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Vie, Jul

Corea del Sur: El Desafío de Redefinir la Edad de la Vejez en una Sociedad Súper Envejecida

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Corea del Sur ha alcanzado oficialmente el estatus de sociedad "súper envejecida", con más del 20% de su población superando los 65 años. Esta realidad demográfica ha desatado un debate crucial sobre qué edad debería considerarse "anciano" en el país. El aumento de la esperanza de vida y una prolongada crisis de natalidad están ejerciendo presión sobre sistemas clave, como las pensiones, y obligan a replantear los parámetros actuales.

En diciembre de 2024, Corea del Sur marcó un hito significativo. El año 2025 llegó con la confirmación de una noticia esperada, pero no menos relevante: tras décadas con una tasa de natalidad en descenso, su sociedad fue declarada oficialmente "súper envejecida". Esta etiqueta indica que una quinta parte de la población (20%) ha superado los 65 años. De hecho, los datos más recientes ya sitúan este grupo demográfico en el 21%, lo que equivale a casi 11 millones de personas.

Con tales cifras, en Seúl la pregunta de "¿Qué es un anciano? ¿A qué edad se alcanza ese estatus?" resuena cada vez con más fuerza. Esta cuestión, que podría parecer ingenua o intrascendente, fue el titular de un amplio reportaje de The Korea Times en 2024, abordando la nueva realidad y los desafíos demográficos del país: "How old is 'elderly?'" ¿Qué implica ser "anciano"? Y, sobre todo, en una nación con un grave problema de natalidad, envejecida, con una esperanza de vida creciente y donde dos de cada diez personas ya superan los 65 años, ¿sería conveniente redefinir los parámetros? ¿Debería Seúl replantearse qué es un "viejo"?

Los datos revelan que la etiqueta de sociedad "súper envejecida" que Corea del Sur obtuvo en 2024 esconde una realidad más compleja y desafiante. A finales de 2025, el 21,21% de los habitantes del país tenían 65 años o más. Esto se traduce en 10,8 millones de personas de un total de 51,1 y, lo que es más importante, 580.000 más que el año anterior. Lo preocupante es que todo indica que este porcentaje seguirá creciendo y para 2050 más del 40% de la población será ya "mayor".

El creciente peso de los sexagenarios, septuagenarios y octogenarios en el censo se explica por varios factores, principalmente dos. El primero es la crisis demográfica que el país arrastra desde hace tiempo. Aunque los últimos datos son esperanzadores, con dos años consecutivos de indicadores de natalidad positiva, es aún pronto para hablar de un cambio de tendencia sólido. Además, 24 meses no resuelven las décadas en las que el país ha experimentado una disminución de nacimientos. El segundo factor es el aumento de la esperanza de vida. Las tablas de Statista muestran que los bebés nacidos hoy en Corea del Sur vivirán de media entre 81 y 87 años, dependiendo de su sexo. En 1980, ninguno de esos indicadores llegaba a los 70 años, y las proyecciones muestran que para 2100 ambos rebasarán los 90. Estas son solo proyecciones, pero resultan elocuentes.

¿Por qué es un problema? Porque estas cifras reflejan mucho más que una simple curiosidad demográfica. Un país envejecido, con cada vez más ancianos retirados y menos jóvenes en edad de trabajar, genera una serie de desafíos a los que España no es ajena, y tampoco Seúl. Este desequilibrio afecta directamente al sistema de pensiones básicas del que disfrutan los mayores de 65 años del país y abre un debate que va más allá de cómo mantener su arquitectura financiera. "Hay jóvenes que ganan menos que los ancianos que reciben las pensiones básicas. Imponerles impuestos para financiar las pensiones de los mayores plantea inevitablemente problemas de equidad", reconoce el profesor Kim Woo-chang a The Korea Times. "El sistema debe reformarse gradualmente para limitar los pagos a los mayores que viven por debajo del umbral de la pobreza".

