31
Vie, Jul

Desvelando el Misterio de las Erupciones Recurrentes en el Agujero Negro IC3599

Tecnologia
Científicos han logrado captar en tiempo real una rara erupción en el agujero negro supermasivo de la galaxia IC3599, a 280 millones de años luz. Tras detectar eventos similares en 1990 y 2010, un equipo de la Universidad del Norte de Kentucky monitorizó el agujero negro durante 15 años, presenciando una nueva erupción en 2025. Este hallazgo, extremadamente inusual por su recurrencia, ha permitido profundizar en la comprensión de estos fenómenos cósmicos.

En 1990, se registró una significativa erupción en el agujero negro central de la galaxia IC3599, situada a 280 millones de años luz de la Tierra. Posteriormente, en 2010, se detectó otra erupción. Estos fenómenos suelen ocurrir aproximadamente cada 10.000 a 100.000 años por galaxia, lo que hace que la repetición en el mismo agujero negro con solo 20 años de diferencia fuera un evento extraordinariamente raro y digno de investigación. Por ello, un grupo de científicos de la Universidad del Norte de Kentucky decidió observar el agujero negro con el fin de registrar cualquier futura erupción de forma inmediata.

Las erupciones de 1990 y 2010 habían sido reconstruidas a posteriori, pero para comprenderlas a fondo, era crucial capturarlas en tiempo real. Este objetivo se alcanzó 15 años después, el 31 de octubre de 2025, cuando se observó una nueva erupción, transformando esa noche de Halloween en un acontecimiento emocionante. Los autores del estudio recién publicado monitorearon este agujero negro utilizando tres métodos distintos. Primero, emplearon el telescopio Neil Gehrels Swift, especializado en la detección de emisiones de rayos gamma. Aunque actualmente requiere mantenimiento, ha funcionado eficazmente hasta ahora. Los científicos también utilizaron el XMMNewton, un observatorio espacial diseñado para detectar emisiones de rayos X. Finalmente, recopilaron datos a través de telescopios terrestres en los observatorios de Lick, Xinglong y la Montaña del Cáucaso.

Con todos estos recursos, el 31 de octubre de 2025 se observó que el brillo del agujero negro se incrementó 50 veces respecto a sus niveles más bajos, indicando una nueva erupción. Para entender el fenómeno, era necesario obtener la mayor cantidad de datos posible. Se comenzó midiendo su tamaño, lo cual no se puede hacer directamente, sino a través del análisis de la proporción de masa huésped-galaxia. Esto permite extrapolar la masa del agujero negro mediante el estudio de la galaxia que lo alberga. Así, se determinó que el agujero negro tiene una masa equivalente a 2 millones de masas solares. Además, los telescopios terrestres analizaron su espectro y durante la erupción detectaron una serie de líneas que no suelen estar presentes. Estas se relacionaban principalmente con hierro altamente ionizado, sugiriendo que la erupción consistía mayormente en gases ionizados liberados a gran distancia.

La erupción de un agujero negro generalmente se atribuye a la destrucción de una estrella que se acerca demasiado o a la órbita mutua de dos agujeros negros. Sin embargo, ninguna de estas hipótesis concordaba con los datos medidos en IC3599. La explicación que mejor se ajustó a los científicos fue un episodio de inestabilidad en la presión de radiación del disco de acreción. Esto ocurre cuando la luz ejerce una presión tan intensa sobre el gas en el disco interno que genera una gran inestabilidad en esa área, seguida de su colapso. El gas ionizado es expulsado hasta que el disco se vacía, para luego enfriarse y rellenarse lentamente. Este proceso no tiene una periodicidad fija; entre la primera y la segunda erupción transcurrieron 19,5 años, y entre la segunda y la tercera, 15,7 años. Por esta razón, también se descartó la hipótesis de que se deba a la acción de estrellas u objetos compactos con una órbita fija.

Un dato notable es que, aunque la erupción del agujero negro no sigue una periodicidad fija, sí se observa una oscilación de rayos X cada 7,4 horas. Esto podría ser una oscilación cuasi periódica, pero de momento se desconoce su causa. Será necesario continuar monitorizando este agujero negro, ya que 15 años de observación no han sido suficientes para desentrañar completamente sus misterios.