Argelia, una potencia militar africana y socio estratégico de Rusia, ha realizado un cambio histórico en su política exterior al desplegar tropas en Níger, la primera intervención terrestre de este tipo desde 1973. Este movimiento, autorizado tras una reforma constitucional, se vincula a intereses petroleros, la construcción de un gasoducto transahariano y una disputa por la influencia en el Sahel, marcando un hito en las relaciones bilaterales y la seguridad regional.
Durante más de medio siglo, Argelia mantuvo a sus fuerzas armadas dentro de sus fronteras. Ahora, esta nación, que se cuenta entre las principales potencias militares de África y es un socio estratégico clave de Rusia, ha optado por modificar sus principios. El primer convoy militar ya ha ingresado en Níger, y detrás de esta acción se entrelazan intereses petroleros, un proyecto de gasoducto multimillonario y una pugna por el predominio en la región del Sahel. Esta decisión rompe con la política establecida en 1973.
El 25 de octubre de 2026, el Parlamento de Argelia dio su aprobación al envío de tropas a Níger, lo que representa una modificación histórica en la doctrina militar del país. La última vez que la nación llevó a cabo un despliegue terrestre de estas características en el extranjero fue durante la guerra árabe-israelí de 1973, cuando respaldó a Egipto contra Israel.
La reforma constitucional de 2020 había posibilitado operaciones exteriores con el respaldo de dos tercios de ambas cámaras parlamentarias, pero hasta el momento esa opción no se había concretado de esta manera. La autorización parlamentaria fue seguida por una orden del presidente Abdelmadjid Tebboune para desplegar unidades militares en el país vecino.
Los soldados ya han cruzado la frontera. No se trata únicamente de una autorización formal. El 30 de octubre, Reuters confirmó que un convoy inicial del Ejército argelino había llegado a Arlit, una localidad minera del noroeste de Níger conocida por sus yacimientos de uranio.
La agencia de noticias corroboró la llegada con diez personas, aunque las autoridades no han precisado el número exacto de efectivos participantes, la duración de su presencia ni el alcance preciso de la operación. Argelia sostiene que la misión tiene como objetivo proteger sus intereses económicos y energéticos, no involucrarse en un conflicto bélico.
Un aliado militar de Moscú con un vasto arsenal ruso. La relevancia de este movimiento se acentúa al considerar la identidad del Ejército implicado. Argelia mantiene una alianza militar con Rusia que data de la era soviética y que se revitalizó con el acuerdo de asociación estratégica firmado en 2001. Según datos del SIPRI, recopilados por Defense News, el 73% de las armas adquiridas por Argelia entre 2018 y 2022 provino de Rusia, que sigue siendo su principal proveedor militar.
Su arsenal incluye cazas Su-30 y MiG-29, mientras que las adquisiciones más recientes comprenden modelos avanzados como los Su-35 y Su-57. No obstante, esta dependencia tecnológica no convierte a Argelia en un instrumento del Kremlin; el país conserva una política exterior autónoma y también colabora con potencias occidentales.
167 vuelos y una red logística que conecta Rusia con África. La relación entre Moscú y Argel no se limita a la compraventa de armamento. Una investigación publicada por DN identificó al menos 167 vuelos de carga entre Rusia y Argelia desde marzo de 2025 hasta abril de 2026, muchos de ellos vinculados a instalaciones de fabricación de aviones militares rusos. Algunas aeronaves utilizaron bases argelinas antes de proseguir hacia Guinea y Níger, mientras que otras realizaron trayectos difíciles de reconstruir debido a interrupciones en sus señales de seguimiento.
Los investigadores sugieren que parte de esta red podría emplearse para transportar armamento y apoyar las operaciones rusas en África, incluyendo aquellas relacionadas con Africa Corps, sucesora de gran parte de las actividades del grupo Wagner. Los itinerarios están documentados, pero el contenido militar de todos los cargamentos no ha sido verificado.
El petróleo y un gasoducto de 13.000 millones de dólares. La explicación oficial de Argelia se refiere directamente a sus intereses energéticos en Níger. La empresa estatal Sonatrach participa en proyectos de exploración petrolera en el norte del país y en el gasoducto transahariano, una infraestructura valorada en aproximadamente 13.000 millones de dólares que busca transportar gas desde Nigeria, cruzando Níger, hasta Argelia y, desde allí, a los mercados europeos.
Según Reuters, el Gobierno argelino señaló inicialmente la zona de Madama, cercana a la frontera con Libia, como destino de sus unidades. La posterior llegada de un convoy a Arlit confirma la entrada de militares en Níger, aunque aún no permite establecer cómo se distribuirán las fuerzas.
De una crisis diplomática a una cooperación militar. La operación también refleja un cambio en las relaciones entre Argelia y Níger, deterioradas desde el golpe de Estado de julio de 2023 que depuso al presidente Mohamed Bazoum. Argelia rechazó inicialmente aquella ruptura institucional y las tensiones aumentaron en 2025, cuando derribó un dron maliense cerca de su frontera, lo que llevó a Níger a retirar a su embajador en solidaridad con Mali.
Sin embargo, el acercamiento se intensificó durante 2026: Argelia envió aviones de combate y apoyo militar a Níger en agosto, tras lo que las autoridades argelinas describieron como un intento de desestabilización, y ambos gobiernos reforzaron posteriormente su cooperación en defensa. La visita del ministro nigerino Salifou Mody a Argel precedió a la autorización parlamentaria del despliegue.
Una nueva pieza en el tablero africano de Rusia. La decisión se produce mientras Moscú expande su presencia militar y logística en África, particularmente a través de Libia y de sus vínculos con los gobiernos del Sahel. Níger, bajo gobierno militar desde 2023, también ha fortalecido sus lazos con Rusia y recibe respaldo para potenciar sus capacidades de defensa en un territorio donde operan organizaciones ligadas a Al Qaeda y Estado Islámico. Para Argelia, desplegar soldados implica asumir una responsabilidad directa en la seguridad de una región que hasta ahora había procurado estabilizar principalmente mediante la diplomacia y la cooperación fronteriza.
Para Rusia, esto significa que uno de sus principales socios militares africanos está ampliando su esfera de acción en una zona donde Moscú ya posee intereses significativos. No obstante, no hay evidencia de que el Kremlin haya ordenado o dirigido esta operación, y la decisión parece responder más a las prioridades argelinas y a acuerdos bilaterales con Níger. Así, 53 años después de su última intervención terrestre exterior comparable, Argelia ha evolucionado de defender sus intereses desde la frontera a enviar soldados para protegerlos más allá de ella.