Un Airbus A350-1000ULR ha completado exitosamente un vuelo de prueba de más de 24 horas, aterrizando en Toulouse. Este hito es crucial para el programa de vuelos ultralargos de Qantas, que busca establecer servicios comerciales sin escalas en algunas de las rutas más extensas del mundo. La aeronave, equipada con instrumentación avanzada, evaluó su rendimiento para futuras operaciones de larga duración.
Después de 24 horas y 24 minutos en el aire sin tocar tierra, un Airbus A350-1000ULR aterrizó en Toulouse. A bordo no viajaban pasajeros comerciales, sino pilotos, ingenieros, cinco toneladas de instrumentación y más de mil sensores para registrar el comportamiento del avión durante una jornada completa de vuelo. Este evento no fue una simple demostración de autonomía, sino una prueba conjunta de Qantas y Airbus para validar la aeronave que operará algunos de los vuelos más largos jamás concebidos como servicios regulares. El trayecto no es representativo de una futura ruta comercial de la aerolínea australiana; el avión despegó de Melbourne, sobrevoló el Pacífico hacia el noreste, cruzó Estados Unidos y Canadá, atravesó el Atlántico y descendió sobre el Reino Unido antes de llegar al sur de Francia. Toulouse fue el destino lógico, ya que alberga la línea de montaje final del A350 y era el punto de retorno para este avión de pruebas. La misión tenía como objetivo demostrar un tiempo de bloque de 23 horas, suficiente para cubrir hasta 21 horas y 40 minutos de vuelo, manteniendo un margen para el rodaje, esperas o posibles desvíos.
Aquel viaje no constituyó una prueba aislada. El primer A350-1000ULR había realizado su vuelo inaugural el 2 de junio, y desde entonces, Airbus llevaba semanas evaluando las modificaciones introducidas para el programa. La compañía categoriza esta misión como un vuelo de desarrollo, no como un servicio comercial ni una certificación completa por sí misma. Su propósito era recopilar datos sobre la gestión del combustible, la climatización de la cabina y los compartimentos de descanso de los pilotos durante una operación prolongada, antes de proceder con las certificaciones y autorizaciones necesarias. El A350-1000ULR se basa en el A350-1000, pero incorpora mayor capacidad de combustible, un peso máximo de despegue superior y sistemas de cabina optimizados para misiones de muy larga duración.
Gran parte de su autonomía proviene de un depósito central trasero con capacidad para 20.900 litros, integrado en la estructura del avión. Su incorporación ha requerido al fabricante europeo modificar el sistema de gestión y transferencia de combustible, ya que no basta con aumentar la capacidad sin controlar los cambios en el peso y el equilibrio del aparato durante el trayecto. Esta variante mantiene los motores Rolls-Royce Trent XWB-97 del A350-1000 convencional, pero incluye los ajustes necesarios para operar misiones de aproximadamente 22 horas con los márgenes operativos requeridos. Flightradar24 registró la llegada a Toulouse del A350-1000ULR después de más de 24 horas en el aire y 16.889 kilómetros recorridos.
Airbus no estaba solo en esta competición. Boeing también aspiraba a obtener el programa de Qantas y presentó el 777-8, un miembro de la familia 777X, como alternativa para rutas ultralargas. Sin embargo, en 2019, la aerolínea australiana seleccionó el A350-1000 como su opción preferida y formalizó el pedido de 12 unidades en mayo de 2022. Qantas destacó la combinación de condiciones comerciales, eficiencia de combustible, costes operativos y la experiencia para el pasajero, además de la probada trayectoria del motor Trent XWB. El 777-8 enfrentaba incertidumbres en su calendario, aunque la compañía nunca las citó como la razón oficial de su elección.
Volar durante casi un día completo no es una idea completamente nueva. Se han realizado demostraciones previas, como la del 747-400 que Qantas operó de Londres a Sídney en 1989, el recorrido de 22 horas y 42 minutos de un Boeing 777-200LR en 2005, y los ensayos que la propia aerolínea organizó en 2019. También existen servicios regulares entre Singapur y Nueva York. No obstante, esas referencias implicaban menos ocupantes, cargas restringidas o distancias menores. El desafío actual es transformar esa capacidad de resistencia en una ruta comercial diaria y viable.
Qantas no ha buscado maximizar la capacidad del avión, optando por una cabina de baja densidad con solo 238 plazas. Según la configuración presentada por la compañía, cuyos diseños aún están sujetos a cambios, habrá seis suites First, 52 Business, 40 Premium Economy y 140 Economy, incluyendo 42 Economy Plus. La aerolínea asegura que será el A350-1000 con la menor densidad de asientos en servicio y destinará más del 40% de ellos a las clases Premium. Este enfoque proporciona más espacio y contribuye a equilibrar pasajeros, equipaje, combustible y autonomía.
La prioridad en las cabinas Premium es evidente, especialmente en la parte delantera. First dispondrá de seis compartimentos cerrados, cada uno con una cama de dos metros, un sillón reclinable independiente y espacio suficiente para trabajar o comer con otra persona. Detrás se ubicarán 52 suites Business en configuración 1-2-1, todas con acceso directo al pasillo, puerta corredera, cama completamente plana, una mesa amplia y más áreas de almacenamiento. Estas comodidades están diseñadas para que pasar cerca de 20 horas a bordo no se limite a permanecer sentado durante casi un día.
El desafío será diferente para quienes viajen detrás de Business. Premium Economy tendrá una disposición 2-4-2, aproximadamente un metro entre filas, reposacabezas envolventes y soporte para las piernas. En Economy, Qantas ha optado por una configuración 3-3-3, con 83,8 centímetros de separación en la mayor parte de la cabina, soporte lumbar, pantalla de 13,3 pulgadas y conexiones USB-C. También habrá 42 plazas Economy Plus con 34 pulgadas de espacio entre filas. Estas diferencias, aunque pequeñas en el papel, adquieren otra dimensión cuando el trayecto abarca prácticamente todo un día.
La zona de bienestar del A350-1000ULR permitirá levantarse, estirar las piernas, hidratarse y seguir ejercicios en pantalla, mientras que las 12 escenas de iluminación cambiarán a lo largo del trayecto para acompañar el sueño, las comidas y la adaptación al huso horario de destino. Qantas prevé poner todo esto en servicio entre Sídney y Londres en octubre de 2027, sujeto a las certificaciones y autorizaciones pendientes, con Nueva York como siguiente destino. En 1947, esa travesía requería cuatro días y siete escalas; Project Sunrise aspira a convertirla en un único vuelo.