​Rafael Alberto Pérez, entre los hombres ilustres de una época crítica

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Rafael Alberto Pérez, el profesor que revolucionó el concepto de la estrategia, entendida como la reconexión entre la realidad y su sentido, falleció inesperadamente esta semana a la edad de 77 años.

Bloguero desde que Tendencias21 consumó la transición digital, profesor durante 42 años en la Universidad Complutense de Madrid, consultor de estrategia durante los últimos 40 años, y profesor invitado por 170 Universidades y empresas de 18 países, su trayectoria profesional registró un salto cuántico cuando propuso la Nueva Teoría Estratégica (más conocida como NTE).

La obra, publicada en 2015, se convirtió en un referente que cambió el pensamiento estratégico, tanto en Latinoamérica como en Europa, y convirtió a Rafael Alberto Pérez en el hombre que reinventó la estrategia.

José María de la Torre Maroto, del ICAI, escribió sobre su obra: La NTE nos propone no solo un cambio de paradigma científico (de la fragmentación de René Descartes al pensamiento complejo de Edgar Morin), sino también del paradigma específico disciplinar de la estrategia, dominado hasta ahora por la racionalidad económica y por un enfoque de las relaciones sociales basado en el conflicto, sustituyéndolo por un paradigma humano relacional.

Otra obra suya “Estrategias de Comunicación”, publicada en 2001, que fue la génesis de la NTE, recibió dos premios internacionales y fue seleccionada por la revista “Razón y Palabra” como uno de los textos más influyentes en Iberoamérica.

En el panteón de los hombres ilustres

Esta trayectoria sitúa a Rafael Alberto Pérez en el panteón, entendido como el espacio donde conviven los dioses, de los hombres ilustres: fue testigo, relator y pensador de una época que nos transformó a todos los que nacimos el siglo pasado y que transforma también a las generaciones posteriores.

Rafael tuvo el acierto de percibir esos aires de cambio y de ofrecer un paradigma que es el reflejo del momento actual: nuestra civilización comparte los mismos retos que la NTE, tal como reflejé en la tribuna incluida en su emblemática obra, junto a otros 34 autores de 11 países.

Su perfil intelectual no reduce su enorme humanidad, que le acompañó durante toda su vida, convirtiéndole en un militante de las buenas prácticas sociales, como las tertulias de Pozuelo de Alarcón, que compartimos muchas veces, su compromiso con el arte, y las amenas conversaciones llenas de historias y anécdotas que le convirtieron en abuelo a una edad muy temprana, sin necesidad de tener nietos.