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Mar, Oct

Anthropic Revela Cifras Financieras y Advertencias en su Documento de Salida a Bolsa

Tecnologia
Anthropic, el laboratorio de inteligencia artificial, ha desvelado sus resultados financieros en su documento S-1 para la salida a bolsa, mostrando ingresos significativos pero también pérdidas considerables. A pesar de un margen operativo positivo por primera vez, la compañía enfrenta desafíos relacionados con la revalorización de bonos convertibles y compromisos de compra a largo plazo. El documento también incluye advertencias estándar sobre la rentabilidad futura, generando debate sobre la viabilidad económica de la industria de la IA.

La esperada salida a bolsa de Anthropic, la primera de un laboratorio frontera de inteligencia artificial, ha provocado diversas reacciones. Las cifras son impactantes: la compañía generó 16.000 millones de dólares durante los primeros seis meses de este año, pero registró pérdidas de 80.000 millones en el mismo periodo. No obstante, declara un margen del 10%, por primera vez positivo desde su creación en 2021. En resumen, Anthropic ya está obteniendo ganancias en su operación diaria en términos ajustados. Su principal desafío es la revalorización de los bonos convertibles con los que se financió, en su mayoría en manos de Amazon, que aumentan a medida que la empresa crece; y su verdadero lastre son los compromisos de compra firmados con los hiperescaladores, que ascienden a unos 265.600 millones de dólares al 30 de junio de 2026, con plazos de hasta 20 años. Toda esta información y más se encuentra en su S-1, el folleto que toda empresa estadounidense debe publicar antes de salir a bolsa.

Probablemente en noviembre se conocerá cómo interpretan los mercados las cuentas de Anthropic. Hasta entonces, lo que se tiene son fragmentos más o menos viralizados del documento. Si alguien es un entusiasta de la IA, destacará la gran diversificación de ingresos de Anthropic, con más de 11.900 clientes que gastan más de 100.000 dólares anualmente, lo que dista mucho de la concentración pregonada anteriormente; según el NYT, ningún cliente supera el 10% de la facturación anual de Anthropic. Y si alguien es un pesimista de la IA, sentiría la tentación de compartir este párrafo incluido en la página 64 del S-1. Se reproduce literalmente, incluyendo las negritas:

Si no logramos gestionar de forma eficaz el crecimiento de nuestro negocio y de nuestras operaciones, es posible que no podamos mantener controles internos, sistemas de información y procesos de cumplimiento normativo eficaces, que nos enfrentemos a un mayor escrutinio regulatorio y que se dañe nuestra marca y nuestra capacidad para captar y retener clientes. Como consecuencia, nuestro negocio, nuestra situación financiera y nuestros resultados de explotación podrían verse afectados negativamente. Tenemos un historial de pérdidas netas y es posible que no generemos ingresos suficientes para alcanzar o mantener la rentabilidad en el futuro. Hemos registrado pérdidas netas todos los años desde nuestra fundación, con una pérdida neta de 1.500 millones de dólares en 2023, 8.300 millones en 2024 y 42.000 millones en 2025, y de 80.700 millones de dólares en los seis meses terminados el 30 de junio de 2026. Es posible que no logremos ni mantengamos la rentabilidad en el futuro.

La frase es, sin duda, llamativa. Cuando una empresa con pérdidas superiores a los 80.000 millones de dólares en apenas medio año incluye una advertencia de esas características, merece la pena tomarla en serio. Sin embargo, es algo habitual en todas las salidas a bolsa de las grandes empresas estadounidenses, especialmente las tecnológicas. Un repaso al S-1 de Uber, al F-1 de Spotify y al S-1 de SpaceX, tres empresas de menor capitalización a la prevista por Anthropic (2 billones de dólares en el supuesto más optimista), pero de proporciones gigantescas igualmente, revela frases similares en sus respectivos documentos. Uber, en concreto, declaraba haber 'incurrido en pérdidas significativas desde su creación'; Spotify admitía que quizás 'no sería capaz de generar suficientes ingresos para ser rentables'. Son fórmulas idénticas a la empleada por Anthropic y no es casualidad. Su S-1 incluye 94 páginas de riesgos asociados a la compra de sus acciones. Esto sí es excepcional, ya que duplica las precauciones sugeridas por otras empresas en sus salidas a bolsa, pero obedece a un mismo patrón: protegerse legalmente ante hipotéticas demandas de inversores en caso de que la empresa no sea rentable a medio plazo. En esencia, el S-1 advierte a los futuros inversores que si pierden dinero con Anthropic, no es culpa de Anthropic, ellos avisaron.

La naturaleza explosiva de las empresas tecnológicas, con operaciones a pérdidas durante años y sostenidas por inversores privados con líneas de crédito ilimitadas, resalta lo que, por otro lado, son los riesgos inherentes a invertir en bolsa. Algo siempre puede salir mal. Anthropic, como Uber y Spotify antes, no es rentable en este momento; su valor reside en la tecnología que maneja y en sus capacidades futuras, tanto desde un punto de vista técnico como financiero. Siguiendo el ejemplo de Uber: fundada en 2009, no declaró beneficios operativos hasta 14 años después; solo en 2023, cuatro años después de salir a bolsa, salió de los números rojos. El riesgo existía, pero a largo plazo era una apuesta ganadora. La descomunal dimensión de la industria de la IA magnifica los riesgos inherentes a toda salida a bolsa. Y el discurso polarizado en torno a su viabilidad económica también contribuye a ello, de ahí la viralización de un oscuro párrafo estándar en el S-1 de Anthropic. El gran paso de la empresa dirigida por Dario Amodei debería resolver una de las grandes preguntas de la IA: ¿estamos ante una burbuja que camina inevitablemente hacia la ruina o nos encontramos ante el negocio más rentable de todos los tiempos? Por si el fin del mundo llega, su folleto se anticipa a los problemas.