La concurrencia en las elecciones parlamentarias de Israel alcanzó un 74,3% a solo dos horas del cierre de urnas, marcando la cifra más alta registrada a esa hora desde 1988. Más de 5,4 millones de votantes ejercieron su derecho, evidenciando un notable incremento respecto a los comicios anteriores. La jornada estuvo caracterizada por una alta movilización ciudadana y llamados a la participación de los partidos políticos.
En Jerusalén, la asistencia a las urnas para las elecciones parlamentarias de Israel llegó este martes al 74,3%, dos horas antes de que los centros de votación cerraran. Esta cifra representa el porcentaje más elevado a esa hora desde 1988, según informó la Comisión Electoral Central.
De acuerdo con la información oficial difundida por medios internacionales, más de 5,4 millones de ciudadanos israelíes habían depositado su voto hasta las 8:00 de la noche, hora local. Esto significa un aumento de ocho puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo durante las elecciones de 2022.
La jornada electoral transcurrió con una considerable participación ciudadana, aunque en varias zonas que son baluartes del partido Likud, liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, la asistencia se mantuvo por debajo del promedio nacional.
Frente a esta situación, Netanyahu intensificó sus exhortaciones a los simpatizantes de su partido para que acudieran en gran número a votar antes del cierre de los colegios electorales, programado para las 10:00 de la noche.
Además, el mandatario hizo denuncias sobre presuntos intentos de manipulación electoral y acusó a partidos árabes de intentar "robar" los comicios, afirmaciones que no han sido confirmadas como hechos por las autoridades electorales.
En medio de la jornada, el Comité Electoral Central rechazó una petición del Likud y de su aliado ultraortodoxo Shas para extender el horario de votación más allá de las 10:00 de la noche.
Las elecciones de este martes son las primeras que se celebran en Israel desde los ataques del movimiento islamista palestino Hamás, ocurridos el 7 de octubre de 2023. En esos eventos, aproximadamente 1,200 israelíes perdieron la vida y otras 251 personas fueron secuestradas.
Unos 7,3 millones de ciudadanos estaban convocados para elegir a los miembros del Parlamento israelí, en unos comicios marcados por la fuerte polarización política y el debate sobre el futuro del Gobierno de Netanyahu.