18
Sáb, Jul

Redescubrimiento histórico: Cascos de Benicarló no son romanos, sino la mayor colección medieval de España

Tecnologia
Un hallazgo submarino de 1990 frente a Benicarló, inicialmente atribuido a la época romana, ha sido reevaluado. Un nuevo estudio revela que los 43 cascos de hierro recuperados pertenecen a la Baja Edad Media, constituyendo la colección más grande de su tipo en aguas españolas y el Mediterráneo occidental. Este descubrimiento destaca la importancia de la datación científica rigurosa y ofrece una visión única de las milicias medievales.

En 1990, redes de pescadores locales "capturaron" dos grandes bloques metálicos frente a la costa de Benicarló (Castellón). Dentro de estos bloques, se encontraron decenas de cascos de hierro que, en un principio, se consideraron romanos. Esta creencia se basaba en la proximidad de ánforas y anclas romanas, así como cascos de bronce tipo Montefortino, utilizados durante las Guerras Púnicas.

Casi 40 años después, un nuevo estudio ha corregido esta interpretación. Los cascos son antiguos, pero no tan antiguos como se pensaba. De hecho, son casi 1.500 años más modernos. Este reciente análisis ha identificado al menos 43 cascos, enmarañados y fusionados por la corrosión, como piezas de la Baja Edad Media. La clave para esta identificación no fue el metal, sino los restos textiles hallados dentro de algunos cascos. Estos fragmentos, que se conservaron adheridos y sellados por las concreciones marinas, pudieron ser datados mediante radiocarbono.

La importancia de este hallazgo radica en que, con 43 ejemplares, el conjunto representa la mayor colección conocida de cascos medievales recuperada tanto en aguas españolas como en el Mediterráneo occidental. Además, según el equipo de investigación, son una rareza poco documentada: equipo de infantería no elitista, fabricado en talleres menores y distribuido a través de mercados secundarios o regionales, anterior a la estandarización europea de las armaduras de placas.

Esta corrección, realizada décadas después, ilustra un problema recurrente en arqueología: la datación por asociación. Es decir, la suposición de que si los restos adyacentes son antiguos, el hallazgo también lo es. Sin embargo, si esta hipótesis no se sustenta en métodos científicos absolutos, pueden producirse errores significativos.

El contexto temporal de las dataciones coincide con un periodo de intensa inestabilidad en la costa valenciana. El estudio documenta que la piratería islámica en el litoral evolucionó de ataques esporádicos a una amenaza estructural desde mediados del siglo XIV. Esto impulsó la fortificación de la costa con torres de vigilancia y la movilización de milicias locales. En este escenario, un cargamento de cascos de infantería de bajo coste pudo haber sido destinado a las tropas del Reino de Valencia, compañías mercenarias o milicias municipales.

Por su tipología, estos cascos se sitúan justo antes de que Europa estandarizara la armadura de placas del siglo XV, cuando los talleres de Lombardía y Milán comenzaban a dominar la producción a gran escala. Previamente, la armadura mostraba una gran variabilidad regional.

Para la datación, las muestras se enviaron a dos laboratorios independientes, uno en Miami y otro en Mannheim, donde se utilizó espectrometría de masas con acelerador. Cuatro de las cinco dataciones se enmarcaron entre el tercer cuarto del siglo XIV y principios del XV. La quinta datación se desvió, sugiriendo una fecha posterior (más de 100 años después). Como detalle curioso, el tejido resultó ser una tela sencilla de tafetán, con hilos de fibra vegetal, probablemente un forro o acolchado interior.

El equipo de investigación señala que el origen exacto de los cascos sigue siendo una incógnita. Podrían haberse fabricado localmente en la península ibérica o haber llegado a través de las rutas comerciales del Mediterráneo occidental, en aquel momento controladas por los talleres del norte de Italia. La Corona de Aragón, con Valencia como un centro importante de producción y exportación de armas, mantenía un tráfico comercial activo con mercaderes genoveses que operaban en sus puertos.

La datación atípica de la quinta muestra sugiere más una contaminación producida en el fondo marino que un uso prolongado del casco con un cambio de forro interior. En cuanto a la causa del hundimiento, el estudio solo apunta a la piratería, lo cual es una suposición razonable, pero no un hecho probado.