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Dom, Nov

China enfrenta un hito demográfico: la población dependiente de la tercera edad supera por primera vez a la infantil

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China ha iniciado el año con un récord demográfico preocupante: su tasa de natalidad ha caído a los niveles más bajos desde 1949, exacerbando la pérdida general de población. Este cambio no solo refleja una profunda transformación social y cultural, sino que también revela que el país envejece rápidamente. Por primera vez en la historia, la población activa china soporta a más personas mayores dependientes que a niños, lo que plantea serios desafíos económicos y sociales.

China comenzó el 2026 registrando un hito histórico. En enero, su Oficina Nacional de Estadísticas reveló que la tasa de natalidad ha descendido a su nivel más bajo desde al menos 1949, año de la fundación de la República Popular. Esta disminución ha agravado la pérdida de población general y evidencia el profundo cambio social y cultural que experimenta el país. Sin embargo, sus datos demográficos ofrecen otra lectura mucho más inquietante: a medida que envejece, el gigante asiático observa cómo aumenta la proporción de la población anciana dependiente. De hecho, hay indicadores que sugieren que, por primera vez en la historia, los trabajadores chinos sostienen a más personas mayores que a niños.

Al igual que Japón, China se está acostumbrando a que los informes demográficos de su Oficina Nacional de Estadística representen un golpe de realidad. Esto sucedió en enero, con la actualización de la tasa de natalidad, y ha vuelto a ocurrir ahora con la puesta al día de otro indicador importante: la tasa de dependencia de la tercera edad. Esta herramienta muestra a la sociedad y a las autoridades chinas el peso que tiene la población en edad 'no laboral' en relación con la que sí está en edad de cotizar. Como era de esperar, esa tasa está aumentando rápidamente.

¿Qué revela exactamente? Que en 2025, la tasa de dependencia de la tercera edad se situó en un 23,1%. Hay dos maneras de analizar este dato, y ambas resultan preocupantes. La primera se obtiene al revisar el archivo histórico de la Oficina Nacional de Estadística, lo que demuestra que la tasa de dependencia de la población anciana ha crecido de forma sostenida a lo largo de los años. En 2016, marcaba un 15%; en 2021, superaba el 20%; y ahora ya excede el 23%. Más allá de los porcentajes, esta secuencia indica que el peso de la población mayor sobre la población en 'edad laboral' no deja de crecer. No se trata solo de una simple curiosidad demográfica; esta brecha tiene consecuencias directas sobre la presión que ejercen en la economía china las pensiones y los gastos sanitarios y asistenciales, que previsiblemente se incrementarán a medida que el país envejezca.

¿Y la segunda lectura? Se obtiene al ampliar el enfoque y observar los datos de otras cohortes de población dependiente, como la formada por los niños pequeños. Según el último balance anual de la Oficina Nacional de Estadísticas, en 2025, su indicador se situó en el 22%. Dicho de otro modo, actualmente en China, la tasa de dependencia de la tercera edad (23,1%) supera a la infantil (22%), una circunstancia que nunca se había dado hasta ahora. Se calcula que en el país hay más de 223 millones de personas que ya han cumplido los 65 años, mientras que el grupo formado por niños menores de 14 años apenas alcanza los 213 millones. Esto nos da una idea de la situación actual y también pistas sobre lo que sucederá en las próximas décadas.

¿Por qué es importante? Principalmente por la tendencia, lo que los datos nos revelan sobre el futuro de China, un país que, tras décadas de aplicación estricta de la 'política del hijo único', se ha visto inmerso en una crisis de natalidad que sus autoridades aún no han logrado revertir, a pesar de haber intentado todo para conseguirlo. A pesar de estos esfuerzos, la población china lleva cuatro años disminuyendo de forma constante, el país ha perdido el 'cetro' de la nación más populosa del mundo y la sociedad no deja de envejecer. Un informe de Our World in Data muestra que en 1965, la edad mediana de la población china no llegaba a los 25 años, muy por debajo de la británica. En 2025, ambas naciones ya habían convergido en torno a los 40 años.

¿Qué significa? Que China está envejeciendo progresivamente, una tendencia que se mantendrá a medio plazo, si consideramos sus últimos datos de natalidad. El problema no es en sí el aumento de la población anciana, sino lo que esto conlleva: un mayor gasto público en pensiones y servicios sanitarios. La BBC señala que a finales de 2025, más de 53 millones de personas recibían subsidios y prestaciones para la tercera edad. Sin embargo, el dato más alarmante lo proporcionó la Academia China de Ciencias Sociales en 2019, cuando advirtió que, si no se adoptaban medidas, el fondo estatal de pensiones podría agotarse a mediados de la próxima década debido al desajuste en la proporción trabajadores-jubilados.

Algunos advierten que las últimas estadísticas deben manejarse con cautela, ya que pueden presentar como población “dependiente” a personas mayores que en realidad no lo son. En cualquier caso, hay dos realidades incuestionables. La primera es que el futuro de las pensiones ha estado en el centro de atención durante un tiempo. La segunda es que Pekín ha decidido adoptar medidas firmes y elevar la edad de jubilación.