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El movimiento 'Acampada 26S' de Sol finaliza su presencia en la plaza para trasladarse a los barrios y enfocarse en la huelga del 11-N

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Tras 40 días de movilización, la mayoría de los integrantes de 'Acampada 26S' en la Puerta del Sol han decidido disolver sus comisiones y abandonar la plaza. El movimiento busca ahora consolidarse en los barrios y centrar sus esfuerzos en la preparación de la huelga general del 11 de noviembre. Esta reorientación estratégica marca un nuevo capítulo para el activismo surgido a raíz del desahucio de Maricarmen.

En tan solo 40 días, España ha experimentado profundos cambios desde el 22 de septiembre hasta el 2 de noviembre, más allá de la tragedia de Urda. Desde el mediático desahucio de Maricarmen el 23 de septiembre, la sociedad ha vivido un torbellino de acontecimientos: el resurgimiento del espíritu del 15M con los acampados de la Puerta del Sol, la negociación de cuatro decretos sobre vivienda (dos de los cuales no prosperaron), un adelanto electoral, la convocatoria de una huelga general y una ola de movilizaciones que incluyó acampadas ‘provivienda’ en 27 ciudades y las polémicas convocatorias de Blocus.

En este contexto, la mayoría de los acampados de Sol, protagonistas de la crónica política del último mes, han optado por cambiar su estrategia y retirarse de la plaza. Una parte significativa de los acampados de Puerta del Sol ha decidido avanzar. En un comunicado difundido el sábado por Europa Press, ‘Acampada 26S’ reveló que la mayoría de las comisiones que han organizado y coordinado el movimiento desde finales de septiembre han tomado dos decisiones: disolverse y abandonar el asentamiento para trasladar su actividad “a los barrios”. La intención es pasar al siguiente capítulo y consolidarse como un movimiento social con un objetivo claro. Según lo anunciado, ahora se enfocarán en preparar la huelga del 11 de noviembre.

“Desde Acampada 26S comenzamos la llamada ‘mudanza’ a los barrios para transmutar en un movimiento social y de clase trabajadora, comprendido como ‘movimiento 26S’, finalizando así nuestra actividad en Puerta del Sol”, explicaron. Conscientes de la cita electoral de finales de mes, el mismo comunicado adelantó su decisión de mantener su actividad “salga quien salga y esté quien esté en el Congreso de los Diputados después de las elecciones del 29N”. Antes, insistieron en que se centrarán en la organización de la huelga general, “un fin en sí mismo”. “Nos despedimos de esta etapa cargadas de aprendizaje y con la certeza de que los procesos colectivos no terminan necesariamente cuando cambia el espacio que los acoge. La acampada ha sido un punto de partida”, subrayó la entidad.

En la web ‘Acampada 26S’ se detalla una lista de 27 ciudades españolas en las que se han levantado asentamientos emulando el ejemplo de la Puerta del Sol. El detonante del movimiento también se originó en la capital: ocurrió el 23 de septiembre con el desahucio de Maricarmen, una octogenaria que fue obligada a dejar el piso en el que vivía desde 1956 gracias a un contrato de renta antigua. Poco después del lanzamiento judicial, el 7 de octubre, falleció en un hospital.

¿Significa esto el fin de las tiendas de campaña? No. Las propias comisiones del 26S reconocen que, a pesar de haber trazado “un protocolo de desmontaje detallado y por etapas”, la retirada de las tiendas de campaña de Sol no se ha podido llevar a cabo “como habrían deseado”. Las razones, según el comunicado, no se ahondan, hablando de “distintas circunstancias” y sugiriendo una ramificación del movimiento. La nota confirma que en el seno de la acampada ha surgido un colectivo denominado ‘Asociación de personas sin hogar’ con el que marcan distancia. De hecho, aseguran que tiene “su propia organización y horizonte”.

Por si no quedase claro, las comisiones recalcan que ‘Acampada 26S’ ha concluido su actividad en Sol. Por lo tanto, lo que haga de ahora en adelante la nueva asociación de sintecho será responsabilidad de “su propia organización”, que actúa de manera “autónoma e independiente”. En el mismo comunicado se subraya que entre ambas movilizaciones no existe “una relación de representación” ni “coordinación”.

No son los únicos que permanecerán en Sol. El sábado, El País precisó que, además de las personas sin hogar, continuaban en la plaza miembros de varias comisiones originales, como la de Comunicación. Según ABC, que asegura haber hablado con “un portavoz de la protesta”, hay alrededor de medio centenar de personas sin hogar que han tomado el relevo de los acampados de Sol. El diario precisa que se trata sobre todo de hombres que hasta ahora habían ayudado en el montaje de tiendas y pérgolas. A ellos se añaden parte de los acampados originales que han decidido quedarse en Sol.

Más allá de las diferentes estrategias que sigan unos y otros, existe un hándicap que condiciona el futuro del asentamiento. La Delegación del Gobierno se ha dirigido ya en dos ocasiones a los acampados del centro de Madrid para advertirles que no pueden permanecer allí de forma permanente. La primera comunicación llegó el lunes pasado y sugería que la “finalidad reivindicativa” de la concentración ya se había “desarrollado correctamente”, por lo que “podría resultar legítimo ponerle fin”. El segundo escrito llegó el jueves y es bastante más rotundo, instando a los acampados de Sol a “adoptar las medidas necesarias para proceder, a la mayor brevedad, al desmontaje de las instalaciones”.

Existen más factores. El contexto es más amplio. La realidad es que, a medida que avanzaban las semanas, el campamento de Sol se convirtió en motivo de disputa entre la Delegación del Gobierno (PSOE) y las autoridades madrileñas (PP), que pedían actuar ante las protestas. En su primer escrito, la propia Delegación reconocía que, tras un mes, la movilización estaba “mutando”, pasando de temporal a “permanente”. A este telón de fondo político se suma un posible desgaste entre los propios acampados, el cambio de escenario político y la tensión generada por las convocatorias de la red Blocus.

A pesar de todo, los acampados reivindican lo que han logrado desde el 26 de septiembre. En su comunicado, presumen de haber “cambiado el marco del relato” en torno a la vivienda y recuerdan el adelanto electoral y la tramitación de cuatro decretos exprés sobre el mercado residencial en un tiempo récord, aunque el alcance de esas normativas es cuestionable. Los dos primeros decretos cayeron en el Congreso (lo que precipitó el 29N) y de los dos aprobados a comienzos de octubre por el Consejo de Ministros, solo uno (el menos controvertido y ambicioso) tiene visos de salir adelante en la Diputación Permanente del Congreso el 12 de noviembre. Si las encuestas sobre intención de voto aciertan, se validará además poco antes de un previsible cambio de Gobierno.