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Dom, Nov

Francia Indaga Posible Conexión Extranjera en Falsas Alarmas de Bomba en Vuelos Europeos

Internacionales
Francia ha iniciado una investigación para determinar si una serie de falsas amenazas de bomba contra aviones comerciales en Europa son parte de una operación coordinada con posibles vínculos a potencias extranjeras. Las autoridades buscan identificar a los responsables de los correos electrónicos que generaron las alertas y establecer si existe una conexión internacional detrás de estos incidentes, que han provocado la activación de protocolos de emergencia en múltiples naciones.

PARÍS.– La nación francesa ha puesto en marcha una indagación con el fin de averiguar si la secuencia de advertencias falsas de artefactos explosivos en aeronaves comerciales europeas representa una operación coordinada y si sus autores tienen enlaces con gobiernos extranjeros. Esta pesquisa surge en medio de una serie de eventos que han requerido la activación de protocolos de emergencia en diversos países. La Fiscalía de la capital francesa confirmó este sábado que las averiguaciones tienen como objetivo identificar a los remitentes de los correos electrónicos que propagaron información errónea sobre supuestos explosivos a bordo de aviones y determinar si hay alguna relación internacional detrás de estos mensajes.

La investigación se inició después de que el gobierno francés reportara cuatro nuevas amenazas recibidas el viernes, dirigidas a aviones que transitaban por el espacio aéreo del país. Tres de esas aeronaves aterrizaron sin problemas en el aeropuerto parisino de Orly y otra en Burdeos, donde equipos especializados llevaron a cabo inspecciones para descartar la presencia de explosivos. La ola de alertas se extendió el jueves a España, Bélgica, Austria, Polonia, Dinamarca, Irlanda, Grecia, Finlandia, Serbia, Rumanía, Italia, República Checa y Bulgaria.

Las amenazas afectaron a casi 30 vuelos comerciales, según informes, y causaron cambios de ruta, aterrizajes no programados y operaciones de seguridad en diferentes terminales. Entre las aerolíneas afectadas se encuentran Ryanair, Wizz Air, Aer Lingus, Iberia, Finnair y Aegean Airlines. En varios casos, las autoridades desplegaron aviones militares para escoltar a las aeronaves consideradas bajo amenaza. Uno de los episodios más notables involucró un vuelo de Aer Lingus que cubría la ruta entre Dublín y Roma, el cual fue desviado hacia una base militar francesa en Évreux tras recibir una alerta. En Bulgaria, tres aviones comerciales también fueron escoltados por cazas militares antes de aterrizar. Hasta el momento, las inspecciones realizadas en las aeronaves no han revelado explosivos ni se han reportado víctimas relacionadas con estos incidentes.

La hipótesis de una campaña de desestabilización

Las autoridades europeas investigan si los mensajes forman parte de una estrategia de guerra híbrida, un tipo de acción que combina herramientas digitales, desinformación, sabotaje y otras medidas destinadas a generar incertidumbre y afectar el funcionamiento de instituciones y servicios esenciales. La posibilidad de una intervención extranjera ha cobrado importancia debido a la extensión geográfica de las amenazas y su coincidencia en distintos países. Sin embargo, los investigadores aún no han establecido si todos los mensajes provienen de la misma fuente o si existen grupos independientes detrás de algunos de los incidentes. Especialistas en seguridad consideran que la sucesión de alertas podría responder a una campaña coordinada, aunque tampoco descartan acciones individuales o imitaciones de amenazas anteriores.

En Europa, Rusia ha sido señalada previamente por diversos gobiernos por presuntas operaciones de sabotaje y otras acciones de carácter híbrido desde el inicio del conflicto en Ucrania. Moscú ha rechazado esas acusaciones y, hasta el momento, no existe una atribución oficial que la vincule con esta oleada de amenazas contra vuelos comerciales. La Comisión Europea activó un mecanismo de intercambio de información entre los Estados miembros para coordinar la respuesta ante los incidentes y facilitar la cooperación entre las autoridades nacionales. Más allá de que las amenazas resulten falsas, las alertas obligan a las aerolíneas y a los organismos de seguridad a tratar cada aviso como un posible riesgo hasta completar las verificaciones. Esto implica desviar vuelos, movilizar personal especializado, inspeccionar aeronaves y alterar la programación de los aeropuertos. La investigación francesa busca establecer quién está detrás de los mensajes y si existe una estructura organizada con capacidad para extender este tipo de operaciones por distintos países europeos.