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Mié, Ago

Consecuencias de aparcar incorrectamente: por qué girar las ruedas o subirlas al bordillo daña tu coche

Tecnologia
Malos hábitos al aparcar pueden generar costosas averías en tu vehículo. Expertos advierten sobre los riesgos de dejar las ruedas giradas o subidas al bordillo, detallando cómo estas prácticas afectan la suspensión, dirección y neumáticos. Conocer estas implicaciones es clave para prolongar la vida útil de tu coche y evitar gastos inesperados en el taller.

A menudo, los talleres ofrecen consejos para el mantenimiento del coche, pero nada es tan persuasivo para un conductor como la amenaza al bolsillo. Caer recurrentemente en malos hábitos puede terminar dañando nuestro vehículo y, más importante aún, comprometiendo nuestras finanzas. Un ejemplo claro es aparcar de forma incorrecta.

No aparques con las ruedas giradas. Aunque pueda parecer de sentido común, ¿existe una razón real para evitarlo? Eduardo Raimundo, mecánico y propietario de Aledauto, responde: "Si aparcas con las ruedas giradas, la suspensión y las rótulas sufren, y el neumático puede deformarse". Esta opinión es compartida por Juan José Ebenezer, un conocido mecánico que comparte sus conocimientos en TikTok, y de quien se han hecho eco los colegas de Motorpasión. Según él, esta práctica aumenta las probabilidades de que el coche "termine en el taller".

Julio Gómez, especialista en neumáticos de Norauto, resume que al aparcar así "sometemos a una tensión innecesaria a componentes clave del sistema de dirección, la suspensión y las juntas homocinéticas". Una opinión que también comparten en Midas. Javier Fuentes, formador en la compañía, señala que "dejar el coche aparcado con la dirección completamente girada de forma puntual no supone un problema grave, pero convertirlo en un hábito sí puede acelerar el desgaste de algunos componentes".

La caída de las ruedas. Aunque parezca que nuestras ruedas se mantienen completamente rectas y verticales respecto al suelo, al girar se produce una cierta inclinación sobre la rueda que soporta el giro, lo cual favorece la maniobrabilidad. Esto desplaza el peso del vehículo hacia ese punto.

Cuando las ruedas permanecen mucho tiempo giradas en la misma posición y con el peso recayendo sobre esta zona específica, los amortiguadores y las rótulas son las piezas que más sufren. Un desgaste prematuro provoca desequilibrios que luego se manifiestan durante la marcha, desgastan los neumáticos de manera irregular y, finalmente, nos llevarán al taller.

No te olvides de la bomba. Otro punto importante que señala Ebenezer es que, si nuestro coche utiliza una dirección asistida hidráulica, la bomba mantendrá la presión hasta que las ruedas regresen a su posición original. Aunque apaguemos el coche, se trata de un elemento físico que actúa siempre que las ruedas giran. Es decir, "la bomba sigue estando forzada aunque sea eléctrica. Seguirá forzada aunque esté apagada", especifican desde Aledauto.

Ese trabajo constante puede terminar por acelerar el desgaste de las juntas y facilita que se produzcan fugas en la dirección. Si la avería ocurre, el volante será mucho más difícil de girar (incluso más que si el vehículo no tuviera dirección asistida) y la reparación puede ser muy costosa. Si la fuga se detecta a tiempo, apenas nos costará dinero, pero cambiarla por completo ya puede suponer unos cientos de euros. Si además es electrohidráulica, en muchos casos puede superar los 1.000 euros.

No aparques de cualquier manera. Además de lo anterior, Eduardo Raimundo también recomienda prestar atención a cómo aparcamos. Recalca que si dejamos el coche con el neumático presionado sobre el bordillo, podemos rallar la llanta, pero, sobre todo, estaremos ejerciendo una presión constante que puede terminar por romper las telas del interior del neumático.

Javier Fuentes, de Midas, recuerda que "el flanco del neumático es una de sus zonas más sensibles y el contacto continuado con un borde rígido puede provocar deformaciones". Eduardo Raimundo nombra estas deformaciones como "hernias", que son pequeños bultos que no se ven a simple vista pero que con el tiempo crean burbujas que pueden terminar causando un reventón.

Y de igual modo, insiste: "tampoco aparques con una rueda sobre el bordillo porque puedes dañar los amortiguadores, las rótulas y los silentblocks. Al final, es una zona del coche que va a recibir mucha presión y puede terminar causando una desalineación y con ella un apoyo irregular del coche". Desde Midas también especifican que "si el contacto se produce con cierta presión, también puede afectar a la alineación".

Una excepción. Con todo, en Norauto nos recuerdan que acciones como "aparcar un coche con las ruedas giradas durante periodos cortos no supone una avería inmediata", aunque sí dejan claro que no lo recomiendan y que no pasa nada si el terreno es llano. Eso sí, recuerdan un detalle a tener muy en cuenta.

"Existe una excepción fundamental por motivos de seguridad: el aparcamiento en pendientes pronunciadas. En este caso, sí es aconsejable e incluso necesario girar las ruedas hacia el bordillo si aparcamos en bajada (para que actúe como tope natural ante un posible fallo del freno de mano), o hacia el centro de la calzada si estacionamos en subida", nos aclaran.