¿A qué se arriesga el país? Lee Joong-keun lo expuso con claridad en octubre de 2024, durante un acto celebrado en la Cámara de Comercio e Industria de Corea, en Seúl: "El número de ciudadanos mayores es ahora de 10 millones, pero aumentará a 20 millones en 2050. Excluyendo a los 10 millones de menores, los dos millones restantes (en edad laboral) deberán mantener a los ancianos". La reflexión es interesante por su contenido, pero sobre todo por quién la plantea. Lee Joong-keun es un octogenario y hablaba en calidad de presidente de la Asociación de Personas Mayores de Corea, entidad que incluso ha puesto una propuesta sobre la mesa: elevar progresivamente de 65 a 75 años la edad a partir de la cual se puede acceder a las prestaciones sociales de la tercera edad. "Para mantener el número de ciudadanos mayores en alrededor de 12 millones, propongo al Gobierno la idea de aumentar la edad (legal de la vejez) en un año cada década", abogó Joong-keun.

En el país han surgido otros debates similares, como elevar el umbral para la jubilación o revisar a partir de qué momento la población puede acceder gratis al metro, subiendo el mínimo de 65 a 70 años. ¿Es una idea nueva? No. La asociación de mayores no es la única que ha tocado el tema. Un repaso a la prensa coreana, o incluso internacional, permite comprobar que en el país hay varios debates abiertos, todos conectados entre sí: ¿Es necesario redefinir la edad a partir de la cual una persona se considera "anciana" en una sociedad "súper envejecida"? ¿Se ha quedado desfasada la referencia de 65 años recogida en la ley de bienestar de 1981 y que sirve de referencia en el país? Si es así... ¿Dónde situar la nueva edad? ¿En los 70 años, como plantean algunos? ¿Mejor en los 75? ¿Es ese el primer paso para ampliar la edad de jubilación? ¿Es imperativo reformar el sistema de pensiones? ¿Debe el resto del país seguir el ejemplo de algunas organizaciones gubernamentales surcoreanas que han empezado a elevar selectivamente la edad de retiro a 65 años?

¿Son solo propuestas? Para nada. El Gobierno Metropolitano de Seúl ha anunciado que planea elevar la edad mínima para acceder al transporte público gratis, situándola en 70 años. Algo similar han hecho en Daegu, que desde 2024 ha ido incrementando de forma progresiva esa barrera, subiéndola un año cada 12 meses. Encuestas recientes de Gallup Korea muestran que el 59% de la gente cree que el criterio para considerar a una persona mayor debe subirse a 70 años. En 2015, el 46% estaba a favor, frente a un 47% que se pronunciaba en contra. Hay sindicatos que han pedido al Gobierno que retrase la jubilación, amenazando incluso con huelgas, y el tema se ha abordado durante negociaciones salariales.

Pero... ¿Por qué? Por varias razones. Y no solo por el aumento del capítulo de gastos al que se enfrenta el Estado. El 'colchón' que ofrece hoy en día Corea del Sur a sus mayores está muy lejos de ser el ideal. La mejor prueba es que su tasa de pobreza entre ancianos es una de las más altas si se observan las principales economías, algo que reflejan medios como Forbes o el instituto KDI. Este último organismo estatal habla de hecho de una tasa del 34,8% si se tienen en cuenta los ingresos netos, muy por encima del 11,8% de Alemania, el 10,8% de Estados Unidos o el 9,8% de Reino Unido. Si se valora la renta neta disponible, Corea del Sur registra la mayor tasa de pobreza de toda la OCDE.

¿Hay más datos? Sí. The Chosun Daily aporta una de las claves que ha estado condicionando la economía de los ancianos: el umbral mínimo para retirarse está en 60 años, pero quienes se jubilan a esa edad afrontan un período de varios años hasta que perciben su pensión. Suelen empezar a los 63 para los nacidos entre 1961 y 1964, barrera que se eleva a los 65 para los nacidos a partir de 1969. Eso sin contar con que el pago mensual medio para los mayores de 65 años era en 2022 de 650.000 wones, aproximadamente 490 dólares. El resultado es que un porcentaje significativo de las personas mayores del país siguen trabajando. En 2024 se calcula que la tasa de empleo entre las personas de 70 o más años era del 24,5% y Chosun precisa que en 2022 la tasa de participación en la fuerza laboral de los mayores de 65 años alcanzó el 37,3%, la mayor de los países de la OCDE.