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Jue, Jul

La OCDE Advierte sobre los Bajos Salarios en España a Pesar de Mejoras Laborales

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Un reciente informe de la OCDE, 'Perspectivas de empleo de la OCDE 2026', elogia los avances en el mercado laboral español, como el aumento del empleo y la reducción de la temporalidad. Sin embargo, el estudio destaca un punto débil persistente: los salarios reales en España se mantienen un 2% por debajo de los niveles de 2021, situando al país entre los de mayor caída de poder adquisitivo pospandemia. Este estancamiento salarial, junto con una alta tasa de paro, genera preocupación.

Es común escuchar quejas sobre el precio de productos básicos como la fruta o el salmón, y la dificultad para que los salarios cubran estos gastos. Este sentimiento ahora está respaldado por el informe 'Perspectivas de empleo de la OCDE 2026', que analiza el mercado laboral de sus países miembros. Aunque reconoce avances en el mercado laboral español, como más empleo, menos temporalidad y una reducción gradual del paro, el informe señala que los bajos salarios siguen siendo el punto débil de España.

El organismo, con sede en París, evalúa anualmente la situación laboral de más de 40 países. En 2026, la OCDE destaca mejoras significativas en España, pero su tono cambia al abordar los salarios. Según sus datos, los salarios reales, ajustados por inflación, se mantienen un 2% por debajo de los niveles de principios de 2021, justo antes del aumento de precios. Esto significa que el poder adquisitivo de los salarios es inferior al de hace cinco años.

Este porcentaje posiciona a España entre los tres países con mayor disminución del poder adquisitivo desde la pandemia, solo superado por Italia y Australia. Mientras gran parte de Europa ha recuperado su poder adquisitivo tras la recesión pospandémica, España sigue rezagada.

Es importante analizar la evolución de los salarios en España, ya que no todos han progresado de igual manera en los últimos cinco años. El salario mínimo ha aumentado por decreto durante años, alcanzando los 1.221 euros mensuales en 2026, un incremento del 3,1% respecto al año anterior y más del 60% desde 2018. Esta subida, controlada por el Gobierno, ha protegido a los trabajadores con menores ingresos.

El problema radica en lo que ocurre por encima de este mínimo obligatorio, que depende de las empresas. Mientras el salario mínimo ha crecido, el salario medio apenas se ha movido, lo que reduce la distancia entre ambos. Esto provoca que cada vez más empleados se acerquen al suelo de ingresos, de modo que un trabajador con varios años de experiencia puede percibir solo un poco más que un joven en su primer empleo.

Los datos del INE confirman que el coste laboral por trabajador aumentó un 4,9% en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, al comparar este dato con una inflación que ronda el 3%, el margen de mejora real es escaso, y para una parte significativa de la plantilla, el aumento de su poder adquisitivo es casi inexistente.

“Aunque los salarios reales crecieron un 2% durante el último año, siguen situándose un 2% por debajo de su nivel del primer trimestre de 2021, lo que sitúa a España entre las economías de la OCDE donde más han caído desde la Pandemia”, advierte el organismo internacional, resaltando el estancamiento salarial en España.

La OCDE atribuye este estancamiento a la productividad, un factor conocido. España lleva una década sin mejoras significativas en sus cifras de productividad, lo que limita el aumento de los salarios sin afectar los márgenes empresariales. “Dado que el crecimiento de la productividad laboral se ha estancado durante la última década, y en un contexto de renovadas presiones inflacionarias a corto plazo, se anticipa que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027”, señala el informe de la OCDE.

Un aspecto positivo es que, a pesar del estancamiento de los últimos años, las empresas españolas han mostrado menos reactividad ante las fluctuaciones económicas. La proporción de empresas que han despedido a sus empleados debido a cambios económicos ha disminuido del 8,9% a finales de 2019 al 4,3% en el primer trimestre de 2026. El organismo atribuye esta reducción a la aplicación de la reforma laboral de 2022.

“La reforma ha impulsado un mayor recurso a la contratación indefinida: la proporción de trabajadores con contratos temporales cayó del 24,8 % en el primer trimestre de 2022 al 14,8 % en el primer trimestre de 2026, aunque sigue siendo superior a la de la mayoría de los países de la OCDE”, indica el informe.

El otro obstáculo que la OCDE señala en el mercado laboral español es bien conocido y no menos grave: el paro. España sigue siendo el segundo país con la tasa de paro más alta de toda la OCDE, más del doble de la media y solo por detrás de Finlandia. Según los datos de paro del Ministerio de Trabajo, en mayo bajó al 10,3%, alcanzando niveles de 2007. Aunque es una mejora, parte de un punto de inicio muy elevado.

Detrás de esta cifra también existe un factor de desigualdad geográfica. La diferencia entre las regiones con más y menos paro alcanza los 15,5 puntos, muy por encima del promedio de la OCDE. La dificultad para encontrar trabajo varía significativamente entre regiones como Melilla y el País Vasco, y esta brecha también se refleja en los ingresos de cada hogar, según el informe.