La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha impuesto multas a conocidos influencers como Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter por incumplimientos relacionados con publicidad no identificada, contenido sin protección de menores y promoción irregular de medicamentos. Estas sanciones, aunque reducidas por pronto pago, suman un total de 2.877,91 euros, una cifra que contrasta notablemente con los altos ingresos de estos creadores de contenido. La CNMC ha intensificado su vigilancia, contratando a una empresa externa para rastrear este tipo de infracciones en plataformas digitales.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha contratado a una empresa portuguesa para monitorear la publicidad encubierta en redes sociales. Las tres multas impuestas hasta el momento, ya con descuentos por pronto pago y otros atenuantes, ascienden a 2.877,91 euros, distribuidas entre Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter. Esta cantidad es mínima en comparación con los ingresos que estos influencers generan.
Ibai Llanos, Jordi Wild y Nachter han sido sancionados por distintas infracciones de la Ley General de Comunicación Audiovisual: publicidad no identificada, contenido sin protección para menores y promoción irregular de medicamentos. A Ibai Llanos se le impuso una multa de 710 euros, reducida a 568 por pago anticipado, por no señalar que varios videos publicados en X durante la presentación de artistas de La Velada mostraban una marca de bebida sin diferenciarla del contenido editorial, contraviniendo las normativas ópticas, acústicas o espaciales exigidas.
Jordi Wild ha abonado 1.543,44 euros, rebajados a 1.241,95, por emitir en YouTube combates de lucha extrema del Dogfight Wild Tournament sin la calificación por edades adecuada ni los mecanismos de restricción para menores que ofrece la plataforma. Nachter recibió la multa más elevada: 1.779,94 euros, reducidos a 1.067,96 tras reconocer su responsabilidad, por promocionar antigripales en redes sociales sin cumplir con los requisitos legales para la publicidad de medicamentos. Los tres son considerados de especial relevancia, equiparándose a los prestadores de televisión tradicional al superar ciertos umbrales de ingresos, audiencia y actividad.
Las multas son bajas en términos generales y resultan aún más sorprendentes al compararlas con las sanciones impuestas a empresas farmacéuticas por errores similares. El Tribunal Supremo confirmó en marzo de 2025 una multa de 90.001 euros a un laboratorio que omitió el precio de un medicamento en una comunicación dirigida exclusivamente a médicos y farmacéuticos. Meses antes, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid había ratificado otra sanción de 90.000 euros a una farmacéutica por publicitar en prensa un fármaco sujeto a receta.
Nachter promocionó antigripales de venta libre directamente a millones de seguidores en redes sociales, sin la intervención de profesionales sanitarios, y ha pagado una cantidad significativamente menor que esas dos compañías por una infracción dirigida al público general. El pasado 14 de julio, la CNMC formalizó tres contratos con la empresa portuguesa Primetag por 32.800 euros para analizar durante doce meses el contenido publicado por usuarios de especial relevancia en Instagram, TikTok y YouTube, buscando comunicaciones comerciales no identificadas. Anteriormente, esta vigilancia se realizaba de forma manual y esporádica.
Este encargo se produjo semanas después de que la CNMC requiriera —sin sancionar— a Sofía Suescun, Tamara Gorro, Peldanyos, Samantha Vallejo-Nágera y Lola Lolita por publicidad no identificada, tras denuncias de la Asociación de Usuarios de la Comunicación. El organismo optó por el requerimiento en esos casos porque las publicaciones eran anteriores al criterio interpretativo que la propia CNMC estableció en junio de 2025. En el caso de Lola Lolita, se determinó para el futuro que un contenido puede considerarse publicitario aunque no medie pago directo. Sin embargo, la vigilancia a influencers no es un fenómeno reciente.
Por ejemplo, en 2022 la CNMC consideró equiparar a los streamers con la televisión. Un año después, España aprobó su propio registro de streamers, y en 2024 se implementó una ley de influencers que, según se dijo, solo afectaría al 5% de los creadores. En ese periodo, un estudio de Consumo reveló que el 77,75% de los perfiles analizados incumplían la obligación de identificar sus anuncios. Twitch, plataforma donde Ibai Llanos concentra gran parte de su audiencia, carece de un sistema de control parental propio más allá de la opción de cerrar cuentas de menores de 13 años.
La publicidad encubierta en redes no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de estos tres casos. El mencionado 77,75% de las publicaciones revisadas incumplía la obligación de señalar el contenido publicitario. Entre ellos había creadores con más de diez millones de seguidores, y el Ministerio de Consumo advirtió que, bajo la Ley de Competencia Desleal, las multas podrían superar los 100.000 euros. Esto ocurrió en un momento en que streamers como Ibai, Xokas, TheGrefg o ElRubius ya movían audiencias comparables a las de la televisión sin estar sujetos a las mismas obligaciones; ese vacío fue precisamente el que comenzó a cerrar, un año después, la Ley General de Comunicación Audiovisual.
Existe margen para que estas multas se incrementen. Para las infracciones graves cometidas por los grandes prestadores, la ley contempla sanciones de hasta el 5% de la facturación anual con un tope de 750.000 euros, muy por encima de los 2.877,91 euros de las multas de esta semana. La Velada del Año, el evento que organiza Ibai Llanos en solitario desde que disolvió su sociedad con Gerard Piqué, generó en su quinta edición en 2025 ingresos superiores a los ocho millones de euros: aproximadamente cinco millones por venta de entradas, cerca de tres por patrocinios y alrededor de un millón adicional por suscripciones y publicidad en Twitch.
Jordi Wild, por su parte, factura más de dos millones de euros al año a través de su productora, con un beneficio neto que ronda el millón y medio y que en 2024 creció un 40% respecto al ejercicio anterior. En consecuencia, estas multas pueden considerarse meramente simbólicas e incluso peligrosas: si representan una nimiedad para quienes las reciben, casi podrían interpretarse como una declaración oficiosa de impunidad.