La actual crisis en el mercado de componentes tecnológicos, que comenzó con la memoria RAM y los SSD, se agudizará con un aumento significativo de precios hasta, al menos, 2028. Esta escalada se atribuye a la venta de 'stock imaginario' y a acuerdos de suministro a largo plazo firmados por fabricantes clave como Samsung, lo que complica la disponibilidad y encarece los dispositivos para los consumidores.
Nunca ha habido un peor momento para que un dispositivo falle. Quedarse sin una PC, un móvil o una consola ahora mismo implica un sobreprecio por el mismo producto ya adquirido, o incluso por uno inferior, debido a una crisis sin precedentes que se inició con la memoria RAM y los SSD, y se ha extendido a toda la tecnología de consumo. Si la expectativa era una solución a corto plazo, la realidad es que en otoño los precios se duplicarán y la situación empeorará hasta 2028, como mínimo. La causa principal es la venta de stock imaginario.
Cuando comenzó la crisis actual, se solicitó a las empresas una estimación sobre el tiempo que el mercado estaría afectado por la influencia de unas pocas tecnológicas que están agotando el suministro mundial de componentes. Las previsiones más pesimistas señalaban un estrangulamiento del mercado más allá de 2030, mientras que las más optimistas esperaban una mejora para 2027.
Estas previsiones están siendo revisadas. Es particularmente relevante la opinión de Samsung, una de las empresas protagonistas en esta situación, que junto a SK Hynix y Micron forma el tridente de la RAM. Samsung ha indicado que la normalización comenzará hacia 2028. Sin embargo, esto no implica una estabilización de precios a los niveles actuales, sino un empeoramiento rápido hasta esa fecha. Por su parte, SK Hynix considera que 2027 será un año crítico.
Uno de los mayores problemas que causan esta rotura de stock es una demanda altísima de componentes que los fabricantes no pueden satisfacer. Aprovechando su liderazgo tecnológico en el mercado, estas empresas están firmando acuerdos a largo plazo para vender componentes que aún no existen a otras compañías que están recopilando datos que tampoco existen para satisfacer una demanda incierta de tecnologías como la IA. También se utilizan para expandir infraestructura y colaboraciones, como el acuerdo de Samsung con Broadcom por 200.000 millones, todo enfocado en la IA.
Jaejune Kim, vicepresidente ejecutivo de Samsung, declaró durante la llamada de resultados del segundo trimestre de este año que ya han firmado acuerdos de suministro a cinco años con los cinco mayores operadores de centros de datos del mundo, con precios fijos. Kim señaló que estos acuerdos cubrirían aproximadamente el 65% de su capacidad de memoria, dejando un porcentaje restante que les permitiría flexibilidad para ajustar el precio según las condiciones del mercado.
Este tridente de la RAM lleva meses expandiendo fábricas y abriendo nuevas instalaciones, además de reconvertir plantas de chips no utilizados por la IA para apoyar la producción de chips de vanguardia. A pesar de estos esfuerzos, la demanda es tan brutal que les resulta difícil satisfacerla.
Lo mismo ocurre con gigantes como Seagate o Western Digital, que vendieron toda su producción prevista para los próximos años hace meses, y con TSMC, pilar de la industria de semiconductores, que, a pesar de su crecimiento, sigue siendo incapaz de cumplir con lo necesario. Todo esto genera un cuello de botella considerable y, por ende, precios que no dejan de escalar, casi al mismo ritmo que los beneficios que estas compañías están obteniendo.
Todo esto reitera que la RAM está costosa. Según datos de DRAMeXchange, un rastreador de precios de RAM desde 2016, la memoria para PC subió un 14,3% intermensual en julio, y la NAND entre un 35% y un 51%. Esta subida no se limita solo a la RAM y tiene otras implicaciones, siendo las tarjetas gráficas el mejor ejemplo. Una GPU contiene memoria interna, y las de Nvidia subirán alrededor de un 30%. Por otro lado, las de AMD no solo pueden subir, sino que vendrán con menos memoria para mantener precios relativamente razonables, con la RX 9050 y sus apenas 4 GB como ejemplo de la situación.
Pero no son solo componentes; el mercado de móviles es cada vez más caro, y Apple ya no tiene productos a los que subir el precio, siendo el MacBook Air el último en sufrir el aumento. Se ha dicho varias veces y se reitera: aunque sea un momento desfavorable, si se necesita un nuevo dispositivo o se prevé necesitarlo a corto plazo, es recomendable comprarlo ahora y pagar el sobreprecio antes de que este sea aún mayor.