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Dom, Nov

España: Avances en Energías Renovables, pero con Desafíos en la Electrificación Económica

Tecnologia
España ha logrado un progreso significativo en la expansión de las energías renovables y la descarbonización, duplicando su capacidad instalada en una década, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Sin embargo, el informe también destaca la necesidad urgente de electrificar sectores clave como el transporte y la industria para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y optimizar el aprovechamiento de la energía limpia generada.

En los últimos años, España ha conseguido avances muy relevantes en energías renovables y descarbonización. Así lo ha señalado la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su informe "Spain 2026 - Energy Policy Review", un análisis exhaustivo de la situación energética actual de España y los desafíos futuros para asegurar un sistema energético sostenible, competitivo y seguro. No obstante, el informe también presenta un aspecto menos positivo, indicando que, además de generar energía, es crucial aprovecharla de manera eficiente.

En tan solo una década, España ha logrado transformar una gran parte de su sistema energético. Según el informe de la AIE, entre 2015 y 2025, el país duplicó su capacidad renovable instalada, alcanzando los 119 GW. Este logro significa que el año pasado, las renovables representaron más de la mitad (56%) de la electricidad generada. El resto del mix eléctrico se distribuyó con un 18% de energía nuclear, un 21% de gas natural, un 3% de petróleo y un porcentaje residual de carbón, con apenas un 0,7%. A esto se suma una mejora media anual de la intensidad energética del 2,4% y una reducción de casi una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero durante esa década.

Aunque las energías renovables se han consolidado como la principal fuente de energía en España, el informe también destaca la importancia de otras tecnologías que han servido de respaldo y han incrementado su generación, especialmente en 2025. Este es el caso del gas, que pasó de un 19% en 2024 a un 21% al año siguiente, debido a procedimientos especiales de operación implementados tras el apagón del 28 de abril que afectó a la península.

A pesar del auge de las renovables y la creciente producción de electricidad limpia, el documento de la AIE señala una contradicción en el caso español: el país aún está lejos de electrificar con la misma intensidad el conjunto de su economía, que sigue siendo muy dependiente del petróleo y del gas. De hecho, en 2024, la electricidad apenas supuso el 25% del consumo final de energía en España, diez puntos por debajo del 35% establecido como objetivo para 2030 en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.

El informe subraya que el transporte es una asignatura pendiente. En 2024, la electricidad representó el 55% de la demanda energética de los edificios y el 29% de la industria en España. Sin embargo, en el transporte, que es el mayor consumidor final de energía, la electricidad apenas representó alrededor del 2% de la demanda total. Este es el ejemplo más claro de la electrificación pendiente, y además, el transporte fue responsable del 46% de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía en ese mismo año, un 7,7% más que en 2015, mientras que otros sectores industriales muestran una clara tendencia a la reducción. El petróleo supuso el 92% de la energía consumida por el transporte, frente a las cifras residuales del gas natural o los biocombustibles. Respecto a estos últimos, como el hidrógeno o el biometano, la AIE afirma que tienen potencial, pero que aún están muy lejos de sus objetivos. Esta brecha entre el potencial y la realidad resume bien el principal desafío español.

El sistema eléctrico debe estar a la altura. Según el informe, España incorporó el año pasado 15 GW de capacidad renovable, su mayor registro anual hasta la fecha. De esa cantidad, el 90% correspondió a la energía solar fotovoltaica. Este crecimiento exponencial exige un sistema robusto y resiliente, capaz de adaptarse en momentos de baja demanda y alta producción renovable, y viceversa. Para lograrlo, la AIE propone aumentar la flexibilidad, invertir en almacenamiento y fortalecer la interconexión con otros países, que actualmente, según este organismo, es muy limitada.

España ya ha demostrado su capacidad de crecimiento, ahora queda demostrar su capacidad de gestión. El informe destaca que este aumento en la capacidad renovable instalada ha otorgado al país una mayor independencia energética y, sin ella, se estima que las importaciones de gas habrían sido hasta un 40% superiores en 2024. No obstante, también resalta el reto que España aún tiene para electrificar el transporte y una parte significativa de la industria, adaptar sus edificios, reforzar las redes y desplegar sistemas de almacenamiento para gestionar una producción renovable cada vez mayor.