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Vie, Jul

El clásico de Nino Bravo 'Un beso y una flor' se convierte en el himno oficioso de la celebración deportiva española

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La Marcha Real, himno español sin letra oficial, ha encontrado un sustituto inesperado en las celebraciones deportivas: 'Un beso y una flor' de Nino Bravo. Esta canción de 1972, ajena al fútbol, fue coreada por jugadores y aficionados tras una victoria, consolidando su estatus como un símbolo de alegría y unidad, pese a su origen y significado original.

El himno español, conocido como Marcha Real, es una peculiaridad al carecer de letra oficial. Aunque ha habido intentos por parte de figuras como José María Pemán, Sabina o Marta Sánchez para dotarlo de una, esta ausencia le confiere un carácter solemne, pero dificulta la participación masiva en eventos festivos, como las celebraciones de un Mundial de Fútbol, donde la gente suele recurrir al 'lo lo lo lo'. Sin embargo, los aficionados necesitaban una letra para corear y celebrar a los campeones, y la encontraron en un icónico tema de la canción melódica de 1972 que no hace ninguna mención al fútbol.

'Un beso y una flor' de Nino Bravo ya había resonado en los estadios de Estados Unidos y México durante el torneo, y culminó siendo entonada al unísono por jugadores y afición tras el silbato final. Horas después, en el aeropuerto, la canción fue reproducida por la megafonía mientras familiares de ambas selecciones compartían terminal de camino a casa. El verso que más se difundió en redes sociales fue el inicial: "Al partir, un beso y una flor, un 'te quiero', una caricia y un adiós".

La canción fue compuesta por José Luis Armenteros y Pablo Herrero en 1972, con arreglos de Maryní Callejo, y alcanzó el número uno en Los 40 Principales ese mismo año, manteniéndose por cuatro semanas consecutivas. Su intérprete, Luis Manuel Ferri Llopis, mundialmente conocido como Nino Bravo, falleció en un accidente de tráfico en 1973, a la temprana edad de 28 años. El videoclip que filmó en Baleares para el Ministerio de Información y Turismo es el único material en color que se conserva de él. Antes de este éxito, Nino Bravo ya había triunfado fuera de España: entre 1969 y 1970 grabó cerca de sesenta canciones, y su voz tuvo una acogida especial en Venezuela, Argentina, México, Puerto Rico, Chile y Colombia, mercados donde compartía cartel con Raphael sin ser eclipsado en lo más mínimo. Que su repertorio, especialmente 'Un beso y una flor' y 'Libre', continúe vigente medio siglo después en las gradas y las calles, es una muestra de su profunda penetración en la cultura popular española.

La interpretación más extendida de la letra la asocia con la emigración económica durante el franquismo, época en que miles de jóvenes partían "con la maleta de cartón" hacia países como Alemania, Suiza o Francia en busca de un empleo que no encontraban en España ("dejaré mi tierra por ti, dejaré mis campos y me iré, lejos de aquí"). Por esta razón, la canción es utilizada hoy, muy lejos de España, como himno de otro éxodo: en Cuba, se sigue vinculando a aquellos que han tenido que abandonar la isla en las últimas décadas.

De hecho, la melodía de Nino Bravo ha estado presente en las gradas latinoamericanas durante décadas, aunque con la letra completamente modificada. La afición del Barcelona SC en Ecuador la adaptó para cantar sobre su uniforme amarillo; el Deportivo Cali colombiano hizo algo similar, y también existe una versión para el Independiente Medellín. En estos casos, la letra se altera para alentar al equipo, a la afición y lanzar mensajes al rival. El caso español es particular: no hay una letra nueva ni modificada. Se canta la original, que promete un regreso como el único vínculo leve y común con las circunstancias de la competición. Es importante destacar que la letra original no distingue banderas. De hecho, se ha producido un fenómeno curioso con ella: a pesar de su alcance internacional, ha sido coreada masivamente por jugadores y aficionados españoles porque, de manera intuitiva y no verbalizada, se ha considerado un himno genuinamente español que nos representa, como el sol cada mañana.