómetros de selva para alcanzarla debido a su inaccesibilidad. La ciudad estaba “camuflada entre la maraña selvática de la Reserva de la Biosfera Calakmul”, según el INAH, lo que llevó al equipo de Ivan Šprajc a nombrarla con las palabras mayas yucatecas mina’an (“no hay”) y bej (“camino”).

Para llegar al antiguo asentamiento en Campeche, los arqueólogos y el personal técnico tuvieron que abrirse paso. Iniciaron el recorrido por una antigua senda forestal en quads, pero cuando la vegetación se volvió demasiado densa para estos vehículos, continuaron a pie, desbrozando con machetes y avanzando por el lodo. El instituto precisa que “abrieron brecha al filo de machete a lo largo de cinco kilómetros”.

La existencia de las ruinas fue identificada gracias a escaneos aéreos realizados con tecnología LiDAR, una herramienta que permite a los investigadores detectar construcciones ocultas por la vegetación y que son imposibles de ver a simple vista. Las primeras pistas se obtuvieron hace más de una década. El INAH explica que “en esta temporada de campo el equipo volvió a internarse en el sector norte de la reserva para hacer la prospección superficial de un sitio al poniente de Chactún, un centro rector reportado por esta misma iniciativa 13 años atrás y para el cual contaban con datos de escaneo láser aerotransportado (LiDAR)”. Las imágenes revelaron un asentamiento de aproximadamente 15 hectáreas, pero la tarea más compleja, que ahora ha comenzado, era verificar estas indicaciones “a ras de suelo”.

La elección de esa zona específica de Campeche por parte de los expertos no fue casualidad. Šprajc, adscrito al Centro de Investigación de la Academia Eslovena de Artes y Ciencias, ha dedicado décadas al estudio de las Tierras Bajas Mayas Centrales, un “paisaje arqueológico fosilizado que fue el hábitat de entre nueve y once millones de personas durante el período Clásico Tardío”, según el INAH. Šprajc intuía que la selva podría esconder un tesoro por descubrir. La ausencia de caminos que condujeran a las ruinas, incluso de las sendas de tierra abiertas por la industria maderera décadas atrás, aunque complicaba la movilidad del equipo, también era una “buena señal”. El investigador esloveno añade: “En comparación con otros lugares en los que hemos hecho recorridos de superficie, aquí el acceso resultó mucho más difícil. Sin embargo, en los últimos tres años es el primer sitio que encontramos intacto. No hay calas de saqueo”. Describió el hallazgo como “una gran sorpresa”.

Además de “inaccesible”, otra palabra que define a Minanbé es “prometedor”. Al llegar al lugar, el equipo encontró un “núcleo urbano” con plazas, construcciones palaciegas y religiosas, terrazas y canalizaciones hidráulicas. La construcción más destacada es un templo en forma piramidal de más de 13 metros de altura, cuyo estilo recuerda a la arquitectura de Río Bec, presente en decenas de yacimientos y caracterizada por complejos con torres. Los expertos resaltan su mampostería, los paneles lisos de la fachada, una escalinata empinada y las molduras. Vitan Vujanović, uno de los participantes en la expedición, mencionó recientemente que esta ha sido la primera vez que ha tenido la oportunidad de registrar “un templo más o menos bien conservado y una estela todavía con glifos”. Destaca una estela en particular que representa una escena de decapitación.

Los investigadores tomaron cientos de fotografías que les permitieron crear modelos tridimensionales de 14 altares y estelas, incluyendo la pieza que muestra a un individuo empuñando un hacha para decapitar a otro. Estas recreaciones ayudan a descifrar los grabados a pesar de la erosión y han revelado que esa estela en concreto tiene una referencia temporal que la sitúa en el 849 d.C. Octavio Esparza, otro participante en el proyecto, comenta: “Es una clave importante porque podemos pensar que todo el conjunto de monumentos o algunos fueron erigidos para ese momento del Clásico Terminal, cercano al abandono de los sitios de la región, que sucedió en el siglo X d.C.” Los monumentos han llevado a los expertos a dos conclusiones adicionales: primero, que Minanbé pudo haber sido un enclave con cierto poder político, no una ciudad menor; y segundo, que con el tiempo pudieron llegar a la ciudad grupos externos que alteraron algunos monumentos de forma deliberada.