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Mar, Oct

Cataluña Planea Reintroducir Focas Monje: Un Desafío entre la Conservación y el Impacto Pesquero

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Cataluña ha aprobado la reintroducción de la foca monje, una especie ausente de sus costas por más de 50 años. El plan busca trasladar ejemplares desde África para restaurar el equilibrio ecológico, comenzando en la Costa Brava. Sin embargo, la iniciativa enfrenta la fuerte oposición de pescadores y municipios, quienes alertan sobre el gran consumo diario de pescado de estos mamíferos y su posible impacto en la economía local.

En Cataluña se ha autorizado el retorno de una especie que desapareció de sus costas hace más de medio siglo. El proyecto consiste en traer focas monje desde África para reintroducirlas en el Mediterráneo, comenzando en ciertas áreas de la Costa Brava. Esta iniciativa busca recuperar una especie en peligro y restablecer parte del equilibrio ecológico perdido. No obstante, surge un conflicto debido a su dieta: según pescadores y autoridades locales, cada foca adulta podría consumir hasta 30 kilogramos de pescado diariamente.

Dos municipios ya han manifestado su negativa a asumir las consecuencias. La Generalitat aspira a recuperar la foca monje del Mediterráneo (Monachus monachus), una especie que solía habitar las costas catalanas y cuya presencia disminuyó a lo largo del siglo XX. Factores como la caza, las capturas accidentales, la persecución por parte de pescadores y la transformación del litoral contribuyeron a su extinción local.

Uno de los últimos avistamientos documentados en el cabo de Creus ocurrió en 1973, entre Roses y Cadaqués. Jordi Sargatal, secretario de Transición Ecológica, ha promovido su recuperación por más de dos décadas y busca reactivar el proyecto en 2027, considerando el cabo de Creus y la isla balear de Cabrera como ubicaciones principales.

La solución se encuentra a miles de kilómetros, en África. El plan prevé el traslado de ejemplares de la colonia de Cabo Blanco, ubicada en la costa atlántica entre Mauritania y el Sáhara Occidental, uno de los refugios más importantes de la especie a nivel mundial. Existe un marco de cooperación entre Mauritania, Marruecos, España y Portugal para evaluar el traslado de focas, y Sargatal ha propuesto movilizar entre 15 y 20 animales anualmente hacia diversos programas de recuperación.

La estrategia incluye el fortalecimiento de poblaciones atlánticas, como las de Canarias y Madeira, y la promoción del intercambio genético con las poblaciones del Mediterráneo oriental. La población mundial de esta especie se estima en varios centenares de ejemplares, distribuidos principalmente entre el Atlántico africano, Madeira, Grecia, Turquía y Chipre. El objetivo es establecer nuevas poblaciones reproductoras y mitigar el riesgo de que una enfermedad o catástrofe ambiental afecte a una parte significativa de los animales sobrevivientes.

El principal inconveniente son los 30 kilos de pescado. La oposición más enérgica proviene de El Port de la Selva, cuyo Ayuntamiento y cofradía de pescadores advierten sobre las posibles repercusiones de la llegada de estos mamíferos marinos. Según el consistorio, una foca monje adulta puede consumir hasta 30 kilos de pescado al día, una cantidad que comparan con las capturas de una embarcación durante una semana.

Es importante señalar que esta cifra representa el máximo estimado por las autoridades municipales y no debe confundirse con una ingesta diaria promedio científicamente verificada. De cualquier modo, los pescadores temen que la recuperación de un depredador de gran tamaño intensifique la competencia por los recursos marinos y afecte una actividad considerada esencial para la economía y la identidad cultural de la localidad.

Tres calas en el centro de la disputa. El Ayuntamiento de Cadaqués también se opone al proyecto, especialmente por la posibilidad de establecer un recinto experimental en Cala Jugadora, dentro del Parque Natural del Cap de Creus. Según el consistorio, la propuesta podría impactar tres calas y requerir modificaciones del Plan Rector de Uso y Gestión del parque, implicando restricciones en la navegación, el fondeo y el acceso a pie.

El municipio, con más de mil embarcaciones, considera que estas limitaciones perjudicarían a la pesca profesional, las empresas náuticas, los centros de buceo y el turismo. Su alcaldesa, Pia Seriñana, ha denunciado que se enteraron de los detalles a través de los medios de comunicación y exige la paralización de los trámites hasta que se disponga de información formal y se alcance un acuerdo con los sectores afectados.

Una especie amenazada que busca recuperarse. La foca monje es uno de los mamíferos marinos más escasos del planeta. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza estima que sobreviven aproximadamente entre 800 y 1.000 individuos y, gracias a los avances en conservación, su categoría de amenaza global fue reducida de “En peligro” a “Vulnerable” en 2023.

A pesar de esto, la recuperación sigue siendo frágil: las poblaciones están fragmentadas, los animales necesitan lugares tranquilos para reproducirse y las interacciones con las actividades pesqueras continúan siendo una amenaza. Para los promotores del proyecto, devolver la especie a Cataluña permitiría recuperar un depredador que formó parte de sus ecosistemas durante siglos.

Una recuperación que deberá negociar con la costa. La Generalitat mantiene la iniciativa en una fase preliminar y aún no hay una fecha definitiva para liberar a las criaturas. Ante la resistencia de Cadaqués y El Port de la Selva, Sargatal ha sugerido estudiar otras ubicaciones cercanas a Portbou, mientras las autoridades locales demandan información, participación y garantías sobre el futuro de sus actividades económicas.

En cualquier caso, el proyecto ilustra una de las grandes dificultades de recuperar especies desaparecidas: el territorio al que se pretende devolverlas ha cambiado profundamente durante su ausencia. Así, medio siglo después, el regreso de la foca monje dependerá tanto de las condiciones ecológicas como de la capacidad para hacer compatible su protección con la pesca y los usos tradicionales del litoral.