La Comisión Europea ha sancionado a Google con 890 millones de euros por incumplir el Reglamento de Mercados Digitales (DMA). Las multas se deben a la autopreferencia de Google en su buscador y al bloqueo de alternativas de pago para desarrolladores en Google Play. Esta es la primera sanción bajo la DMA contra la compañía, marcando un precedente significativo en la regulación de gigantes tecnológicos.
La Comisión Europea ha anunciado este jueves la imposición de dos multas a Google, sumando un total de 890 millones de euros, por violaciones del Reglamento de Mercados Digitales (DMA). De este monto, 460 millones corresponden a prácticas de autopreferencia en Google Search y 430 millones a restricciones impuestas a desarrolladores de Google Play que deseaban ofrecer opciones de pago alternativas fuera de la tienda. Esta es la primera sanción en firme contra Google bajo la DMA, y se produce menos de una semana después de una multa de 550 millones de euros a AliExpress bajo la Ley de Servicios Digitales, la normativa complementaria que supervisa la venta de productos en plataformas.
En detalle, los dos incumplimientos señalados afectan el núcleo del modelo de negocio de Google. En su buscador (Search), Google posiciona sus propios servicios (como Shopping, Hoteles, Vuelos y resultados deportivos) en la parte superior de la página, empleando formatos visuales enriquecidos, filtros exclusivos y elementos gráficos que los competidores no pueden replicar. Comparadores externos como Idealo, Trivago o Skyscanner, en contraste, aparecen en posiciones inferiores y en un formato de lista simple. Respecto a Google Play, los desarrolladores no tenían la libertad de enlazar directamente a sus propios sitios web o a tiendas alternativas para completar compras. Además, cuando sí lo hacían, Google continuaba cobrando una comisión sobre estas transacciones externas durante un período que la Comisión ha considerado "excesivo".
La Comisión ha otorgado a Google un plazo de 60 días para rectificar ambas prácticas. En caso de no cumplir, la compañía podría enfrentar multas coercitivas que ascienden hasta el 5% de su facturación mundial diaria.
La cifra de la multa, aunque considerable, es relativa si se tiene en cuenta que Alphabet, la empresa matriz de Google, facturó más de 350.000 millones de dólares en 2025 y que la DMA permite sanciones de hasta el 10% de la facturación global. Esto significa que los 890 millones de euros, si bien son una suma importante, están lejos del máximo legal, que podría haber alcanzado los 35.000 millones de euros.
Un párrafo crucial, casi oculto en el comunicado de la Comisión, revela que Google ha presentado propuestas sobre "cómo tiene previsto aplicar los principios de la decisión a los resúmenes y el modo de IA". Esto implica que los AI Overviews, que ya aparecen sobre los resultados de búsqueda tradicionales, también deberán someterse a las regulaciones de la DMA. Aquí la complejidad técnica se incrementa, ya que un modelo de lenguaje grande (LLM) que sintetiza información de decenas de fuentes no distingue con la misma claridad sus propios servicios de los de terceros.
En un contexto más amplio, Google ha acumulado casi 10.000 millones de euros en multas europeas desde 2017. Estas incluyen sanciones por Google Shopping (2.420 millones en 2017), Android (4.340 millones en 2018) y AdSense (1.490 millones en 2019). Además, en 2025 se impusieron las primeras multas de la DMA a Apple (500 millones) y Meta (200 millones). La principal diferencia con las sanciones anteriores radica en el método. Las multas previas eran de tipo antitrust, resultado de años de investigación y dirigidas a castigar prácticas ya consolidadas. La DMA, en cambio, opera de manera preventiva, estableciendo reglas ex ante para los "gatekeepers" o "guardianes de acceso" designados (Alphabet lo es desde septiembre de 2023) y sancionando el incumplimiento continuado. La Comisión ya no debate si Google es dominante; parte de la premisa de que lo es.
Sin embargo, Kent Walker, presidente de Global Affairs de Google, ha expresado su desacuerdo, afirmando que cumplir con la DMA obligará a la empresa a "eliminar funciones de búsqueda en tiempo real que los europeos aprecian" y a "desmantelar protecciones de seguridad en Google Play". Añadió que "no es competencia justa, es un empeoramiento del producto impulsado por un pequeño grupo de denunciantes con intereses particulares". A pesar de estas declaraciones, la propia Comisión reconoce que Google ha realizado avances considerables durante la investigación, comenzando a probar cambios en la presentación de Shopping, Hoteles y Vuelos, que el regulador está examinando. La multa actual castiga incumplimientos ya consumados, mientras que la verdadera negociación se centra en las futuras adaptaciones.
De cara al futuro, se vislumbran tres frentes abiertos: Google tiene la opción de recurrir ante el Tribunal General de la UE, lo cual es probable dado su historial. Estos recursos suelen prolongarse durante años; por ejemplo, la multa de 2018 se resolvió este mismo mes, ocho años después. La adaptación técnica en Search y Play deberá ser verificada, ya que los competidores han denunciado durante una década que las soluciones de Google son más cosméticas que efectivas, y que su posición dominante persiste intacta tras cada ronda de cambios. Finalmente, el diálogo sobre el Modo IA permanece abierto. Es en este ámbito donde se definirá cómo se regulará la búsqueda del futuro, y donde la Comisión cuenta con menos precedentes para basar sus decisiones. La próxima etapa de regulación no se centrará en diez enlaces azules debajo de una barra de búsqueda.