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Dom, Nov

Alpine A390 GT: Un Eléctrico Deportivo que Redefine la Ligereza y la Diversión

Tecnologia
El Alpine A390 GT se presenta como una propuesta eléctrica audaz y distintiva, destacándose por su enfoque en la deportividad y la ligereza, a pesar de su peso considerable. Aunque sus ventas iniciales son modestas, la marca Alpine, bajo el Grupo Renault, proyecta una estrategia a largo plazo de más de dos décadas para consolidar su posicionamiento premium. Este vehículo no solo promete una experiencia de conducción emocionante, sino que también desafía las convenciones de los coches eléctricos de alto rendimiento.

El Alpine A390 GT emerge como uno de los vehículos eléctricos más atractivos del mercado, aunque su presencia en las calles sea limitada. Recientes reportes de la edición británica de la revista Car indican que, desde su lanzamiento a finales del año pasado, se fabrican menos de 250 unidades mensuales. En contraste, Porsche vende el triple de unidades del Macan solo en el Reino Unido durante el mismo periodo. Sin embargo, Francois Provost, CEO del Grupo Renault, asegura que las cifras de ventas no son una preocupación. Provost elogia el coche como "realmente bueno" y enfatiza que están relanzando una marca icónica que requiere "un viaje de 20 años" para consolidarse, mostrando un compromiso a largo plazo con su ADN y activos.

Esta perspectiva representa un rayo de esperanza en un mercado automotriz en constante evolución. Alpine observa el resurgimiento de marcas como DS, ahora integrada nuevamente en Citroën, como un ejemplo de la paciencia necesaria. Relanzar una marca de nicho como Alpine exige una inversión y un sostenimiento de más de dos o incluso tres décadas para ver resultados. Durante este proceso, la compañía no planea reducir precios, ya que esto podría comprometer su imagen de marca premium. Para ser percibido como premium, un producto debe ofrecer una experiencia premium, y el Alpine A390 GT cumple con esta premisa.

El Alpine A390 GT es un crossover de cinco plazas con unas dimensiones de 4,615 metros de largo, 1,885 metros de ancho, 1,525 metros de alto y una distancia entre ejes de 2,708 metros, con un peso de 2.199 kg y un maletero de 532 litros. Su potencia máxima es de 295 kW (401 CV) y su consumo WLTP es de 18,7 kWh/100 km, con distintivo ambiental de cero emisiones. Incorpora ayudas a la conducción (ADAS) exigidas por la Unión Europea, como control de crucero adaptativo con centrado en el carril y cámaras 360º. El sistema de infoentretenimiento es el Alpine Portal, basado en Android Automotive, compatible con Android Auto y Apple CarPlay, con una pantalla de 12,3 pulgadas para el cuadro de instrumentos y una central vertical de 12 pulgadas. Es un vehículo completamente eléctrico, con una batería útil de 89 kWh en su versión GT de 401 CV, disponible desde 67.500 euros.

La sensación de producto premium se percibe al entrar en el habitáculo. Aunque el diseño del cuadro de instrumentos del Alpine A390 GT evoca el estilo de Renault, los materiales son de alta calidad, bien ensamblados y agradables al tacto, destacando los plásticos blandos. Esto supera incluso a algunas marcas alemanas (como BMW, Audi, Mercedes) que, en este rango de precios, han descuidado ciertos detalles en la experiencia del cliente. El volante, con un tacto excelente y los mismos botones que en otros modelos de Renault, añade un toque deportivo. Incluye un selector de modos de conducción a la derecha y un control de frenada regenerativa a la izquierda, una solución más vistosa que práctica. Los tres botones centrales para la transmisión también contribuyen a la estética deportiva. El sistema de infoentretenimiento, basado en Android Automotive, presenta una interfaz propia, muy cuidada y agradable, con menús que muestran información específica como la temperatura de la batería, las ruedas o las fuerzas G en modo "track".

Un elemento distintivo es el botón rojo de "overboost", pequeño y de gran tacto, que desata toda la potencia del coche sin reservas. Al activarlo, el vehículo emite un sonido futurista y el cuadro de instrumentos simula un "modo túnel". Manteniendo presionado el botón, el coche acelera de forma vertiginosa. Aunque su acción dura solo unos 10 segundos, es suficiente para superar ampliamente los límites legales de velocidad. Esta función, que inicialmente podría parecer más propia de un videojuego, resulta sorprendentemente adictiva. La capacidad del Alpine A390 GT para encontrar tracción es asombrosa, ya sea al salir de una curva a baja velocidad o al adelantar a alta velocidad; el coche se dispara con una eficacia impresionante.

