China ha logrado una hazaña ingenieril al completar el Shendi Take-1, el segundo pozo más profundo del mundo, alcanzando casi 11 kilómetros de profundidad en tiempo récord. Este proyecto, ubicado en el desierto de Taklamakán, tiene un doble propósito: avanzar en la investigación científica del subsuelo terrestre y explotar las vastas reservas de petróleo y gas ultraprofundas de la región. La iniciativa subraya la ambición china de liderar en excavaciones de gran profundidad y asegurar su independencia energética.
China ha emprendido en los últimos años una serie de proyectos de gran envergadura. Además de la Nueva Ruta de la Seda y su objetivo de liderar en la producción de baterías para vehículos eléctricos y paneles solares, el país busca maximizar el potencial de sus desiertos. Con este fin, ha iniciado la construcción de vastas granjas solares y la perforación de pozos de kilómetros de profundidad. Uno de estos es el Shendi Take-1, que, con casi 11 kilómetros de profundidad alcanzados en un tiempo notable, representa una proeza considerable.
El desierto de Taklamakán, situado en la región más occidental de China, no solo es extenso, sino que alberga una de las reservas de petróleo y gas más prometedoras del país. China Petroleum & Chemical Corporation (Sinopec) está explotando activamente este yacimiento, con más de un centenar de pozos en la zona. Sin embargo, una gran parte de estas reservas se encuentran a profundidades extremas, estimadas entre los 6.000 y los 10.000 metros.
En noviembre de 2023, Sinopec anunció los resultados iniciales del Project Deep Earth 1-Yuejin 3-3XC, un pozo de más de 9.400 metros de profundidad, con un desplazamiento horizontal previsto de 3.400 metros, diseñado para extraer petróleo de esta capa ultraprofunda. Aunque su rápida construcción fue un logro, pronto fue superado por un pozo de una compañía competidora.
En el mismo desierto, China National Petroleum Corporation (CNPC) construyó el Shendi Take-1, un pozo vertical que, con sus 10.910 metros de profundidad, se convirtió en el más profundo de Asia. La perforación, iniciada el 30 de mayo de 2023, concluyó el 20 de febrero de 2025, estableciéndolo como el pozo vertical más profundo del mundo, solo por detrás del de Kola. Entre sus logros, destaca el primer hallazgo terrestre de petróleo y gas por debajo de los 10.000 metros. Este pozo persigue un doble propósito: investigación científica y exploración de hidrocarburos.
Un pozo de tal profundidad es impresionante por sí solo, pero lo es aún más si consideramos que se completó en solo 580 días de perforación. Los 910 metros finales fueron los más complejos, requiriendo 300 días de trabajo. La razón de esta mayor dificultad radica en que, como explicó el director de la plataforma, "cada metro adicional a cierta profundidad aumenta la complejidad de perforación de forma exponencial".
A medida que se profundiza en la corteza terrestre, la temperatura se eleva. A 10.000 metros, supera los 210 grados Celsius, y la presión también es inmensa. Esto llevó a CNPC a desarrollar una plataforma de perforación automatizada capaz de alcanzar los 12.000 metros. No solo las brocas de diamante se diseñaron para soportar estas temperaturas, sino que también se creó un refrigerante específico para disipar el calor ambiental y se concibieron elementos como los tornillos para mantener su integridad en todo momento.
Este desarrollo no fue exclusivo para un solo pozo; China busca liderar en excavaciones ultraprofundas gracias a estas herramientas, de las cuales el 90% se han fabricado a nivel nacional. Esto facilita la replicación de la plataforma sin necesidad de importar demasiados componentes. De hecho, el Zhentan-1, el segundo pozo perforado con esta tecnología, alcanzó los 8.345 metros en octubre de 2026 y permitió extraer un testigo de roca de aproximadamente 500 millones de años a 8.080 metros.
Más allá de la extracción de petróleo y gas, el Shendi Take-1 facilita la exploración geológica. Atravesó 12 formaciones geológicas y llegó a rocas con más de 500 millones de años de antigüedad, lo que aporta un valor científico significativo.
El plan inicial era llegar a los 11.100 metros, cerca del límite de la capacidad de la plataforma de perforación, pero la obra se dio por concluida a los 10.910 metros. Según informes de algunos medios, la perforación se detuvo al confirmarse la presencia de gas antes de alcanzar la cota prevista. A pesar de no cumplir el objetivo más ambicioso, China puede estar satisfecha. Además de permitir un mejor estudio del interior del planeta en Asia, el país ha desarrollado herramientas y capacidades para explotar una de las reservas de petróleo más desafiantes del mundo: más del 80% del petróleo profundo y cerca del 64% del gas profundo de la cuenca de Tarim se encuentran por debajo de los 6.000 metros.
China no ha logrado, aún, superar el pozo SG-3, conocido como el pozo superprofundo de Kola, que los soviéticos tardaron 19 años en completar, alcanzando los 12.262 metros. Sin embargo, a diferencia de este último, cuya finalidad era exclusivamente la investigación de la litosfera, el Shendi Take-1 no solo satisface la curiosidad científica, sino que también permite la extracción de hidrocarburos en el proceso.