Sin embargo, la mayor virtud del Alpine A390 GT va más allá de su velocidad. En un mercado saturado de eléctricos ultrarrápidos, Alpine ha logrado algo diferente. Desde el Alpine A110 original, la marca ha fundamentado su estrategia en la ligereza y la deportividad, una filosofía que mantuvo con el A110 actual. Con los vehículos eléctricos, el peso de la batería representa un desafío significativo para esta idea, así como para mantener una altura baja que mejore la estabilidad en curvas. Es notable cómo Alpine supera estos obstáculos para hacer que un coche de 2.199 kg se sienta ligero. Su capacidad para entrar en una curva, frenar con contundencia, girar con precisión y salir disparado con una tracción inesperada es formidable.

Esto es posible gracias a sus 401 CV distribuidos entre tres motores eléctricos. Aunque Alpine no detalla la potencia individual de cada motor, se sabe que el delantero impulsa el eje completo, mientras que los dos traseros actúan de forma independiente en cada rueda. Este sistema, conocido como Alpine Active Torque Vectoring, distribuye la potencia en función de la demanda, funcionando como un diferencial autoblocante. Por ejemplo, en una curva a la derecha, puede reducir el par en la rueda trasera derecha y enviar más potencia a la izquierda para facilitar la rotación del coche. Además, también actúa sin acelerar, aumentando la frenada regenerativa en la rueda derecha y liberando la izquierda para mejorar el giro, similar a la técnica de remo en piragüismo. El resultado es excelente, complementado por frenos de disco ventilados de 365 mm delante y 350 mm detrás que ofrecen una gran mordida. El tacto del pedal es bueno, aunque se percibe una ligera indecisión entre la frenada regenerativa y la física en situaciones de alta exigencia, lo que genera un leve movimiento del pedal, sin comprometer la efectividad.

Este rendimiento dinámico tiene un impacto en el consumo. En una conducción deportiva por carreteras de montaña, el consumo del Alpine A390 GT puede superar fácilmente los 30 kWh/100 km. A velocidades de crucero de 120 km/h, el consumo oscila entre 22 y 24 kWh/100 km, dependiendo del terreno. Estos son consumos elevados. Mientras que en un deportivo de combustión pura el consumo podría ser secundario, en un eléctrico implica la necesidad de paradas para recargar. El coche carga a un máximo de 190 kW, prometiendo pasar del 15 al 80% de capacidad en 29 minutos. Con una batería de 89 kWh y los consumos mencionados, se puede realizar una primera parada tras 300-350 kilómetros, lo que proporciona otros 250-300 kilómetros de autonomía después de una recarga de casi media hora, asumiendo un consumo de 22-24 kWh/100 km a 120 km/h.

El control de crucero adaptativo funciona eficazmente en autopistas y vías rápidas, con un desempeño generalmente correcto, aunque las frenadas y aceleraciones podrían ser más suaves. No obstante, el coche no transmite sensación de inseguridad ni intrusión. En conclusión, el Alpine A390 GT ha sido una de las experiencias de conducción más gratificantes del año. En un mercado donde los coches eléctricos suelen ser pesados, su agilidad en carretera sin sacrificar confort en vías rápidas es sorprendente. Su principal inconveniente no es el consumo, sino la potencia de recarga. Para este tipo de vehículos, la eficiencia extrema es secundaria frente a una recarga lo más rápida posible. El Alpine A390 GT se erige como una excelente alternativa al Porsche Macan. Aunque el Macan Turbo acelera de forma impresionante y es un devorador de kilómetros en autopista, el Alpine A390 GT es considerablemente más divertido en carreteras sinuosas y, subjetivamente, más atractivo en persona.

A pesar de su alto consumo, si se busca un eléctrico para disfrutar en el día a día, la rapidez de carga compensa con creces la experiencia general que ofrece el coche. Alpine está en proceso de reconstruir su marca, y el A390 GT es un paso firme en esa dirección. Aunque sus ventas no sean masivas, es crucial que se mantenga el compromiso a largo plazo de 20 años para consolidar la propuesta. Si esto se cumple, la expectativa por los futuros lanzamientos de la marca francesa es alta.